14 de febrero de 2018
14.02.2018

Cuatro policías acusados de torturas a un detenido en Elda aducen que se autolesionó y era violento

El denunciante admite que hizo a los agentes una peineta desde su furgoneta y que éstos le sacaron agarrándole del pelo

13.02.2018 | 22:51
Los cuatro agentes en el primer banco el día que comenzó el juicio.

La Audiencia rechaza que los hechos que datan de 2006 estén prescritos.

La Audiencia Provincial sentó ayer en el banquillo a cuatro policías por un presunto caso de torturas a un detenido en la Comisaría de Elda en junio de 2006. Agentes y denunciante relataron ayer versiones contrapuestas en el juicio. Los policías aseguraron que cuando fueron a arrestar al sospechoso, éste se puso violento y tuvieron que reducirlo utilizando la fuerza mínima imprescindible, negando cualquier maltrato al reo. Por su parte, el denunciante aseguró que los agentes le sacaron agarrándole de los pelos de la casa de su novia y que recibió una lluvia de golpes, horas después de que éste les hubiera hecho una peineta desde su furgoneta en la puerta de la Comisaría por un asunto que había tenido con ellos pocos días antes.

Este juicio ya estuvo señalado a finales de noviembre del año pasado pero tuvo que suspenderse para que la sala decidiera si los hechos estaban o no prescritos para los funcionarios, tal y como reclamaban las defensas y la Abogacía del Estado. No hubo dudas entonces de que los hechos sí que habían prescrito para el arrestado, a quien sólo se acusaba por una falta de respeto hacia los agentes de la autoridad y se le reclamaba una multa, acusación que fue retirada. Ayer sólo tuvo que declarar como testigo en la causa en la que está personado como acusación particular. La sala descartó ayer en el arranque del juicio que los hechos hubieran prescrito para los policías. La fiscal reclama para los agentes una pena de cuatro años y medio de cárcel y otros diez años de inhabilitación.

Dos de los agentes relataron que aquella tarde estaban saliendo de la Comisaría y que pasó el ciudadano con su furgoneta por la puerta y que desde allí les dijo que tuvieran cuidado con lo que iban a declarar. Los agentes le habían detenido días antes por romper una orden de alejamiento que le impedía acercarse a una mujer sobre la que supuestamente había echado ácido en su vehículo. El hombre resultó absuelto posteriormente de esos hechos. Según su versión cuando, los dos hicieron amago de ir a por él, se marchó del lugar a toda velocidad con la furgoneta y estuvo a punto de atropellar a una mujer. «Desistimos de perseguirle en ese momento para evitar males mayores», declararon, aunque recalcaron que era «inaudito» que alguien se acercara a amenazarles a la puerta de la Comisaría. Los agentes aseguraron que consultaron a su superior y que éste les dio la orden de ir a detener al sospechoso a su casa por el incidente. Por este motivo, cuando esa noche le localizaron en casa de su novia, pidieron refuerzo a los otros dos agentes acusados para que les reforzaran.

Esposado

Según su versión, al llamar a la puerta, el sospechoso les recibió de manera violenta y les espetó «qué coño hacéis aquí». Al tratar de agredir a uno de los policías, que esquivó el golpe, los otros se lanzaron a reducirle «con la fuerza mínima imprescindible» para engrilletarle y meterle en el coche. El arrestado iba sin camiseta y descalzo en el traslado. Los agentes manifestaron que éste trataba de autolesionarse en el trayecto a Comisaría y que allí llegó a darse un cabezazo con el marco de una puerta, motivo por el que le trasladaron al médico.

Por su parte, el denunciante admitió que hizo una peineta a los agentes desde la furgoneta. «Fue algo impulsivo, me arrepentí nada más hacerlo pero es que me habían detenido por algo de lo que era inocente», relató al tribunal. Horas más tarde, llamaron al timbre en casa de su novia y salió a abrir la puerta. «En el rellano, la luz estaba apagada y había cuatro personas. De repente, me agarraron por el pelo y me llevaron escaleras abajo, mientras me ponían las esposas y me golpeaban por todas partes», declaró. El hombre negó que hubiera tratado de agredir a los agentes y que tratara de autolesionarse. En su declaración exculpó a uno de los cuatro policías de los golpes recibidas en Comisaría y al cuarto no le atribuyó ningún hecho en concreto. Sólo acusó a los dos con los que tuvo el altercado previo. Según dijo, en Comisaría le obligaron a hacer sentadillas y le desnudaron mientras le decían que le iban a meter cocaína para acusarle de tráfico de drogas. El juicio continuará el viernes con la declaración de los peritos y los informe finales.

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