13 de diciembre de 2016
13.12.2016
A 10 años

Uno de los acusados de matar a una transexual en la Albufereta reduce la condena a 10 años al admitir el crimen

El fiscal considera que el segundo de los procesados no intervino en el homicidio y le acusa de encubrimiento - Saldrá de prisión el miércoles porque le piden un año y tres meses, el tiempo que ha estado encarcelado

12.12.2016 | 23:51
Uno de los acusados de matar a una transexual en la Albufereta reduce la condena a 10 años al admitir el crimen

Uno de los acusados de matar a golpes a una transexual en la Albufereta asumió ayer el crimen y será condenado a diez años de prisión. El otro de los procesados será considerado como un encubridor, al entender el fiscal que su papel en los hechos fue el de ayudar a su amigo a deshacerse del cuerpo y a limpiar los restos de sangre, por lo que será condenado a un año y cuatro meses de prisión. Éste fue el acuerdo alcanzado ayer entre la Fiscalía y las defensas en el juicio señalado en la Audiencia de Alicante y que debía enjuiciar un jurado popular. Ambos admitieron los hechos que se les imputaban y se mostraron conformes con la pena que les pedía el fiscal.

El crimen ocurrió la madrugada del 21 de julio del año pasado en el apartamento de la Albufereta al que los dos acusados acababan de llegar de Francia para pasar unos días de vacaciones. Laouni R. M., el joven de 22 años acusado de ser el autor material del crimen, acababa de conocer a la víctima, una transexual de nacionalidad brasileña que se hacía llamar Lyssa, con la que estuvo por varios locales de ocio y con la que se acabó marchando al apartamento. Una vez allí, tras tener relaciones sexuales, iniciaron una discusión por razones que no trascendieron en la vista, en la que el el acusado la emprendió a golpes con la víctima. Patadas y puñetazos que le causaron unas graves lesiones en el abdomen y la cabeza. La hemorragia interna causada por los golpes provocó que Lyssa falleciera desangrada. El cadáver fue encontrado en el ascensor por una vecina del edificio a primera hora de la mañana. Los dos acusados fueron sorprendidos durmiendo en el piso por la Policía cuando entró a registrarlo ante la sospecha de que el crimen pudo haberse cometido en el interior.

El acusado del homicidio, que estaba defendido por el abogado José Soler, se limitó a responder con monosílabos mientras le preguntaban si se consideraba culpable de los hechos que se le imputaban. Tan sólo dio alguna explicación para decir que no sabía artes marciales y que su fuerza se debía a que hace mucho ejercicio. Con esta confesión, el fiscal redujo de quince a diez años de cárcel la pena que solicitaba.

Por su parte, el segundo acusado, Daoud D., también estaba acusado inicialmente de haber participado en el homicidio. El fiscal consideró ayer que su papel fue el de mero encubridor y cambió la acusación de homicidio por otra de encubrimiento. El acusado admitió que ayudó al autor del crimen a vestir el cuerpo, llevarlo al ascensor y limpiar los restos de sangre que había en la vivienda. Concretamente reconoció que estuvo fregando el suelo del zaguán y que puso una lavadora con la colcha ensangrentada. Por ello se le pide un año, tres meses y 27 días de prisión. El miércoles se cumplirá habrá pasado este tiempo desde su encarcelamiento por estos hechos, por lo que quedará en libertad ese día cuando el juicio quede visto para sentencia.

Pese a la confesión de los dos acusados, el juicio se retomará el miércoles con la declaración de varios testigos. Entre ellos, el viudo de la víctima, los policías que intervinieron en el caso y el forense que practicó la autopsia. Una vez cerradas estas declaraciones, el jurado se retirará a deliberar y emitir el veredicto. Tras el acuerdo alcanzado ayer, las defensas se sumaron a la petición de la Fiscalía.

El fiscal pide también el pago de una indemnización por los acusados de 200.000 euros para el marido de la fallecida, que ayer se desplazó a Alicante para el juicio. La plataforma Diversitat, que agrupa a gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, convocó una concentración para reclamar justicia mientras se elegía al jurado.

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