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Marchantes y genios de vanguardia

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Después de la plantada del artista bohemio frente al nuevo burgués venido de la industria, quien deseaba comprar arte a su medida, la situación contractual tuvo que cambiar. Es entonces cuando aparece la figura del "marchante". Mas, ¿cómo actuaba este intermediario? Lo describiré al hilo de una conversación entre dos parisinos que siguen la andadura de esos pintores llamados "genios de vanguardia":
¿Has estado en la "cave" Vollard? // No, qué es// Pues la sala de exposiciones del marchante Ambrosio Vollard donde cuelgan sus telas los pintores consagrados// ¿Quién expone?// Todos los impresionistas, Monet, Renoir, PisarroÉ y los revolucionarios Cézanne, Matisse, Vlaminck, Picasso// ¿Una exposición como en la Academia?// Venga ya. No se trata de esa clase de pintura sino de otra que está de moda y que Vollard pretende vender.
Tras oír a los parisinos cabe pensar: ¿Qué factor ha concurrido para que se produzca la génesis del "marchante"? De algún modo, después de la implantación social de la clase burguesa, los pintores se recogen en florecientes camarillas donde continúan sus investigaciones, rehusando conocer al comprador. El caso es que se entienden mejor con otro diletante y capacitado personaje, llamado "marchante". Y gracias a este intermediario -que hace de protector- puede el pintor lucubrar y seguir sus impulsos creativos, porque después recurrirá al marchante para que reconozca la obra y se la pague.
Así nace un artista hermético, que mantiene silenciosa lucha contra todo lo que vaya en oposición a sus ideas. Tenemos ante nosotros al "genio de vanguardia". ¿En qué se le conoce? El genio de vanguardia no lleva atuendo especial como aquel artista bohemio de chambergo y traje de pana que se perdía por los bulevares de París; tampoco defiende sus ideas públicamente, lo cual hace difícil reconocerle. Es hombre callado, que camina fuera del mundo y que siempre anda pensando a contracorriente, soñando cielos remotos. Son criaturas singulares que construyen el trampolín donde las razones cotidianas deben dar el salto hacia la nueva concepción del mundo.
No nos engañemos, el "genio de vanguardia" no es el más artista de los artistas, el mejor de los pintores. No. Es otra cosa. Él ha venido a romper lo instituido. Por ejemplo, vale decir que Miguel Ángel, tal vez sea el mejor de los pintores dentro de la línea clásica, porque sabe pintar perfectamente los seres de nuestro mundo real. ¡Cuán arrebatador prestigio tienen los cuerpos humanos suyos, eternamente bruñidos por claroscuros, esfuminados y desvanecidos! Pero, sin embargo, no entra en el grupo de los genios de vanguardia. Estos otros pintores se han creado un mundo fuera de cualquier medida, con lo cual consiguen desconcertar a la gente. Pueden, por ello, ser oscuros, complicados, hasta torpes en el oficio; e incluso ignorantes de la técnica y de las reglas elementales, ya que todos crean sus propias normas. Consecuencia final: de esto se valen los infinitos pintores incapaces que se fingen genios rebeldes. Tal vez sea que, al darse cuenta de que jamás serían admitidos en el grupo de los artistas con oficio, pretenden que aceptemos su ignorancia, bajo visos de ofrecernos originalidad.
Y llegamos al cabo del respiro. Todos los pintores que han pasado por la historia del arte hasta alcanzar el siglo XIX, aprendieron a captar el mundo real siguiendo normas greco-latinas. Es decir imponiendo fidelidad al hombre perfecto y a la Naturaleza ideal. Pero al apresar este punto, surgen -como he dicho- los genios de vanguardia. Son pocos y se pueden contar con los dedos de una mano. Los citaré de carrerilla: Cézanne, Gaugin, Van Gogh y Picasso. ¡Silencio aquí están los visionarios! Sólo como colofón añado, que algún otro día hablaré de ellos. Hoy sólo he querido hacer su presentación anticipada. Me queda refrendar la cima de su gloria. q

hey there