01 de septiembre de 2019
01.09.2019

Siete claves sobre el inicio del curso político

El Consell se enfrenta a una negociación vital para la financiación autonómica, condicionada por la posible repetición de las elecciones generales

31.08.2019 | 19:36
Pedro Sánchez, Ximo Puig, Isabel Bonig y Carlos Mazón deben jugar un papel decisivo los próximos días.

Mazón y Puig se reúnen por primera vez este martes en València.

El mes de septiembre arranca cargado de deberes para los políticos. Los coletazos del verano, tras unas vacaciones de agosto donde lo que más se ha oído es la coletilla «en funciones», van a recuperar el nivel de intensidad política en el que vive toda España desde el mes de marzo, cuando se anunció un adelanto electoral que todavía no ha derivado en la formación de un Gobierno central que afronte una agenda inmensa de asuntos económicos y sociales pendientes de un hilo. Temas que desde la Comunidad Valenciana se observan con tensión, a pesar de la aparente estabilidad de las instituciones surgidas de las urnas el 28-A y el 26-M.

Financiación autonómica

1 El gran tema. El resorte que mueve toda la agenda política valenciana, cuya solución se dilata en el tiempo a la vez que crece la asfixia a las comunidades, en especial a la valenciana, que tiene pendiente de ingresar más de 700 millones de euros. Con el nivel de presión de las autonomías elevado a la enésima potencia, la última medida adoptada por el Ministerio de Hacienda es anunciar la convocatoria de un Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) antes de final de año para abordar la situación crítica que supone el bloqueo del dinero. Sin embargo, la «solución» que aporta el Ejecutivo de Pedro Sánchez no es una buena noticia para la Comunidad Valenciana, la peor financiada de España, porque le obliga a sacar la tijera de los recortes. El PSPV, con el presidente Ximo Puig y el conseller Vicent Soler a la cabeza, ya han manifestado que la falta de fondos obliga a realizar «recortes en los presupuestos», y ese tijeretazo ya ha sembrado la discordia con los socios del Botànic, Compromís y Unidas Podemos.

Desde la Conselleria de Hacienda confían en que el Gobierno encuentre el resorte para agilizar las trasferencias -Ximo Puig tiene previsto verse en septiembre con la ministra, María Jesús Montero, para buscar alguna compensación-, pero cierran filas con el Gobierno central, al entender que está limitado al estar «en funciones».

Posibles elecciones generales

2 La falta de un Gobierno estable es la madre de todos los problemas. Desde las elecciones generales celebradas el 28 de abril -hace ya cuatro meses-, el Partido Socialista, ganador de los comicios, no ha formado Gobierno. La investidura fallida de Pedro Sánchez en el mes de julio, nos lleva a tres semanas de septiembre agónicas como última posibilidad para evitar regresar a las urnas. Si el 23 de septiembre no hay investidura presidencial, se volverá a votar el 10 de noviembre, con el descrédito social que implica volver a «depositar la confianza» en la clase política. Con el crono ya en marcha, los tiempos se acortan y las reuniones entre partes implicadas se deben agilizar si, de verdad, se quiere formar Gobierno. Y todo ello, con dos «actores» necesarios, un «protagonista» (Podemos) y un «secundario» (Compromís), que desde el Consell van a reclamar -más si cabe-, que el Partido Socialista facilite el ansiado pacto.

PSPV vs. PSOE

3 La decisión de Ximo Puig de adelantar las elecciones autonómicas al 28 de abril, para hacerlas coincidir con los comicios generales convocados por Pedro Sánchez en esa fecha, ligaba por completo a ambos dirigentes. La medida, muy meditada y estudiada por Puig, le resultó bien y le concedió revalidar el Govern del Botánic, saliendo reforzado incluso con respecto a sus otros dos socios de izquierdas. Sin embargo, Sánchez, con un margen de maniobra más complicado, sigue a la espera de obtener el respaldo de sus posibles aliados. Esta demora afecta por igual al PSPV y al PSOE, que dominan las encuestas de intención de voto, pero que temen el desgaste que supondría volverse a enfrentar a unas elecciones. Y para los socialistas valencianos, con cuatro años de aparente tranquilidad por delante, embarcarse en una nueva campaña acarrea más complicaciones de las debidas en este tramo inicial del viaje.

Relaciones Diputación - Consell

4 La tensión vivida la anterior legislatura entre el Consell y la Diputación de Alicante dio un giro inesperado al inicio del actual mandato. Tan solo la presencia de Ximo Puig en la toma de posesión de Carlos Mazón como presidente de la corporación provincial ya se entendió como un gesto de aperturismo entre ambas instituciones. Ambos líderes mantendrán su primera reunión oficial este martes, a las 12 horas, en Palau de la Generalitat. Allí, los dos dirigentes despacharán sobre el desarrollo de los diferentes trasvases que riegan la provincia (Júcar-Vinalopó y Tajo-Segura), la financiación autonómica, en la que los dos líderes encuentran deficiencias graves respecto al trato dispensado por Madrid, el rechazo bilateral a la implantación de la tasa turística o la inversión de fondos europeos. Mazón tratará de impulsar un frente común con el Consell en defensa de los intereses del sector hotelero en relación al programa del Imserso.

La dualidad del PP-CV

5 Carlos Mazón, desde su asiento de presidente de la Diputación de Alicante, está llamado a liderar el PP provincial... como mínimo. La dimisión de José Císcar al frente de los populares alicantinos ha creado una dirección interina, guiada por el «pacto de alcaldes» (Eduardo Dolón y Toni Pérez), que debe dar pie a un congreso provincial extraordinario. Todo este movimiento, con el mismísimo Pablo Casado abriendo en Benidorm el curso político del PP en unos días, generará roces entre las diferentes «familias» del partido, pero asegura una renovación necesaria de la que adolece la dirección regional, con Isabel Bonig y Eva Ortiz en entredicho. El viento que sopla a favor de Mazón y el PP alicantino, con todas las bendiciones de la cúpula nacional y teniendo controlado al «rival» de Ciudadanos, lo que los deja en una buena casilla de salida para afrontar las riendas del PPCV y las próximas citas con las urnas.

La «guerra» de la lengua

6 Donde no hay tregua es en el conflicto del valenciano. El PP ha vuelto a agitar el debate en pleno mes de agosto, acusando al Consell por el «ataque a la libertad» que suponen los asesores lingüísticos escolares y las encuestas sobre el uso del valenciano que la Conselleria de Educación está distribuyendo por los centros docentes. Da igual que estos formularios los utilizara años atrás el PP para fines similares, el caso es que el conseller Vicent Marzà y su modelo de plurilingüismo va ganando terreno y ya hay municipios (Dénia) que consideran el valenciano un «requisito» para poder ser funcionario. Pintan bastos.

Impulso al Distrito Digital

7 Tal sería el interés del Consell por lanzar la nueva Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital que el propio Marzà -casi inédito en la provincia-se dejó ver por Alicante en la toma de posesión de la consellera alicantina Carolina Pascual. Alicante se convierte en sede del Consell, con un área de nuevo cuño, que se asentará en la Ciudad de la Luz. Entre sus retos está desarrollar el Distrito Digital, la gran apuesta del futuro económico que sitúa a Alicante como eje estratégico del Consell. Pero la vanguardia se gana cada día. En especial, desde este lunes.

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