10 de junio de 2019
10.06.2019

La izquierda pacta el programa de gobierno para investir a Puig pero sigue atascada con el Consell

El PSPV, Compromís y Podemos logran cerrar su hoja de ruta para la gestión pero continúan bloqueados con el reparto de las consellerias en la semana clave para la elección del presidente

10.06.2019 | 00:37
Los socios del Botànic, reunidos ayer en la sede de EU.

Los socios del Botànic discrepan de la estructura del ejecutivo y eso condiciona toda la distribución de competencias.

Ya hay, de momento, un acuerdo de mínimos sobre el programa de gobierno que permitirá el miércoles la investidura de Ximo Puig para un segundo mandato en la Generalitat al frente de un pacto de izquierdas. Pero sólo eso. El PSPV, Compromís y Podemos siguen atascados con lo más importante: la arquitectura institucional del nuevo Consell con la estructura y el reparto de competencias no sólo de cada uno de los departamento sino entre los tres socios. En otra reunión, la sexta de este ciclo, de nuevo maratoniana -más de siete horas al cierre de la edición con varios descansos para acabar ya entrada la madrugada- celebrada, en esta ocasión, en la sede de Esquerra Unida en València, las tres patas del Botànic perfilaron, al menos, el acuerdo programático que, pasada la medianoche, estaba prácticamente terminado para avanzar y poder facilitar así la investidura de Puig como presidente este miércoles.

Ese documento con la hoja de ruta que aplicará el gobierno durante este mandato permite a la izquierda salvar por ahora los muebles a la espera de que se pueda concretar el reparto del gobierno y sus miembros, la parte más importante de las conversaciones. No era, en cualquier caso, una cuestión menor trazar este acuerdo de mínimos. Hoy mismo, a partir de las 10:30 horas, el presidente de las Cortes, Enric Morera, se reúne con el síndic de Podemos-EU, Rubén Martínez Dalmau; con Fran Ferri de Compromís; y Manolo Mata, del PSPV, para confirmar que Puig cuenta con respaldo suficiente. La sesión de investidura del miércoles se celebra en el último día de plazo con lo que consensuar, al menos, el documento con el programa era una obligación para la izquierda. Hoy mismo, además, los socios tienen que ir sometiendo el acuerdo a sus afiliados para poderlo ratificar. Y todo lo que no fuera que el miércoles, Puig acabara siendo elegido presidente, sería un fracaso de proporciones bíblicas para el Botànic. De ahí la importancia que anoche se pudiera cuadrar este primer acuerdo con la guía de acción del nuevo ejecutivo.

Uno de los asuntos más espinosos que estaba sobre la mesa, sin ninguna duda, era el eje sobre medidas fiscales. Podemos planteó una tasa sobre las bebidas azucaradas que, finalmente, no figura como impuesto. Sí se acordó impulsar medidas para desincentivar su consumo. Y una de las cuestiones que más preocupaba en la provincia: la tasa turística. Durante el primer mandato del Botànic, como se recordará, Podemos lo ha defendido en cada uno de los presupuestos que se han debatido. Pero, finalmente, el PSPV con más convicción y Compromís con más dudas lo han ido aplazando por el rechazo que genera, especialmente, entre los empresarios turísticos. Durante la convocatoria de ayer, los negociadores de la formación morada citaron la propuesta hasta en dos ocasiones pero, finalmente, optaron por retirarla del documento para evitar otro choque con sus socios. Eso no significa que Podemos no vuelva a plantear la medida en los trámites parlamentarios o en las negociaciones presupuestarias, lo que hará que el debate, con toda seguridad, se mantenga vivo durante la legislatura.

Así que trazar estos ejes programáticos, aunque fuera de madrugada y después de seis larguísimas reuniones, supone un avance para allanar el camino a Puig de cara a la investidura del miércoles y ganar algo de tiempo, no mucho, para intentar sellar un acuerdo sobre la estructura del gobierno, que continúa pendiente. Una decisión sobre la arquitectura institucional del nuevo Consell que sigue bloqueada. No hay acuerdo sobre el número de miembros del gobierno a pesar de que se había encargado un informe a una subcomisión externa. Y sin una entente sobre los componentes del Consell, no se puede entrar a distribuir las competencias en cada conselleria y entre los tres socios del Botànic. Todo apunta, ahora, a un gabinete de doce o trece miembros, incluído el presidente Puig. Pero todo está abierto y no hay nada decidido. Los socialistas siguen insistiendo en un número impar para que contar con mayoría dentro del gobierno. Pero Compromís y Podemos, hasta ahora, se han mostrado a favor de un gobierno par para que haya igualdad. Compromís desea mantener su cuota de poder actual. Encajar todo eso, pasando de dos a tres socios, es realmente complicado cuando además también hay que cuadrar la fórmula del «mestizaje» con la distribución de los altos cargos.

El primer asunto

El reparto del gobierno fue, de hecho, la cuestión que se puso encima de la mesa justo en el arranque de la reunión. Pero después de más de dos horas de debate y, tras el primero de los descansos, los negociadores aceleraron con el programa electoral sabedores de que necesitaban llegar al lunes con un avance que escenificara la voluntad de cerrar la alianza. Esa fue la visión que los portavoces de cada uno de los partidos trasladó, en declaraciones a los medios, a la entrada de la reunión. Detallaron que, efectivamente, tenían «prácticamente cerrados» los ejes programáticos del acuerdo y que tenían previsto «continuar avanzando» en la estructura del Consell. Por parte del PSPV, el vicesecretario general y síndic en las Cortes, Manolo Mata, aseguró que con el encuentro de este domingo se demuestra que el «Botànic no para nunca». «Avanzamos hasta una meta que es buscar un gobierno plural, diverso e integrador, equilibrado, proporcional y que piense siempre en los intereses de los valencianos». «Continuaremos trabajando hasta que podamos concretar con el máximo de acuerdo y apoyos en un nuevo gobierno», añadió Mata.

Desde Compromís, la coportavoz de la coalición, Àgueda Micó, aseguró que los negociadores «continúan trabajando» pero «es evidente que no es fácil llegar a un acuerdo completo». «Estamos cerrando el qué y el cómo de forma coordinada y este domingo continuaremos trabajando para cerrarlo lo más pronto posible», señaló. Micó insistió en que el acuerdo debe «ser programático, de gobierno» y «tiene que concretar los objetivos» que se quieren «llevar a cabo». Por Podemos, el secretario general, Antonio Estañ, destacado que el trabajo «tiene que avanzar y concretar un documento que tiene que servir para las grandes líneas de trabajo de toda la legislatura». «Entendemos que tenemos que tenerlo lo más trabajado posible, lo más cohesionado posible», subrayó Estañ.

Un calendario que ya apremia al Botànic para concretar los acuerdos

El calendario político ya apremia a los socios del Botànic para alcanzar el acuerdo en una semana decisiva. Hoy mismo, de hecho, la jornada empezará, a partir de las 10.30 horas, con los portavoces de Podemos, Rubén Martínez Dalmau; Fran Ferri de Compromís; y Manolo Mata del PSPV en la ronda de consultas de las Cortes para testar los apoyos de cara a la investidura de Ximo Puig. Las fuerzas de izquierdas tienen previsto someter a sus afiliados el acuerdo político y mañana martes está convocado el comité nacional del PSPV además de que era la fecha elegida para hacer una firma pública del acuerdo. El miércoles es una jornada clave. Las Cortes celebrarán la sesión de investidura de Puig que, en principio, saldrá adelante. No hay más margen para retrasarla en tanto que el presidente de las Cortes, Enric Morera, la ha convocado en el último día de plazo para dar más plazo a los negociadores. El próximo sábado se constituirán los consistorios de toda la Comunidad en los que la izquierda se juega reeditar su poder municipal mientras que para el domingo, de cumplirse los plazos, quedaría la toma de posesión de Ximo Puig antes de nombrar oficialmente al gobierno.

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