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Ancava

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JOAN CASTAÑO El pasado sábado 7 de febrero fallecía en nuestra ciudad Ángel Castaño Valero. Nacido en 1925, es posible que las nuevas generaciones ignoren su labor literaria, pero los ilicitanos más veteranos todavía recuerdan con agrado sus crónicas deportivas que firmaba bajo el seudónimo "Ancava", formado por las dos primeras letras de su nombre y apellidos. El diario Información, Radio Elche -donde mantuvo un comentario diario hasta 1975-, Gaceta ilicitana, Primera página y otros medios contaron con sus análisis futbolísticos entre la segunda mitad de los años cincuenta y la primera de los setenta. Una época en la que el Elche CF, con su ascenso a Primera División, se convirtió en una de las señas de identidad de nuestra ciudad. Él mismo, un apasionado del balompié, colaboró con el equipo y ocupó algún cargo directivo en el de su filial, el Ilicitano.
Ejerció su profesión de administrativo, sucesivamente, en la fábrica de alpargatas de la Viuda de Maciá y en las dedicadas a la confección infantil de García Hurtado y Casemar, SA, ésta última puesta en marcha con su colaboración como socio. Su auténtica vocación, sin embargo, fue la literaria que desarrolló en su tiempo libre. Después de la larga jornada laboral necesaria para sacar adelante a su familia, su fértil imaginación, abonada con constantes lecturas y con el recuerdo de sesiones de cine vividas en su infancia en el Llorente, era capaz de recrear en la mesa del comedor de su casa el viejo oeste americano equipado únicamente con su Lettera, que manejaba con una velocidad asombrosa con sus dos índices, y algunos mapas solicitados a la embajada de Estados Unidos. Así nacieron cinco novelas que publicó la editorial Rollán, especializada en literatura popular: "El hombre sin ira" (1962), "El gran bluff" (1962), "El grosor de un cabello" (1963), "Doma sangrienta" (1967) y "Coyotes en Coatchie" (1972). Para dar mayor realismo a esta producción, según consejo de la propia editorial, utilizó el seudónimo de Joseph McLegan (Legan: Ángel leído a la inversa). Algunas de estas novelas fueron traducidas al portugués y distribuidas por editoriales de Lisboa y Río de Janeiro. Del éxito de las mismas, recordaba los comentarios de su amigo Eloy Burló, que las vendía en su kiosko de prensa, sobre "lo bien muertos" que resultaban los personajes de tales novelas.
En los años setenta, mientras las colaboraciones deportivas se iban haciendo más esporádicas, se decidió a dar el paso hacia una literatura de mayor envergadura y cultivó el cuento y la novela corta. Quedó finalista en el concurso Café Marfil, en la citada modalidad de novela corta, con sus obras "Arena derramada" y "La jungla". Y en 1974 fue ganador del certamen "VI Ciudad de Terrassa-Juan Marqués Casals de Novela Corta 1974" con su obra "La vida empieza siempre", que dio a la luz cuatro años más tarde. De la misma línea son sus creaciones "El precio absoluto" (1978), "Nadie muere la víspera" (1983) y "Cuentos" (1983), en donde reunió cinco relatos cortos. El diario La Verdad editó su cuento "Hermana Muerte", que fue incorporado al libro "Selección española de cuentos de misterio", publicado en colaboración con la editorial Marte (1975).
La solera de su afición literaria fue confirmada por nuestra biblioteca municipal cuando, hace unos años, dentro de un lote adquirido con documentos e impresos relacionados con la ciudad y destinado a su sección local, se localizó una pequeña obra escrita en su juventud y de la que él mismo apenas recordaba su existencia. Se trata de "La Gramola: comedieta cómica en un acte i en valencià", redactada en 1947. Un sainete local inédito que, mediante un equívoco surgido entre los personajes, desarrolla las características propias del género.
Con una rapidez dolorosa, la muerte nos arrebató a Ángel Castaño. La impresión de sencillez, de bondad y de trato amable que ha quedado entre quienes le conocieron en vida -en esta "vida corporal, cruel i desigual"-, fue reiteradamente expresada por cuantos participaron en su despedida; unas muestras de cariño que sus familiares quieren agradecer vivamente porque les ayudaron a sobrellevar su particular y penosa "Roà".
Descanse en paz "Ancava", Ángel Castaño Valero, mi padre. q

hey there