02 de enero de 2020
02.01.2020

El Papa se disculpa por dar un manotazo a una feligresa que le agarró del brazo

El pontífice pide perdón por «perder la paciencia» tras condenar en la homilía de ayer la violencia y las ofensas que sufren las mujeres

01.01.2020 | 22:15
El Papa se disculpa por dar un manotazo a una feligresa que le agarró del brazo

El papa Francisco pidió ayer perdón públicamente por reprender el martes a una mujer que le agarró bruscamente de la mano y le empujó hacia ella, cuando éste saludaba a los fieles en la plaza de San Pedro.

«Muchas veces perdemos la paciencia, también yo. Pido perdón por el mal ejemplo de ayer», señaló Francisco desde la ventana del palacio apostólico y momentos antes del rezo del Ángelus.

El Papa ofició ayer la primera misa del año en la basílica de San Pedro del Vaticano y ofreció una homilía en la que condenó con firmeza la violencia, la humillación y las ofensas que sufren con frecuencia las mujeres.

Después acudió al palacio apostólico vaticano para rezar el Ángelus junto a los congregados en la plaza de San Pedro y aprovechó la ocasión para disculparse por su reacción con una mujer que le agarró el día anterior fuertemente la mano con la intención de saludarlo e incluso le zarandeó levemente.

Esta feligresa se encontraba detrás de las barreras de seguridad de la plaza, con otros fieles, y cuando el Papa –de 83 años– se acercó le atrajo repentinamente hacia ella.

Jorge Bergoglio, molesto, trató de retirarse y después golpeó la mano de la mujer en señal de reprimenda, mientras sus agentes de seguridad se acercaron en su ayuda, aunque no tuvieron que intervenir.

En la homilía celebrara ayer durante la misa en la basílica de San Pedro del Vaticano, el papa Francisco centró su mensaje en la figura femenina –el 1 de enero la Iglesia conmemora la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios– e indicó que el trato hacia las mujeres mide el nivel de humanidad.

«Las mujeres son fuente de vida. Sin embargo, son continuamente ofendidas, golpeadas, violadas, inducidas a prostituirse y a eliminar la vida que llevan en el vientre. Toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios, nacido de una mujer», dijo.

«La salvación para la humanidad vino del cuerpo de una mujer: de cómo tratamos el cuerpo de la mujer comprendemos nuestro nivel de humanidad», añadió durante la misa en la que el pontífice argentino lamentó que a menudo «el cuerpo de la mujer se sacrifica en los altares profanos de la publicidad, del lucro, de la pornografía» y es «explotado como un terreno para utilizar».

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