14 de septiembre de 2018
14.09.2018
Entrevista a tres

PAS: "La sensibilidad será visible en todos los ámbitos"

Como es un fenómeno (PAS) reciente que las instuciones educativas empiezan a aceptar, juntamos el sentir de 3 personas altamente sensibles: Yolanda, Manuel y Pablo.

14.09.2018 | 09:26

Manuel Peralta, 61 años, vive en Cuenca, es antropólogo y aspira a llegar al momento de la muerte pudiendo decir "confieso que he vivido"; Yolanda Riera, 48, reside en Valladolid, trabaja solucionando temas de logística empresarial y tiene grabada en la frente la frase "hoy también pasará"; Pablo Villagrán, 41, vive en Sevilla, es presidente de la Asociación Española de Personas Altamente Sensibles y una de sus máximas es: "Deseo disponer de la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que sí puedo cambiar y la sabiduría para diferenciar ambas". En común tienen ser PAS. Los tres se prestan a una entrevista para hablar abiertamente de lo que significa y éste es el resultado:

Sois personas que se consideran PAS. ¿Qué os diferencia?

Yolanda Riera: Vi el documental "Crónicas - Sensibilidad al trasluz", en mayo de 2015. Verlo me hizo pensar que quizá algunas cosas que me habían perseguido eran explicables. Me diferencia que puedo escuchar, oler y sentir cosas que pocos de los que me rodean pueden darse cuenta. Yo oigo la electricidad pasar por el radio reloj y si quiero silencio tengo que desenchufarlo. Puedo sentir el olor de las cosas hasta hacerme emocionar de felicidad o de recuerdos. Puedo pensar tan rápido en un abanico de pros y contras de un problema que me puede doler literalmente el cerebro de tanta presión. Puedo tener pensamientos tan profundos que es difícil buscarles una explicación y tengo que salir de ellos con rutinas para no dar más vueltas a las cosas. Supone saber que para mucha gente soy sencillamente "rara", que el buscar una persona que lo entienda para compartir mi vida es "misión imposible" y sin embargo que me siento muy bien siendo así de "diferente".

Manuel Peralta: Desde niño y adolescente ya lo sabía intuitivamente, aunque aún no conocía el término PAS. Una manera de ver y sentir la vida más profunda de lo habitual. Una ayuda o un problema, según lo viva en positivo o en negativo.

Pablo Villagrán: Conocí de este temperamento leyendo en profundidad información y textos sobre la sensibilidad de procesamiento sensorial. Me sentí identificado cuando se relacionaban la sensibilidad sensorial y la emocional. Quizás vivo con mayor intensidad algunos eventos que otras personas, pero somos muchos así. Supone un compromiso con la aceptación y la gratitud de celebrar ser como soy. Todos deberíamos trabajar en ese mismo camino, creo.

¿Ser hipersensible a estímulos externos e internos es bueno o malo?

Yolanda Riera: Me pasa lo que a algunas personas que he oído tienen que irse a una habitación oscura, que tienen problemas físicos crónicos... Me afecta sólo, sobre todo, de la gente, el ruido, la poca lógica del entorno pero pongo remedio si está en mi mano. Si me molesta la luz de sol me pongo gafas, si no puedo soportar los tumultos salgo a comprar a la hora de comer que no hay casi nadie. Si quiero ir a llorar a un sitio porque estoy muy sensible o tengo un problema me acerco a la capilla de cualquier hospital donde nadie pregunta qué te pasa porque allí es normal hacerlo. Yo siempre busco soluciones.

Manuel Peralta: Tiene sus pros y contras. Si se ubica en este mundo materialista de forma que sea útil a uno y los demás, entonces es bueno; si no, es malo.

Pablo Villagrán: La sensibilidad te acerca al placer tanto como al dolor. Existe un límite muy delgado entre ambos lugares. No se trata de evaluarlo como bueno o malo, simplemente es. No imagino a una tortuga plantearse si tener caparazón fue una buena idea de la vida o fue mala. Yo vivo reconociendo como soy, y a la vez tratando de sacar lo mejor de lo que tengo. Depende, como diría Pau Dones.

¿Es posible que notéis la energía de alguien que está más triste o enfadada? Una especie de sexto sentido.

Yolanda Riera: He observado esas cosas y no creo que sea un tema de "perturbación en la fuerza" o cosas parecidas a lo que mucha gente se agarra para darle un aire místico. Científicamente yo diría que nuestro nivel de análisis hace un reconocimiento infinitesimal pero preciso de sus circunstancias y devuelve una variable que será ese sexto sentido. Por ejemplo: Una compañera del trabajo llega por la mañana. Siempre anda a saltitos. Hoy va muy despacito como para no hacer ruido. No parece que tenga fuerzas de nada. Dice buenos días, su voz otras veces es más cantarina, hoy casi no se le oye. Le miro, tiene ojeras, la mirada un poco triste, parece que ha llorado. Siempre trae la ropa muy cuidada y hoy se ha puesto playeras. Hay una mala noticia rondando su cabeza y pregunto: ¿Estás bien? Se le ha muerto su perrito.

Manuel Peralta: Sí, es posible. La reacción más general será intentar ayudarle.

Pablo Villagrán: No me gusta vincular esta característica con algo que se escape de la ciencia. Yo puedo decir que a mí me afecta el estado de ánimo de las personas de mi entorno, a mi parecer, más que a la media de las personas. La ciencia le pondrá nombre a lo que hoy aún no tenemos, aunque hoy ya sabemos que existen unas neuronas espejos cuya función hace décadas no hubiésemos imaginado.

La depresión es un trastorno mental muy presente en nuestro tiempo. Según la Organización Mundial de la Salud, más de 300 millones de personas la sufren a nivel mundial. ¿Consideráis que la exposición a la alta sensibilidad puede conducir a ser más propenso a deprimirse?

Yolanda Riera: Considero la depresión como una falta de recursos para aceptar el presente de cada persona. La alta sensibilidad no tiene porque suponer eso. Hay que aceptarla, saberla utilizar, tener herramientas de aceptación para cuando las cosas no van como esperamos y de cambio para cuando hay que buscar nuevos horizontes.

Manuel Peralta: En el mundo actual creo que los valores humanos y éticos están degenerando en el ambiente general de la vida cotidiana. Cuanto más sensible sea una persona, más lo percibirá, para bien o para mal, según sepa reaccionar, manteniendo su equilibrio y sentido de las cosas, o hundiéndose. En este caso, se deprimirá.

Pablo Villagrán: Te respondo a título personal. Yo diría que ser altamente sensible es un claro factor de riesgo para la ansiedad y la depresión. Pero esto solo deben confirmarlo los expertos científicos a través de estudios rigurosos. Ya Michael Pluess apunta a algo en sus estudios sobre los NAS (niños altamente sensibles). Quizás en poco tiempo tengamos en España resultados de las investigaciones de la psicóloga Manuela Pérez y su equipo.

¿Se valora más a la gente extrovertida, sociable y despreocupada?

Yolanda Riera: Yo no soy extrovertida, me da vergüenza que se me vea, me cuesta estar con grupos de personas, pero lo trabajo, lo hago y vuelvo a mi zona de confort en cuanto no es necesario. No puedo cambiar la jungla para que sea menos agresiva conmigo pero puedo ponerme algún camuflaje para que no parezca yo el único blanco a la vista.

Manuel Peralta: Me suele pasar que, en círculos informales de familiares o amiguetes, todos se ponen a hablar a la vez, a cual más rápido y en volumen cada vez más alto, superponiéndose unos a otros. Nadie escucha a nadie, yo me quedo callado, y entonces se dirigen a mí, como si me hablaran a mí, pero en realidad sólo necesitan que alguien les preste atención. También me dicen, "¿tú no hablas?" Esa forma de parecer que se comunican, pero que en realidad no lo hacen, no me sirve para nada, ni me divierte; me abstengo. En cambio, me gustan y participo en conversaciones más constructivas.

Pablo Villagrán: Quizás la sociedad de ayer, menos la sociedad de hoy y, por supuesto, nos sorprenderá la sociedad del mañana. Estamos en un punto de inflexión y cambio de paradigma. La sensibilidad será tenida en cuenta en todos los ámbitos y entre ellos los recursos humanos. Te lo afirmo con conocimiento de causa.

¿La estimulación de la sensibilidad puede ser algo muy bueno, al abrir puertas que por costumbre suelen estar cerradas?

Yolanda Riera: Ser sensible es millones de veces mejor que no serlo. No conozco ninguna persona de las que podría llamar insensibles a quien me gustaría parecerme. Hay que estimularlo siempre y tengo el convencimiento que, si un niño, sea sensible o no, está a cargo de alguien que lo sea, evolucionará para poder transmitirlo y apreciarlo.

Manuel Peralta: Sí, creo que es bueno. Abre puertas, aunque caminar siempre entraña un riesgo y la posibilidad de accidente, pero así es como se avanza en todos los campos, desde el científico, al deportivo o personal; saliendo de la zona de confort.

Pablo Villagrán: Sensibilidad y creatividad van cogidas de la mano. Si yo no soy sensible a mi entorno difícilmente podré crear una gran obra artística, pero, ¿qué ocurre con la innovación? Innovar es buscar soluciones a problemas que antes no estaban resueltos y ello significa dar espacio a lo sensible. Desde el punto de vista emocional hay mucho por caminar, pero la sensibilidad no solo está reflejada en la emoción de la tristeza. También existe el miedo, la ira o la alegría. La asignatura pendiente de los hombres es la gestión de la tristeza y para los PAS quizás más.

¿Es complicado encajar?

Yolanda Riera: Es muy difícil encajar pero con gente que pueda contar sus experiencias como en el Congreso Internacional, buscando recursos con pedagogos y psicólogos, apoyando investigaciones, encontraremos la forma, no sólo de encajar, si no de ser captadores de atención para que la gente haga saltar las soluciones de unos a otros en una cadena que haga una sociedad mejor. Se puede llamar utopía o se puede llamar "trabajo duro".

Manuel Peralta: Es complicado. Considero que la sociedad en general se hace más insensible cada día, aunque hay grupos que ven eso negativo e intentan cambiar de rumbo y abrir espacio a la sensibilidad.

Pablo Villagrán: Todo está cambiando. La sociedad no es insensible, sino que se muestra insensible. A mi entender esto no es más que un ciclo pasajero. Creo que en la historia de las civilizaciones nuestra época no es precisamente la más insensible. Hoy puedes ver a hombres abrazando y paseando por la mañana a sus hijos y eso ya no nos parece extraño. Los movimientos ecologistas, animalistas y las leyes al maltrato animal son muestras de una sociedad que evoluciona gracias a la sensibilidad.

El doctor Enrique Cantón dice que la alta sensibilidad es un fenómeno multifactorial, que dependiendo de nuestra interacción con el entorno se integrarán más detalles o menos. ¿Qué capacidades percibís en vosotros?

Yolanda Riera: Yo pienso muchísimo todo (bastante rápido) y soy muy analítica. Eso me lleva a una lógica por la cual termino resolviendo de una u otra forma. Lo puedo llevar a cualquier ámbito. También debo tener las neuronas espejo muy desarrolladas. Puedo imitarlo casi todo (ver como cortan el pelo a alguien y hacerlo yo muy parecido). Esto desafortunadamente tiene como pega que puedo sentir cualquier cosa que les pase a los demás como si fueran ellos, bueno o malo.

Manuel Peralta: Creo que tengo bastante capacidad de interacción, de muchas formas y en muy diversos ambientes, incluso en países y culturas muy diferentes. Por mi empatía, conecto bien con diversidad de personas, sus idiosincrasias y modos de vida.

Pablo Villagrán: Desconozco las investigaciones del Doctor Cantón respecto a la Alta Sensibilidad, pero en mi caso es una mezcla de varios sentidos y su vinculación al mundo emocional. Tengo una gran empatía e intuición. Pero la intuición no siempre es infalible, a veces me falla o me confunde cuando existen otras variables por medio. Hay que tener cuidado porque a veces la intuición es el refugio perfecto para el prejuicio.

¿Todo es un desafío para ti?

Yolanda Riera: Ya no todo, pero hay muchos, sí.

Manuel Peralta: Todo, no, pero me gustan los retos, me ayudan a desarrollarme y a crecer. La monotonía y el aburrimiento me parecen terribles. Me gusta sentirme "vivo", y esto hace cada momento muy creativo e interesante.

Pablo Villagrán: No, moriría de estrés. Llevo una vida fácil y trato de hacerla más fácil. No creo en la visión victimista de la Alta Sensibilidad. El mayor desafío es comunicar a tantos PAS que existen por el mundo, que no hay nada extraño en ellos y que todo está bien. Ahora soy presidente de la Asociación Española de Personas Altamente Sensibles. Siempre busco desafíos para seguir creciendo como persona. Ahora me propuse lograr que la ONU otorgue un Día Internacional para la Alta Sensibilidad y para eso recogemos firmas desde hace un par de meses en la plataforma Change.org.

¿Consideras que puede haber dos infancias? La que se transmite y la que se vive por dentro. Y que esta puede ser dura para un niño altamente sensible. De ahí que pueda ser el blanco de acciones de bullying, por ser diferente, por ser tranquilo, por ir a su rollo. Hay tanta incomprensión del rasgo que, a veces, se puede confundir con déficit de atención.

Yolanda Riera: Creo que sí. Incluso que hay dos personas adultas. Yo soy la que soy y la que quiero ser delante de toda esa gente que no me entiende de forma habitual. Hice COU 4 años porque me empeñé en terminarlo pero tenía la mente puesta en tantas cosas, que, si me lo hubieran mirado, me habrían dicho que tenía déficit de atención. No hice más que primero de Informática de Sistemas, aprobé una y no estudié más. Lo procrastinaba todo, siempre había algo que pensar, que buscar, que solucionar. Después empecé Educación Infantil y aún no lo he terminado, pero los estudios que podemos consultar van paralelos a lo que dice el Dr. Cantón. El acoso comienza en el entorno, en la casa, en la familia, en la calle... Habría que atacar todos los frentes para poder hacer niños sensibles a esta práctica y poderla vencer. Hay que coger a esos niños tranquilos, a su rollo y modelarlos para encajar, aunque sigan a su rollo.

Manuel Peralta: Sí, con mucha frecuencia hay dos infancias, pero creo que hay que intentar que la de fuera esté en consonancia con la de dentro. Es importantísimo, para el individuo y el mundo, que se escuche y respete la naturaleza innata.

Pablo Villagrán: Puede haber dos infancias al igual que dos etapas adultas para quienes guardan su sensibilidad en el cajón. Un Niño Altamente Sensible puede ser más vulnerable si tiene baja autoestima. Por eso más que hablar de Alta Sensibilidad y Bullying, yo hablaría de la relación entre baja autoestima y bullying. Un NAS puede tener baja o alta autoestima. Es nuestra labor ayudar a estos niños a construir una identidad segura que los proteja de cualquier tipo de abuso en etapa infantil o adulta.

¿Tenéis corazonadas?

Yolanda Riera: Me presentan a una pareja, salimos un par de veces y digo "van a durar dos telediarios" y suele cumplirse pero yo no soy una pitonisa. Es como se comportan, gustos, compatibilidades lo que me da la pista. En cambio si juego a la lotería, tengo la corazonada de que va a salir acabado en 4. ¿Y sale? No. La suerte es otra cosa, que no controlo por desgracia.

Manuel Peralta: Sí, las tengo. Un día un compañero tenía que asistir a una reunión muy importante. Tuve la corazonada de que se había olvidado, le llamé y, efectivamente, gracias a la llamada se acordó y pudo asistir.

Pablo Villagrán: Sí, tengo corazonadas. Pero como, a veces, son erróneas no puedo dedicarme a la videncia. Debemos presentar la Alta Sensibilidad de manera seria a la sociedad y no existe una relación directa entre ambas. Yo creo en la ciencia y también creo que la ciencia sigue trabajando por dar respuestas que hoy no tenemos.

Según Karina Zegers, los cuatro pilares son procesamiento profundo, sobre-estimulación, emocionalidad y sutilezas. ¿Podéis decir como sentís cada uno?

Yolanda Riera: 1) Procesamiento profundo: No pienso las cosas usuales y las cosas inusuales las desmenuzo hasta llegar a cosas que no puedo explicar y antes de volverme loca, las aparco y me obligo a que, cuando vuelvan, voy a pensar en cómo se dice una frase en todos los idiomas que sepa y así. Otras veces busco soluciones para quien no me pide nada sólo porque sé que lo necesita. He tenido que controlar esos impulsos y para ello me sirvió mucho el Congreso de Valencia. 2) Sobre-estimulación: Un autobús o un tren lleno de gente que grita, aunque sean las 7.30 de la mañana, me crea agobio. La luz del sol es molesta. Siempre he dicho que me gustan los días nublados porque puedo abrir los ojos, broncearme vuelta y vuelta me causa mucha intranquilidad, no se si estoy quemando la piel, procesando vitaminas, deshidratándome o relajándome, lo que no es posible al haber tantas fuentes de estímulos. Olores malos, fuertes, desagradables o muchos agradables a la vez. Sabores picantes, fuertes, especiados que hacen reaccionar a la garganta, no entiendo la utilidad. El frío del Cantábrico hace que salten por los aires todos mis circuitos. No puedo meterme en el agua si no es un poco caliente como el Mediterráneo. 3) Emocionalidad: El olor de un bebé que te hace llorar de tan entrañable. La tierra mojada por la lluvia que te lleva a la infancia y puedes sentir a tu gente; el sudor de la gente que no se ducha en un autobús, un restaurante o un baile que te revuelve el estómago. Una persona que acosa a otra en un coche y me intranquiliza, me agobia y me hace sudar. Las caricias en el brazo, en la cara, disfrutando de repartir algo realmente precioso, mientras las doy e intentando no dejar de respirar mientras me las hacen. Es una de las mejores cosas de una relación y también lo mejor que transmitir a los niños. 4) Sutilezas: ¿Por qué se ha dejado el de la película el frigorífico abierto? ¿Quién lo ha cerrado? Pasa la película y tu sigues pensando que el frigorífico no se cerró. ¿Por qué los demás niños se ponían a gritar a mi compañera del colegio? Un grano de arena, uno, en mi zapato arruinará toda una tarde puesto que no podré andar bien y no me dejará pensar en otra cosa con lo cual nunca bajo a la arena si luego tengo que andar.

Manuel Peralta: 1) En el procesamiento más profundo de lo habitual reflexiono acerca de relaciones de unos hechos con otros, o sus consecuencias. Ejemplo sencillo, pero que mucha gente no se plantea: encima del mantel de la mesa de comer, no poner objetos como garrafas, móviles o bolsos que se suelen poner en muchos sitios, a veces incluso en el suelo, y arrastran suciedad y gérmenes que luego irá a los cubiertos que se meten en la boca, o al mismo pan que luego se come. 2) Sobre-estimulación: Ambiente de bares o restaurantes en los que todo el mundo habla a gritos, y, si hay música a alto volumen, aún más, y cuando se fumaba en lugares públicos, mucho peor. Me parecía una fuente de irritación y absurdo. 3) Emocionalidad: Que una persona haga en su trabajo algo que no tiene obligación, para ayudar a alguien, o aportar mejor calidad, me produce mucha admiración, aprecio y agradecimiento. 4) Sutilezas: Me cuesta mucho aceptar la hipocresía, cuando se intenta dar una imagen contraria de lo que se es en realidad, y para ello se teatraliza mucho, como si los demás fuesen tontos.

Pablo Villagrán: Pues para mí todo empieza por la consciencia de los detalles a través de los sentidos. Esto provoca una respuesta emocional que se entremezcla en el procesamiento de esa información. Finalmente, esto de perdurar y aumentar la intensidad puede derivar en sobre-estimulación. Estoy en un concierto de cuerda, mis sentidos disfrutan del momento, se despierta la emoción de la alegría y todo esto se procesa de manera profunda. Pasado un tiempo, deja de ser agradable por el exceso de tiempo, la emoción cambia y la saturación hace acto de presencia. Eso podría ser un ciclo para un PAS.

Para Zegers, el tacto es el sentido más interesante, "por abrazarte, porque somos piel". ¿Cuál es para vosotros?

Yolanda Riera: El olfato. Puedo fiarme de alguien o no, según cómo huele, según qué perfume, desodorante, colonia u olor corporal. Aunque tengo que reconocer que el tacto es muy importante. Mis padres dicen que si se tenían que ir de casa cuando tenía yo dos años, por cosa de 15 minutos, me dejaban en el centro de una habitación en una alfombra con un juguete y me descalzaban. Ya sabían que yo no saldría. El suelo estaba demasiado frío siempre y no me movía aunque se me escapara el juguete.

Manuel Peralta: El tacto me parece muy interesante, pero se usa poquísimo, en general. Usarlo de manera sabia nos permitiría activar otras zonas de nuestro ser que están atrofiadas, como es el intercambio no verbal de afecto y relajación. El más usado es la vista: "comemos con los ojos"; nos fijamos y juzgamos por las apariencias; cuando algo nos llama la atención, lo primero que hacemos es mirar.

Pablo Villagrán: Quizás la vista, por aquello de poder tener presente las maravillas de la naturaleza y su gran belleza. Y siguiendo tu pregunta, quizás por la conexión de la mirada. Dicen que dos personas que se miran por un tiempo conectan sus almas. La mirada crea una conexión sin hacer falta el contacto. Puedes verlo en una conquista amorosa como es ese juego. En la mirada tampoco existe lugar para la mentira y eso es importante para los PAS.

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