Información.es »

La globalización en Sant Vicent del Raspeig

 05:21  

FRANCISCO CANALS BEVIÁ La denominada globalización o mundialización presenta unos evidentes efectos concretos en nuestros pueblos y ciudades. Podemos, por tanto, realizar un ejercicio de análisis o comprobación de cómo habría afectado y estaría afectando este fenómeno a un municipio alicantino/valenciano, en nuestro caso: Sant Vicent del Raspeig.
Para efectuar este análisis o comprobación podemos utilizar varios métodos, uno de ellos puede ser el suponer que alguien que hubiese abandonado el pueblo hace muchos años volviese ahora y se encontrase ante la nueva realidad sanvicentera (hipótesis intelectual). Un individuo cuyas vivencias y devenir por diversos entornos y culturas diferentes le permitiesen apreciar y comparar las transformaciones y los cambios sobre el espacio local y sus perspectivas. Una persona, por lo demás, emparentada con un conseller autonómico y un ex alcalde, entre otros (dato sociológico).
Como conocedor del antiguo contexto urbanístico, y a pesar de las transformaciones acaecidas en los últimos años, reconocería, sin duda alguna, el pueblo. El acceso desde Alicante todavía le parecería familiar, a pesar de los cambios habidos en los últimos años. Y de todas las modificaciones la que encontraría más relevante y significativa, además de sorprendente, es encontrar al recinto del antiguo cuartel de la aviación franquista, antes espacio industrial, convertido en la espléndida sede de una universidad, la Universitat d' Alacant.
Un periplo por el término municipal le permitiría observar cambios quizás más significativos e "impactantes" que los urbanísticos. En el recorrido por los antiguos caminos de las partidas de Boqueres y Raspeig, aunque los reconocería perfectamente, lo que más le llamaría la atención es encontrarse, por ejemplo, con camiones polacos y coches de matrículas tan exóticas como Bulgaria, Eslovaquia o Lituania. Y aunque no vería a ningún autóctono trabajando la tierra si podría observar a ecuatorianos o rumanos.
En el tradicional centro del pueblo, en la Plaça de l' Ajuntament, quizás lo que más le sorprendería de ella era que pudiendo reconocer, casi intacta, al lado del Ayuntamiento, la fachada del antiguo "Café España", ahora viese que se denominaba "Okavango". El pasar de la denominación tradicional de España a un nombre de un río africano, le podría hacer pensar si era una simple casualidad, fruto del snobismo, o una premonición sobre el futuro.
En un par de tardes del verano-otoño sanvicentero de 2008, en el trayecto entre algunas calles del antiguo casco urbano tradicional, podría ver y escuchar a un grupo de mujeres hablando en guaraní en el Carrer Major, vería a una pareja joven hablando en ruso en el Carrer del Forn, un grupo de hombres hablando en rumano, una joven vestida con el velo islámico. Unos niños que jugaban en el antiguo Jardinet, aunque la mitad de ellos eran de padres procedentes de Armenia o Rusia, hablaban en un castellano sin especial acento. Vería y escucharía a dos magrebíes y constataría que lo que hablaban no era árabe sino uno de los dialectos bereberes. Ya oscureciendo, unos jóvenes con fuerte acento anglosajón le preguntarían "por dónde se iba a la playa" (sic). También le parecería ver a mucha gente con apariencia de "estar de paso", y no de turismo. Si le parecería no escuchar mucho el valenciano sanvicentero, podría haber visto a una mujer joven, la cual empujaba un cochecito de bebe, con otro niño pequeño a su lado. El bebe, una niña de aspecto sudamericano, mientras que la mujer y el niño eran más bien rubios. Y lo que más le sorprendería es que la mujer se dirigiese al niño en valenciano, diciéndole: "J., vine aquí, no se separes de la teua germaneta" (sic). De todas las cosas que había visto no sabría decir cual de ellas le habría dejado más perplejo.
Si su atención se fijase en los cambios y transformaciones en el paisaje económico local, podría ver restaurantes y tiendas chinas, restaurantes turcos, hasta tailandeses o mexicanos. Podría ver chinos, "treballant com a chinos", "hasta diumenges i tot". Podría constatar la desaparición de la base industrial, formada desde la segunda decena del pasado siglo, como muebles, construcción o alimentación. Si pusiera su atención en la "fábrica de ciments", en una noche de comienzos del otoño, podría contemplar como la economía globalizada se la llevaba para siempre, "mes tard o mes prompte".
Podía comprobar que los tiempos habían cambiado y si nuestro viajero continuase la fase urbana de su periplo, recorriendo las zonas industriales, si se fijase en el continente y el contenido de su estructura, llegaría a la conclusión de que no había visto, por parte alguna, nuevas tendencias en su tejido económico que le hicieran pensar que el futuro del pueblo en la nuevas realidades venideras, en un mundo global, podría ser algo distinto que el suburbio. o

Francisco Canals Beviá es doctor en Economía y ex alcalde de Sant Vicent del Raspeig.

hey there