15 de mayo de 2018
15.05.2018

El parricida del valenciano barrio de Benimàmet se saltó la consulta con el psicólogo

Iván R. C., que sigue en el hospital como la pareja de su madre, estaba pendiente del diagnóstico de Psiquiatría

14.05.2018 | 23:48

Un joven educado, encantador y nada problemático. Así describen los vecinos a Iván R. C., el detenido en la madrugada del sábado por matar a su madre y herir de gravedad al compañero sentimental de esta, en el domicilio familiar, en la calle Gavarda, una de las zonas más humildes del valenciano barrio de Benimàmet. Sin embargo, su hermano mayor y su madre sabían que algo no marchaba bien. En las últimas semanas Iván, de 25 años, había empeorado, estaba más taciturno, huraño, solitario y depresivo, y daba muestras de «algún tipo de trastorno psiquiátrico». Tenía ideas suicidas y murmuraba incongruencias. El punto de no retorno se produjo hace un mes, según fuentes próximas a la familia. Iván, que había salido en bicicleta con su hermano mayor, empezó a pedalear de una manera desesperada, sin hacer caso a nada, hasta casi perderse. La familia se asustó y lo llevó al Hospital Arnau de Vilanova. Pretendían que lo ingresaran, pero los médicos decidieron enviarlo a casa con una citación para ser visto por un psicólogo en consultas externas.

Iván decidió no acudir a esa cita porque, según dijo en casa, se encontraba mucho mejor. Pero no era cierto. Apenas unos días más tarde de esa cita fallida, en la madrugada del pasado sábado, cuando su madre y su padrastro dormían y él hacía rato que estaba en su cuarto, entró en el dormitorio principal y, sin pronunciar palabra, le asestó a ella un único golpe por la espalda con un cuchillo que cogió de la cocina y luegro trató de degollar a su pareja.

La autopsia ha confirmado que la hoja del cuchillo entró por debajo de la escápula, perforó el pulmón y seccionó la aorta. El padrastro, con un profundo corte en el cuello y varias heridas más recibidas durante el forcejeo con Iván, fue trasladado de urgencia al Hospital La Fe, donde permanece en la UCI, aunque no se teme por su vida.

Luego, Iván trató de degollarse y, al no conseguirlo, subió a la azotea con la intención de arrojarse al vacío, pero no tenía la llave de acceso. Mientras, había llegado a casa su hermano mayor, que tuvo que salir precipitadamente del trabajo después de recibir una llamada de socorro del novio de su madre.

La víctima, Mari Carmen Coronas, de 50 años, estaba divorciada y vivía con sus dos hijos, de 28 y 25 años, en el domicilio familiar. Al parecer, las estrecheces económicas de la familia ocasionaban algunas tensiones en el hogar. Fuentes vecinales y familiares recuerdan que Mari Carmen reprochaba a su hijo menor que no tenía trabajo.

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