27 de junio de 2019
27.06.2019
Eclipse solar total

¿Cómo afecta un eclipse solar a las personas?

Estudios científicos aseguran que pueden percibirse pequeños efectos psicológicos durante el fenómeno

27.06.2019 | 19:09
Un pájaro se siluetea con la luna de fondo.

El próximo martes 2 de julio de 2019 se podrá observar un eclipse solar total desde diferentes puntos de Sudamérica. Las personas que se encuentren en el océano Pacífico, Chile y al atardecer, en Argentina así como en Uruguay podrán disfrutar de un fenómeno de lo más especial.

Un eclipse solar se produce cuando la Luna pasa entre la Tierra y el Sol, oscureciendo total o parcialmente la imagen del Sol para un espectador en la Tierra. Hablamos de un eclipse solar total cuando el diámetro aparente de la Luna es mayor que el del Sol, bloqueando toda la luz solar directa, convirtiendo el día en oscuridad. Esto mismo es lo que sucederá el próximo martes. El último gran eclipse solar total tuvo lugar el 21 de agosto de 2017 y se pudo contemplar desde gran parte de Estados Unidos.

Son muchos los que piensan que fenómenos como los eclipses provocan alteraciones en el comportamiento de animales y seres humanos. En antiguas civilizaciones, eclipses como el del próximo martes eran motivo de creencias, mitos y leyendas.

En la actualidad hay opiniones encontradas respecto a este tema. Mientras que unos creen que cuando la luna está en una posición adecuada es motivo de buena suerte, bienestar, equilibrio espiritual o salud; otros opinan que estos fenómenos astronómicos pueden ser causantes de efectos negativos como: insomnio, estrés o, incluso, estados delirantes.

Pero, ¿afecta de verdad el eclipse a las personas?

Lo cierto es que no existen evidencias médicas de que un eclipse pueda afectar físicamente a alguien, pero sí a nivel psicológico. Según estudios científicos, puede haber efectos psicológicos y alteraciones en los ritmos internos del cuerpo.

Algunas investigaciones han comprobado, recogiendo los datos de sueño de varios menores durante diferentes fases lunares, que la duración del sueño nocturno durante la luna llena en comparación con la luna nueva se reducía de media en 5 minutos (un 1% de variación). A parte de este, no había ningún otro cambio en el comportamiento.

Según defiende el doctor y autor del método somático, Mark Filippi, existe una conexión entre las fases de la Luna y cuatro neurotransmisores básicos. Según el científico, la frecuencia que emana la luna afecta a la frecuencia de la mente, teniendo una influencia inevitable en el control de las emociones, sentimientos y deseos, y estas, a su vez, en el pensamiento y conducta de cada individuo.

Para explicar las razones de por qué el ser humano se puede sentir alterado por la luna, Filippi señala a la gran composición de agua del cuerpo humano como razón. La fuerza de atracción de la Luna permite ejercer un efecto sutil a este sistema acuático de distribución.

Es probable que se puedan percibir algunos cambios, como que algunos animales comiencen a dormir antes de lo habitual por creer que la noche llega antes a causa de la sombra que generará la Luna cuando se encuentren entre el Sol y la Tierra. También es probable que nos demos cuenta de que pesamos algunos gramos menos de lo normal, ya que la gravedad cambiará mínimamente durante unos minutos. Pero serán variaciones casi imperceptibles.

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