28 de junio de 2019
28.06.2019

El déficit valenciano es el que más crece

El Ministerio de Hacienda señala que el desequilibrio entre gastos e ingresos se disparó en un año en 418 millones

28.06.2019 | 04:15

El déficit de la Comunidad Valenciana fue el que más creció según los datos ofrecidos por el Ministerio de Hacienda hasta el mes de abril y en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Mientras en el conjunto de las administraciones públicas españolas el déficit se redujo un 4,2% y el porcentaje registrado por las comunidades autónomas se situó en un nivel similar a 2018, en la Comunidad Valenciana la diferencia entre ingresos y gastos creció desde los 43 millones en positivo de 2018 a los 375 en negativo que dejó el primer trimestre del año.

Una distancia interanual de 418 millones, que es la mayor de todas las autonomías. Aunque en términos absolutos el déficit alcanza cifras más elevadas en Cataluña (688 millones) o en Madrid (515), en ambas comunidades el dato es mejor o ligeramente peor que el de 2018, pero no alcanza los 418 millones en que empeoran las cifras valencianas. Una mala noticia para el departamento que dirige Vicent Soler que ayer no se pronunció sobre el aumento del déficit en los primeros meses del año ya que hoy presenta la cuenta general de la Generalitat y el conseller tiene previsto dar explicaciones.

Según los datos que ofrece el Ministerio de Hacienda, el déficit de la Comunidad Valenciana se situó en el 0,32% del Producto Interior Bruto (PIB) frente al 0,19 de la media de las autonomías.

Así, los datos vuelven a confirmar que la Comunidad Valenciana está entre las que mayor necesidad de financiación tienen, con cerca de 400 millones de euros más.En cambio, cuatro autonomías como se ve en el gráfico, las dos que se rigen por un sistema foral (País Vasco y Navarra), junto a Asturias y La Rioja registran superávit en sus cuentas, mientras que el resto acumula números negativos. Especialmente malo es el resultado valenciano porque es el que más crece en el conjunto.

Si el conjunto de las autonomías aumentó su déficit a 2.425 millones frente a los 1.994 millones del mismo periodo del año anterior, es decir 431 millones en total, el déficit valenciano lo hizo en 418 millones.

Y ello pese a que el ministerio que dirige María Jesús Montero pone el acento en que los recursos de las comunidades autónomas se han incrementado un 4,6%, en gran parte por la mejora de los impuestos, que crecen un 6,9 % (1.256 millones), aunque no concreta el dato valenciano.

Incumplimiento habitual


La Comunidad Valenciana ya fue junto a Murcia, la única que incumplió el déficit durante el ejercicio 2018. El dato del año pasado ya señaló que los valencianos necesitan una financiación de 1.456 millones. Esa cifra es muy similar a los 1.300 que el Consell introduce todos los años en su presupuesto por la infrafinanciación, una cantidad que es reivindicativa según el ejecutivo valenciano pero que es ficticia para la oposición y que el propio Síndic de Comptes cada año apela a la prudencia y llama a que no se incluyan en los presupuestos cantidades que no se van a ingresar.
Con todo, la infrafinanciación vuelve a jugar en contra de la Comunidad Valenciana. Pese a que el gobierno valenciano gasta menos que la media autonómica, el déficit sigue sin poder ajustarse.

La infrafinanciación es clave para entender lo que ocurre con el déficit. El modelo de reparto de dinero en España resulta pernicioso para los valencianos, que reciben menos dinero que la media de las autonomías.

Pero el problema no tiene visos de solucionarse en los próximos meses. Si Rajoy ya incumplió su promesa de renovar el modelo en su último año de mandato, el actual presidente, Pedro Sánchez, tampoco lo hizo en sus primeros meses de mandato tras la moción de censura de junio de 2018.

Ahora, con un gobierno en funciones y un complicado pacto de investidura, la reforma de la financiación se complica. Y mientras, la Comunidad Valenciana no puede invertir en otras políticas más allá de los servicios fundamentales. Los expertos coinciden que es un problema de ingresos, no de gastos.

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