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Festes patronals de Sant Vicent del Raspeig

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Ante la nueva celebración de las Fiestas Patronales de Sant Vicent del Raspeig en este año 2008, estimo interesante reflexionar sobre su origen y simbología, su función y significado en esta época de globalización y cambios acelerados. En primer lugar, tenemos que remontarnos y recordar que sus Fiestas Patronales hunden sus raíces en las más antiguas tradiciones culturales mediterráneas y europeas. Fiestas unidas al devenir de la naturaleza, a sus ritos y sus ciclos implacables, y más concretamente a sus ciclos agrícolas.
La fiesta patronal del antiguo El Raspeig es una fiesta agraria, puesta bajo la advocación de un santo, el santo valenciano por antonomasia: Sant Vicent Ferrer. En una economía agraria, primero de subsistencia y luego de comercialización (la barrilla);, la figura del santo es la advocación a la que se encomiendan los habitantes en una economía de antiguo régimen.
En un territorio de clima mediterráneo seco y de no muy buena calidad, el Pla de El Raspeig, el secano de la ciudad de Alacant en contraposición a la Horta, los habitantes viven principalmente, en su época de mayor esplendor, el siglo XVIII, del cultivo de la cebada, la barrilla, como principal producto de comercialización, junto con la almendra y las oliveras.
Las fiestas se realizan inmediatamente después del denominado equinoccio de primavera y, evidentemente, no por casualidad, en esta época, después de los fríos invernales, con el comienzo de la primavera y el alargamiento de las horas solares, después de preparar la tierra, con la civada comenzando a verdear, con el despuntar de las plantas de barrella (barrilla);, cuando los almendros comienzan a enseñar lo que serán sus frutos, entonces es el momento de realizar una pausa y celebrar las fiestas y de "demanar al sant".
El santo, Sant Vicent Ferrer, es sacado en procesión, primero desde la ermita, luego desde la construida iglesia, como en una rogativa o plegaria de abundantes lluvias primaverales y ausencia de granizos, que dieran el último estirón al duro trabajo realizado. Particularmente el mes de abril, el mes en el que suelen caer las fiestas, coincide, en la primavera de la cuenca mediterránea, con una época de lluvias antes de un seco verano.
Todavía podemos imaginarnos y más si hemos vivido cierto tiempo en el pueblo, la procesión de Sant Vicent Ferrer, con la imagen del santo siendo llevada entre las escasas viviendas en diseminado o agrupadas en pequeños caseríos, entre los campos de civada-barrella-ametlers, por los caminos entre los bancales. Es una plegaria de dones y es además el día simbólico de la fiesta de la partida de El Raspeig y de todo el secano del término de la ciudad de Alacant.
Es la fiesta grande de El Raspeig, desde el riu de Montnegre al Rebolledo, pasando por el caserío de la iglesia, el caserío de Sant Vicent, el Raspeig, La Canyada del Fenollar, Moralet, Verdegas, Alcoraia, y Rebolledo. Y como toda fiesta, es también un motivo de reunión. En un término en el que la población vive principalmente en diseminado, en pequeños caseríos o casas aisladas, denominados a veces con el apellido o apodo de sus moradores: Els Pastor, Els Bevians, Els Guijarros, Ferrándis, Els Garsilianos, Lillo, Torregrosses, etc. etc. etc. etc., la Festa es un motivo de reunión y concentración, uno de los pocos días del año donde los vecinos coinciden y se juntan.
Y, sobre todo, la fiesta representa también, junto con esa reunión, en la que se habla de todo, de "collites", "de preus", de economía y también de política y de asuntos públicos, la "Fira comercial anual" del territorio. Es el cónclave o foro de El Raspeig, y como demuestran tanto los estudios del que suscribe como confirman las investigaciones de Santacreu-Millán-Aura (Cercle d' Estudis);, las concentraciones con motivo de la fiesta patronal son lugares donde se gestan la demandas de autonomía municipal.
El denominado "Porrat", Porrate o pequeña Feria, es el mercado anual de los residentes en la extensa partida, no olvidemos desde el Rebolledo al Montnegre, e incluso de los lugares limítrofes, tanto de Alacant, como Font Calent o la Vallonga y la propia ciudad, como de Agost, Monfort o Tibi y la Foia de Castalla. Los vecinos acuden a comprar sus equipamientos, herramientas agrícolas, productos no perecederos o útiles de cocina.
El comienzo de las Fiestas Patronales, no era, como ahora, la noche del viernes, sino a las 12 del mediodía del sábado anterior al día de Sant Vicent, a la hora del Angelus, hora agraria, por excelencia, después de las tareas agrícolas de la mañana. Comenzaban con "pasacalle y disparo de morteretes", y terminaban después del "segon dia de Sant Vicent", con "danzas al estilo del país" y, a veces, según figura en los llibrets de festa, se prolongaban hasta la "Festa de la Creu de Maig", "Cruz de Mayo".
Por lo tanto, la Festa Patronal de la parroquia de Sant Vicent Ferrer de El Raspeig, combinaba la fiesta agraria con la advocación y protección religiosa del santo, además de la concentración vecinal, el jolgorio y la función social de la fiesta, con el cónclave político y el hecho económico de la feria comercial anual. De ahí su importancia, y que el día grande, el día de Sant Vicent, fuera denominado como el "día más importante para los hijos de este pueblo", obviamente no era para menos. La procesión, además de la función religiosa, era el auténtico escaparate y el hito social y cultural del año. Y además era uno de los días del año donde se celebraba la mejor comida: "el putxero en tarongetes", el cocido con pelotas.
Hoy, en pleno siglo XXI, la Festa Patronal de Sant Vicent del Raspeig, junto con la Festa de Moros i Cristinas, representa un motivo de reencuentro del pueblo con sus orígenes, su principal factor o elemento de identidad, ante el reto de su futuro.

Francisco Canals Beviá es doctor en Economía.

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