11 de noviembre de 2019
11.11.2019
Porcentaje: 12,72% Escaños: 1

Caras largas en Unidas Podemos: solo un escaño y malestar con Iglesias por no pisar la provincia de Alicante

La formación morada acusa la renuncia de su líder a hacer campaña en Alicante y María Teresa Pérez no repetirá en el Congreso. «Quienes pensaban que fragmentando la izquierda se iban a conseguir mejores resultados que se lo hagan mirar», señala la candidata

11.11.2019 | 10:20
María Teresa Pérez recibe el cariño de la militancia tras confirmarse que no repetirá como diputada.

Caras largas y de circunstancias en otra jornada electoral en clave de retroceso tanto a nivel local como nacional. Unidas Podemos pierde uno de los dos escaños alcanzados en Alicante en las pasadas elecciones generales del 28-A y, anoche, todas las miradas en la sede de la calle Presbítero Baltasar Carrasco se dirigían hacia la figura de Pablo Iglesias, el líder ausente que decidió priorizar otras circunscripciones y no pisar la provincia en campaña. El luto en forma de fuga de un diputado hacia la lista de Vox es el resultado de una estrategia en el que el candidato de Unidas Podemos decidió desengancharse de su electorado en la provincia en lugar de movilizarlo. Un error de cálculo castigado por las urnas y reflejado en un tablero político cada vez más difícil de gestionar. Hoy, Alicante y España son «más verdes» y menos «moradas», más conservadoras y menos progresistas.

El número uno de la lista al Congreso por Alicante, Txema Guijarro, siguió las evoluciones de la jornada electoral desde la sede de Podemos en Madrid. Miembro de la ejecutiva nacional, vivió con tristeza su reelección como diputado tras la pérdida del segundo escaño que aglutinó la formación morada en la provincia el 28-A en la figura de María Teresa Pérez, quien llegó a la sede alicantina de Podemos pasadas las 20 horas. Acompañada por Naira Davó, síndica del grupo parlamentario de Unidas Podemos en las Cortes; Xavier López, portavoz del grupo municipal en el Ayuntamiento de Alicante; la edil Vanessa Romero y el secretario general de la formación en Alicante, Pascual Pérez, la número dos de la lista de Unidos Podemos siguió con escepticismo un recuento de votos que, conforme iba en aumento, confirmaba la pérdida de uno de sus dos escaños en beneficio de Vox.

Paralelamente, una treintena de militantes fijaban su mirada ante la televisión con incredulidad ante el numero de diputados que le daba a la formación de Santiago Abascal el avance del escrutinio. Y conforme fueron llegando los apoderados de Unidas Podemos a la sede del partido para entregar las actas de recuento de las mesas electorales, una palabra resonaba como un mantra a las puertas del local de la agrupación. «Miedo». Y más «miedo». Noche de luto de difícil digestión por la pérdida de siete diputados a nivel nacional y el brutal avance experimentado por los «ultras» de Vox.

«Sí se puede, sí se puede»

No dejó sola la militancia a María Teresa Pérez a la hora de dar la cara y comparecer ante la prensa. Bajo gritos cargados de orgullo de «Sí se puede, sí se puede», la joven candidata de Unidas Podemos puso paños calientes al dictado de las urnas al asegurar que «retener cuatro de cinco diputados en la Comunidad es muy buen resultado». La procesión iba por dentro.

«A estas horas tenemos que preguntarle a Pedro Sánchez si se duerme mejor con 52 diputados de la extrema derecha en el Congreso», señaló la ya exdiputada antes de cargar de forma velada contra Íñigo Errejón y Mónica Oltra por su confluencia en Més Compromís. «Se ha demostrado que quienes pensaban que fragmentando la izquierda se iban a conseguir mejores resultados que se lo hagan mirar. Han contribuido a regalarle un escaño a Vox», aseguró. Y por último, al igual que Pablo Iglesias, tendió la mano al PSOE para «frenar a la extrema derecha», circunstancia que calificó como «una necesidad histórica».

Caras reconocibles de la confluencia entre Podemos e Izquierda Unida como los exediles Dani Simón y Víctor Domínguez también arroparon a María Teresa Pérez en una sede en la que las clamas finales de «resistencia» se entremezclaban con enormes dosis de realidad. «Tanto luchar para esto». Pues eso.

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