16 de marzo de 2015
16.03.2015
Experimento en Reino Unido

La contaminación lumínica afecta al crecimiento de las plantas

Un estudio revela que la baja intensidad de la luz 'ambar' procedente de las farolas ninhibe su floración

16.03.2015 | 12:18
El experimento realizado en la Universidad de Exeter.

La luz nocturna procedente de fuentes como las farolas afecta al crecimiento y la floración de las plantas e, incluso, al número de insectos que dependen de esas plantas para alimentarse.

Un nuevo estudio muestra que la contaminación lumínica puede afectar el entorno natural en formas complejas que pueden ser difíciles de predecir.

Investigadores de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, simularon los efectos de la iluminación de las calles durante la noche en parcelas de pastizales artificiales que contienen una comunidad de invertebrados, exponiéndolos a dos tipos diferentes de luz, 'blanca' similar a los nuevos sistemas LED de iluminación de las calles y 'ámbar', simulando el tipo de farola de sodio que todavía se encuentra en gran parte de Reino Unido.

La baja intensidad de la luz ámbar ha demostrado inhibir, en lugar de inducir, la floración de 'Lotus pedunculatus', un pariente silvestre de los guisantes y las habas que es una fuente fundamental de alimento para el pulgón del guisante en pastizales y márgenes de las carreteras. A mediados del verano, estos pulgones se alimentan de los brotes de floración, pero el número de estos áfidos se suprimió significativamente en el marco del tratamiento con la luz a mediados de agosto, debido a la limitada cantidad de alimentos disponibles.

"Estos son los primeros resultados de los principales experimentos a largo plazo financiados por el Consejo Europeo de Investigación y ya revelan cómo de profundos pueden ser los impactos de la iluminación nocturna artificial incluso en las comunidades de organismos simples", alerta el profesor Kevin Gaston, director del Instituto de Medio Ambiente y Sostenibilidad (ESI, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Exeter.

El doctor Jonathan Bennie, también del ESI, añade: "Nuestros resultados sugieren que mediante la iluminación de nuestro entorno por la noche provocamos efectos complejos sobre las redes tróficas naturales. Aunque todos somos conscientes de que las luces de la calle a menudo atraen a los insectos durante la noche, nosotros mostramos que pueden tener impactos más permanentes y extensos en la vida silvestre y los ecosistemas".

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