25 de junio de 2020
25.06.2020
Información
El sexo en la era poscoronavirus

Menos sexo con desconocidos y más masturbación "asistida" con robots

El temor a los contagios de covid-19 y las medidas de higiene dibujan un escenario distinto en las relaciones sexuales

26.06.2020 | 10:58
Una sex doll.

El confinamiento por la crisis del coronavirus hizo que muchas parejas aumentaran la frecuencia de sus relaciones sexuales, tanto por tener más tiempo en casa como para reducir la ansiedad por el encierro sanitario.

Ahora que la nueva normalidad ha llegado a nuestras vidas, cabe preguntarse qué panorama se le presenta al sexo en un mundo donde va a prevalecer la distancia social y en el que las medidas higiénicas son tan necesarias como "enemigas" de todo acto que suponga un intercambio humano de fluidos corporales.

Los escenarios que se plantean son muy diversos y varían por países. Así, por ejemplo, mientras en Reino Unido el gobierno de Boris Johnson encrespó los ánimos del personal al prohibir las relaciones sexuales entre personas que no vivan en la misma casa, en Suecia apuestan por el cibersexo para evitar nuevos contagios de covid-19.

La institución responsable de la educación sexual de este país nórdico (Riksförbundet för sexuell upplysning, RFSU) aboga por las relaciones sexuales online a través de llamadas o videollamadas para el sexo con desconocidos e insta a huir de los besos con personas que no formen parte de tu círculo más íntimo.


 
Sexo con mascarilla y masturbación antes que coito

Desde Estados Unidos llegó la recomendación de la siempre prestigiosa universidad de Harvard de practicar sexo con mascarilla, sobre todo si no es con tu pareja habitual.

El estudio, publicado en la revista Annals of Internal Medicine, concluye que el sexo con desconocidos "comporta riesgo de transmisión" del covid-19, por lo que anima a recurrir a la masturbación mutua en lugar del coito.

Y, por supuesto, después de la masturbación a la pareja hay que lavarse las manos.

De sexo oral con extraños, ni hablar, claro está. El pasado mes de mayo un estudio realizado en China detectó la presencia del coronavirus en el semen de algunos pacientes.

Eso abriría la puerta a que el sexo "a pelo" o las felaciones fueran una posible vía de transmisión del covid-19, aunque otras investigaciones lo descartaban.

Si las medidas profilácticas a la hora de tener sexo ya eran antes imprescindibles para no contraer enfermedades venéreas y para evitar embarazos no deseados, ahora podrían serlo también para no infectarnos del temido coronavirus.


 
El éxito de los juguetes sexuales y las muñecas realistas

No todos los sectores económicos se han visto perjudicados por la crisis generada por el covid-19. Es más, en alguno hasta se ha vivido un inusitado esplendor. Es el caso de los antes citados métodos anticonceptivos, pero también el de los juguetes sexuales.

Muchas parejas decidieron durante la cuarentena romper la monotonía de sus relaciones sexuales incorporando a las mismas geles lubricantes, vibradores, dildos, consoladores y otros juguetes eróticos.

También está repuntando la venta de muñecas y muñecos sexuales realistas entre quienes desean emular de algún modo el contacto físico sin riesgo alguno. 

El avance tecnológico y el desarrollo de nuevos materiales ha favorecido que la experiencia con estos robots sexuales esté cada vez más "lograda" y, con eso, su uso cada vez más "normalizado", si bien es cierto que España todavía está lejos en este sentido de países como Japón o Estados Unidos, aunque ya se venden en Amazon España.

Una muñeca y un muñeco sexual de última generación.

La apariencia humana de las conocidas como sex dolls hace que se esté ya recurriendo a ellas para sortear en los rodajes de películas y series el problema de cómo hacer las escenas de sexo sin que los actores y actrices se pongan en peligro.

La serie de la CBS "The Bold and the Beautiful" ha sido una de las pioneras en el uso de muñecas realistas para grabar esos momentos tórridos de los protagonistas.

Está claro que el coronavirus ha cambiado el mundo. Y con él, el sexo tal y como lo conocíamos, ya fuera bíblicamente o no.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook