19 de agosto de 2017
19.08.2017

«La Policía nos dijo que cerráramos la tienda y al principio todos entramos en pánico»

19.08.2017 | 01:23
«La Policía nos dijo que cerráramos la tienda y al principio todos entramos en pánico»

Trabaja a 200 metros del lugar donde se detuvo la furgoneta que causó la masacre en las Ramblas y pese a estar dentro del comercio asegura que «todos entramos en pánico». El destino le ha sonreído a Genys Bernabeu, un eldense de 34 años que trabaja en Barcelona desde hace dos años. Normalmente pasaba a diario por el lugar del atentado a la hora de la masacre porque suele trabajar en el turno de la mañana. Sin embargo, el jueves le cambiaron al turno de la tarde y ese imprevisto pudo salvarle la vida. «Eso es lo que más nervioso me pone, porque si no hubiera cambiado el turno me podría haber tocado a mí...», relata.

Genys trabaja en una de las dos tiendas que el Real Madrid tiene en la ciudad de su máximo rival futbolístico. El establecimiento está situado «a unos 200 metros del lugar donde paró la furgoneta» del atentado y al principio, según explica, «nadie se enteró, pero luego se escucharon como disparos». Cuando ya se enteraron de lo ocurrido «todos entramos en pánico al saber que se trataba de un atentado terrorista y que el de la furgoneta se había escapado». Según Genys Bernabeu, «el novio de una compañera de la tienda estaba en el paso de peatones dispuesto a cruzar» hacia la zona del arrollamiento mortal.

El eldense explicó asimismo que «la policía vino y nos dijo que cerráramos la tienda». Allí se quedaron hasta las nueve de la noche una veintena de personas, entre trabajadores y clientes. «A todos los metían en comercios y luego iban identificando a las personas» antes de sacarlos escoltados. Se trataba de asegurar que ninguna persona estaba implicada en la masacre.

El día después a los atentados fue una jornada sin alegría. «Estamos muy jodidos y sin ganas de bromas», indicó ayer este eldense. Atravesó el paseo donde murieron al menos 13 personas y volvió a ponerse «nervioso» mientras caminaba y veía los numerosos altares con velas instalados en los lugares donde fueron arrolladas las víctimas. La tienda donde trabaja abrió ayer y se notó una menor afluencia de clientes pese a que Barcelona trata de recuperar la normalidad.

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