12 de junio de 2018
12.06.2018
Alega que fue involuntario

Un acusado admite que mató y emparedó a su pareja en Torrevieja pero alega que fue involuntario

La Fiscalía considera que el estrangulamiento de Johana fue planeado y le pide 25 años de prisión por asesinato con alevosía en el juicio con jurado iniciado en la Audiencia de Alicante

11.06.2018 | 22:55
El acusado sonríe a sus familiares ayer antes de empezar el juicio en la Audiencia de Alicante.

El procesado declara que la agarró del cuello durante una discusión.

John Charlie L. T. confesó ayer en la Audiencia de Alicante que hace dos años mató a su pareja y luego la emparedó en el cuarto de contadores de un edificio de Torrevieja, aunque matizó que el crimen fue involuntario y que su intención no era matarla. En su descargo alegó ante el tribunal popular que le juzga que la agarró del cuello durante una discusión que mantuvieron y que se desvaneció. El fiscal entiende que su muerte no fue involuntaria y la tenía planeada, de ahí que solicite inicialmente para el procesado una pena de 25 años de prisión por asesinato con alevosía, la misma condena que reclama la acusación particular ejercida por la familia de Johana Bertina, de 32 años, y la Generalitat, que está personada como acusación popular.

El acusado, que acabó su declaración mostrándose arrepentido y pidiendo perdón, reconoció inicialmente la acusación tal como la planteó la Fiscalía, aunque luego fue introduciendo matices que podrían acabar en una condena por homicidio y no de asesinato, cuestión que tendrá que valorar el tribunal popular en la última sesión del juicio. El procesado –quien ha cambiado cinco veces de versión desde su arresto, según el fiscal– explicó que los hechos ocurrieron durante una pelea que mantuvieron en la madrugada del 13 de junio de 2016 en la terraza del domicilio que compartía con Johana, con la que convivió durante 15 años y con la que tuvo dos hijos, de 12 y 5 años en el momento de la muerte de su madre.

Sus hijos estaban durmiendo y la pareja se enzarzó en una disputa por «un tema de drogas; ella tenía problemas y la gente me paraba en la calle para pedirme dinero que ella les debía», indicó el acusado.

La autopsia determinó que Johana murió por estrangulamiento, aunque el procesado mantuvo tras su arresto que la empujó y se golpeó en la nuca. El fiscal le recordó ayer en el juicio que la autopsia no recoge ninguna lesión en la base del cráneo, pero él insistió en que la empujó y que además la agarró del cuello «para retenerla y que no me arañara».

Una vez muerta bajó el cuerpo en el ascensor y lo metió en el cuarto de contadores, donde fabricó una especie de nicho y emparedó a su mujer. El acusado relató que el cemento y los ladrillos los cogió de una obra frente a su casa y negó que hubiera puesto ambientadores para evitar los malos olores tras emparedar a su pareja.

Mientras que las acusaciones sostienen que la víctima pretendía regresar con sus hijos a Chile por las continuas discusiones de pareja y el temor a que le ocurriera algo, el procesado alegó que era «por sus problemas con las drogas». En este sentido el fiscal volvió a cuestionar esta afirmación al señalar que la autopsia de Johana no reveló restos de estupefacientes y el acusado sí dio positivo en la prueba.

El procesado indicó respecto a la decisión de sepultar a su mujer en un habitáculo del cuarto de contadores fue «por pánico, supongo». Tras señalar que lleva dos años preguntándose por qué no pidió auxilio, aseguró que «estoy arrepentido» y pidió perdón a la madre de Johana, a sus hijos y a su madre «por la vergüenza y humillación» que le ha hecho pasar. El juicio se reanudará hoy en la Audiencia.

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