17 de septiembre de 2009
17.09.2009
Hace falta acuerdo política y social

Para Rubalcaba la prostitución debería estar "casi prohibida"

El ministro del Interior ha asegurado que es un tema muy complejo pero que requiere una solución

17.09.2009 | 15:11
Prostitutas de Barcelona en rueda de prensa

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha opinado hoy que la degradación que supone la prostitución hace que, desde una cierta perspectiva, sea un oficio que "casi debería ser prohibido". Así se ha pronunciado Pérez Rubalcaba en Telecinco, donde ha sido preguntado sobre el debate en relación a la regulación o no de la prostitución y para el que ha considerado preciso que exista un acuerdo político y social importante, aunque el tema se aborde con "sosiego" y pensándolo "bien".

"Es cierto que es un oficio que tiene un elemento de degradación inevitable y, por tanto, desde una cierta perspectiva, es un oficio casi que debería ser prohibido porque usted no puede ejercer un oficio que supone por sí solo una degradación, aunque es cierto que puede decir que cada uno hace con su cuerpo lo que quiere; es un debate complejísimo, poliédrico", ha comentado Rubalcaba.

El ministro es partidario de analizar lo que se ha hecho en este sentido en otros países, aunque ninguno de ellos, en su opinión, parece que ha dado con una solución. En España, a su juicio, es necesario un acuerdo político y social en este sentido, pero en tanto se busca una solución se ha abordado el problema "insoportable" de la trata de mujeres porque un alto porcentaje de las que ejerce la prostitución no ha decidido hacerlo.

"Simplemente está ahí porque alguien le engañó, porque le extorsionan, le chantajean y como el tema es tan extendido hemos hecho un plan contra eso", ha argumentado Rubalcaba.

Anuncios en prensa

El ministro se ha referido a los anuncios de prostitución que se publican en los periódicos, algunos de los cuales, "especialmente terribles", se han quitado hace meses porque incluían fotos de personas que se adivinaba que eran niños. Por ello, sería razonable que los periódicos se planteen si siguen haciendo esa publicidad o no, si la regulan o si quitan lo más duro de la misma.

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