05 de febrero de 2020
05.02.2020

Una dirigente provincial de Vox dimite acusando a la gestora de fracturar el partido

Rosa Pizarro, esposa del concejal alicantino Pepe Bonet, considera que la dirección "está haciendo del partido un chiringuito que maneja a su antojo"

05.02.2020 | 12:56
Rosa Pizarro (a la izquierda) en un acto junto a la presidenta provincial de Vox, Ana Vega (a la derecha).

Nuevo conflicto interno en Vox de la provincia de Alicante. Rosa Pizarro Martínez ha dimitido como vicesecretaria de Acción Social, cargo que lleva ostentando desde hace unos dos años, dentro de la ejecutiva provincial, que ahora abandona por no estar de acuerdo "con la manera de gestionar y coordinar el partido en la provincia de Alicante por parte de la gestora, por las mismas razones que otros compañeros han presentado también su dimisión de forma voluntaria, ya que están haciendo del partido un chiringuito, el cual manejan a su antojo".

Pizarro, que es la esposa del concejal de Vox en el Ayuntamiento de Alicante, Pepe Bonet, asegura en un escrito remitido a este periódico que lleva afiliada y dedicada al partido desde el año 2017 "acudiendo a todos los actos representativos, institucionales, de campañas". Un tiempo después, accedió a su nombramiento como vicesecretaria de Acción Social "por encontrar en el partido los ideales en los que creo y por tener un hijo Síndrome de Down, pensando que podría, a través de mi labor, ayudar a las familias que estuvieran en la misma situación en la que yo me encuentro, entendiéndoles y ofreciéndoles mi apoyo y el del partido, personas y asociaciones que llevo visitando durante todo este tiempo".

Sin embargo, esa buena voluntad se ha convertido, según Pizarro, en una "actitud completamente sectaria no solamente conmigo, sino con otros cargos orgánicos y electos dentro del partido". La afectada asegura que "últimamente he sido objeto de múltiples desprecios tanto en los eventos a los que he asistido, como en los grupos de whatsapp en los que se me incluyó". Por todos estos motivos, considera que "se está fracturando el partido en la provincia a pasos agigantados".

Como muestra de su malestar, Rosa Pizarro pone dos ejemplos recientes. El primero fue "la manera en la que se me trató" en la manifestación celebrada en Orihuela en 18 de enero donde "se nos aisló, dejándonos solos en grupo de whatsapp, cuando el resto de los miembros lo abandonaron en masa por orden de alguien de la gestora". Un segundo ejemplo es el acto celebrado en Sant Joan d'Alacant el 31 de enero, en el que todos los cargos orgánicos y electos "tenían sitio asignado a través de un cartel con su nombre, y yo, fui la única vicesecretaria excluida de asiento y por supuesto de cartel, sentándome donde pude. Esto demuestra la falta de saber y profesionalidad y tacto por parte de la gestora, he de decir que esta, aun viendo que yo estaba aislada, no hicieron nada por arreglarlo".

Entre los motivos "profesionales" que alega Pizarro para dejar su cargo está la "falta de diálogo y falta absoluta de directrices en la coordinación por parte de la gestora; el desconocimiento en la jerarquía debido a los continuos cambios y cargos que se asignan de manera desproporcionada y masiva; que están más centrados en figurar y trabajar unas supuestas elecciones primarias, que en resolver los problemas del partido en la provincia; la falta de interés en conciliar y escuchar; la falta de comunicación que llevo sufriendo durante meses; y no tener un interlocutor apto, lo cual agrava los problemas anteriores".

Desprecio y poco estilo

A nivel personal, Pizarro critica el "trato similar que están recibiendo otros compañeros del partido a los cuales se le está haciendo otro cordón sanitario, sin saber por qué". Además habla del "desprecio sufrido al no tener respuesta por una simple felicitación de Navidad que les envié, lo cual, demuestra una vez más, el poco estilo y humanidad de éstos a quienes, durante años, les consideré personas amigas además de compañeros de partido". La dimisionaria afirma que le han "puesto en cuarentena sin saber por qué".

Por último admite que es "especialmente entristecedor ver que no soy la única que ha padecido y padece esta situación, y me da mucha pena ver la deriva a la que está llegando el partido por la actuación de todos los miembros de la gestora. Espero realmente que, si hay elecciones primarias, haya un cambio y se vuelvan a poner de manifiesto los principios de Vox, en aquellos que pudieran ser sus nuevos dirigentes, aquí en Alicante. Por todo ello, presento mi dimisión irrevocable, quedando, no obstante, a la disposición del partido si me necesitasen", concluye su escrito.

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