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Un legado para el pueblo de Elda

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JOSÉ MARÍA AMAT AMER Quizá al lector le resulte desconocido el nombre de Julio Vibot, pero este ilustre personaje fue un mecenas del Museo del Calzado y mucho más. Hace unos meses, en los albores de este último verano falleció en su ciudad natal, Palencia. Es un deber de agradecimiento y lealtad a su obra y al recuerdo de este generoso hombre del "mundo del calzado" que creo debe ser conocida, al menos en la última etapa de su vida, y sobretodo el gesto de generosidad que tuvo con Elda a través del Museo del Calzado.
Julio Vibot fue uno de esos personajes que se hizo así mismo sin apenas estudios, cuando era muy joven sintió la llamada de la profesión del calzado, en la Academia Trobat y a distancia, fue aprendiendo las técnicas del diseño y el corte y en los años de post-guerra civil en España se le ocurrió la feliz idea de hacer zapatos a medida para pies con grandes deformaciones, así realizó cientos de hormas para pies con traumatismos producidos en la guerra, pies simulados, cuñas y plataformas de elevación y con ello se ganó una merecida fama de "zapatero prodigioso", a él le gustaba más que le llamasen "zapatero ejemplar", pero lo cierto es que con su imaginación y a falta de talleres ortopédicos que hiciesen ese tipo de zapatos, fue levantando a mucha gente de las sillas y los hizo caminar.
En los años 70, visitó varias veces la Feria Internacional del Calzado y fue amigo de los directivos de la misma, incluso impartió más de una conferencia sobre las técnicas que él empleaba, también dio charlas en la Universidad de Barcelona e incluso llegó a tener varias "clínicas" en las que reconocía los pies del paciente y les realizaba la horma de madera para esos pies deformes. Tal era su afición por el calzado que decidió montar un Museo del Calzado y con la ayuda de varios zapateros de Elda y otros lugares que realizaban sus encargos, empezó a incrementar los fondos museísticos que años más tarde inauguraría en una de las calles más importantes de Palencia.En los años 1980 viajé a Palencia y pasé, casi por casualidad, por el lugar en el que tenía abierto el Museo Julio Vibot, en la calle de Barrio y Mier, recuerdo la grata impresión que me causó, lo que se abría ante mis ojos era algo que en mis sueños ambicioné alguna vez tenerlo en Elda; las vitrinas de zapatos históricos se sucedían para dar paso a otros zapatos de diseño de los años 20, 30 y 40, como zapatos más antiguos; miniaturas; hormas ortopédicas hechas a mano y hasta un libro de firmas de visitantes en las que se leían frases elogiosas para el Museo y su creador.
Creo que allí bebí la sabia de mi siguiente trabajo. Estuve volviendo al Museo de Palencia en varias ocasiones hasta que tuve una cierta amistad con Julio, pero también debo decir que Vibot era muy celoso de su obra y jamás me permitió tomar una sola fotografía del interior de su Museo.
Cuando en el instituto de la Torreta inauguramos el Museo del Calzado de Elda, me dirigí a él y le solicité que si algún día pensaba deshacerse de aquel bello Museo, me llamase para poder dialogar, como era de esperar aquello le resultó casi como un insulto, Vibot que era soltero y próximo a cumplir ochenta años, quería donar su colección a la Diputación de Palencia; pero las cosas a partir de ahí llevarían un camino que ni el propio Julio esperaba porque al final conseguimos que su legado viniese a Elda, a nuestro Museo, donde su valioso legado se encuentra expuesto en la "Sala Julio Vibot".
Por todo ello Elda tiene una deuda de gratitud con este señor, que engrandeció los fondos museísticos de forma altruista y sin más compensación que ver expuesto en las vitrinas del Museo del Calzado el esfuerzo y sacrificio de muchos años de trabajo dedicados a este noble sector industrial.

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