11 de junio de 2019
11.06.2019

«La memoria del zaplanismo pervive en Cs y en una parte del PP que ahora sale a flote»

El periodista Francesc Arabí presenta en Alicante «Ciudadano Zaplana», un libro que saca a la luz los anclajes del «régimen» creado por el expresidente

11.06.2019 | 00:19
Francesc Arabí con un ejemplar de «Ciudadano Zaplana» antes de la presentación en Alicante.

«El zaplanismo como religión no ha muerto, ha trascendido a la supervivencia de su líder». Con Eduardo Zaplana a la espera de juicio, después de años de gestión controvertida y con cientos de páginas de periódico mostrando la investigación judicial que consiguió al caída del mito, el periodista alicantino Francesc Arabí presenta el libro «Ciudadano Zaplana» (Editorial Akal/Foca), donde disecciona la «construcción de un régimen corrupto» que marcó la política alicantina, valenciana y española durante más de 20 años.

Después de varias décadas en la redacción de Levante-EMV (diario del mismo grupo que INFORMACIÓN), el periodista nacido en Gata viaja hasta los orígenes del «zaplanismo», que califica como una «religión basada en el neopopulismo», que nació en Alicante y que es en esta provincia donde «sigue vivo», tal y como ayer se señaló en la presentación del libro, que tuvo lugar en la Sede Universitaria de la UA en Alicante, con la participación del jefe de política del Diario INFORMACIÓN, Pere Rostoll, el politólogo Carlos Gómez Gil y el periodista Pere Miquel Campos.

«Ciudadano Zaplana» parte de una triple licencia semántica: el ciudadano Zaplana, comprometido con la sociedad; el cinematográfico «Ciudadano Kane», obsesionado con los negocios y el control de los medios de comunicación; y el partido Ciudadanos, a quien Zaplana le dejó su legado político, desde el «bautizo de Albert Rivera en el Club Siglo XXI hasta como se gestiona el nacimiento de Ciudadanos», explica Arabí. Para el periodista, «la memoria de Zaplana pervive en Cs y en una parte del PP que ahora sale de nuevo a flote», asegura al referirse a políticos destacados de la época de Zaplana (como Carlos Mazón, Macarena Montesinos o José Antonio Rovira), que «los cambios en el PP ha vuelto a poner en primera línea». Por eso, con más motivo, «el zaplanismo sigue muy vigente en Alicante».

Francesc Arabí mantiene que cuando «el 'campsismo' dilapida al 'zaplanismo', Zaplana se retira y decide que su sucesor sea Albert Rivera y Ciudadanos». Y si buscamos otra pareja de políticos, el actual presidente nacional del PP , Pablo Casado y el que fuera presidente de la Generalitat Valenciana, ministro y portavoz del Gobierno, «los dos tienen veneración por el mismo padre, José María Aznar», por lo que el nexo común entre el pasado y el presente, también existe.

Crónica ensayística


El libro, que ya tiene en imprenta la segunda edición, está escrito en clave de crónica ensayística, donde a lo largo de más de quinientas páginas el autor repasa los episodios de corrupción que salpicaron a Zaplana -desde el caso Naseiro al caso Terra Mítica, el caso IVEX-Julio Iglesias o sus «cameos» con los casos Púnica o Lezo-, de todos los cuales se libró hasta que llegó el caso Erial.

Como no podía ser de otro modo, arranca en Benidorm, donde empezó a esculpirse la figura de «un hombre obsesionado con el poder a cualquier precio, que no reparaba en medios, ni desde el punto de vista económico ni ético», indicó Arabí. Y con esos mimbres, empezó a fraguarse «la clave de bóveda del zaplanismo», un sistema que ha perdurado en el tiempo porque estuvo «muy bien construido». Según Arabí, «no fue una chapuza como les pasó a otros, como a Francisco Camps, al que arrastra Álvaro Pérez 'el Bigotes'. A Eduardo Zaplana no lo arrastró nadie, y eso que han caído muchos zaplanistas».

En un momento dado, con el libro prácticamente acabado, la UCO (Unidad Central Operativa) detiene a Eduardo Zaplana, un hecho que obligó a Arabí a dudar el «por qué» del libro. «Su detención me hizo replantear que quedara en un tema oportunista en lugar de una crónica de los 'qués' y los 'por qués'. Pero al ver que algunos contenidos estaban muy edulcorados, decidí que había que profundizar para ver cómo se resistía el mito y por qué ha caído». Al final, la conclusión de Arabí es que «nadie es perfecto, ni siquiera Eduardo Zaplana, ni como persona ni como político».

De todos modos, «un desliz» desembocó en los hechos que ya conocidos, pero aún y todo, a pesar «de su deteriorado estado de salud , la inversión que Zaplana hizo en su día permanece, no lo han abandonado, mantiene las lealtades, y ahora no es por interés, le devuelven la inversión que hizo con ellos», añade el autor.

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