06 de junio de 2019
06.06.2019

El Consell acusa a Camps de malversar 55 millones en la F1

La Abogacía pide siete años de cárcel para el expresidente, el exconseller Flores y dos de sus colaboradores

06.06.2019 | 00:16
Camps se hace una foto con un joven, ayer, antes de declarar.

Para los nueve empresarios reclama tres años de prisión.

La Abogacía de la Generalitat acusa al expresidente de la Generalitat Francisco Camps de malversar 55 millones en la construcción del circuito de Fórmula Uno. Una cantidad invertida en adecuar la zona de la Marina, de paddocks y boxes que «no resulta en ningún caso recuperable». «La decisión del señor Camps de construir el Gran Premio de Europa, imponiendo al Gestor de Transportes y Puertos (GTP), a través del decreto 3/2007 obligaciones que excedían de su objeto social y que no son susceptibles de recuperación alcanza la cifra de 55.742.724,57 euros», según señala el escrito de acusación de la Abogacía, notificado ayer a las partes. La Generalitat no reclama el total de 90,2 millones que en realidad costó el circuito porque, en teoría, la cantidad restante deberá ser aportada por los propietarios del futuro plan urbanístico del Grao en los Poblats Marítims, cuando se urbanice.

Por estos hechos, los abogados del Consell solicitan en el escrito penas de siete años de cárcel, 17 de inhabilitación absoluta y otros nueve de inhabilitación especial para cargo público para el exjefe del Consell por el delito de malversación, además de otros nueve meses por el delito de tráfico de influencias. La misma pena por malversación reclama la Abogacía de la Generalitat para el exconseller Mario Flores, su mano derecha en Infraestructuras; Victoriano Sánchez Barcáiztegui y el director del GTP, Antonio Carbonell, además del funcionario que gestionó la tramitación de los concursos y los modificados de obra que se aprobaron. Para los nueve empresarios procesados por el Juzgado de Instrucción 17 [de las mercantiles Typsa, Ayesa, Hormigones Martínez, FCC y Cyes] los letrados del Consell piden penas de tres años y seis meses de cárcel, además de ocho de inhabilitación absoluta y cuatro de inhabilitación especial para empleo o cargo público.

Aunque aún no conocía la petición de penas, pero sí la orientación de la acusación, el expresidente del Consell se mostró ayer «muy enfadado con la pareja del frenesí, porque no es justo ni serio que el hombre del flequillo cambiante y la mujer de las camisetas, -el señor Puig y la señora Oltra, matizó- utilicen la Abogacía de la Generalitat contra quienes fuimos presidentes del gobierno valenciano. Es una vergüenza, un escándalo y un escarnio para todos los valencianos de primera magnitud», aseguró antes de declarar en la Ciudad de la Justicia por las irregularidades en la visita del papa.

Horas después le respondía el presidente de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, desde Dénia. «Una persona que ha desprestigiado la Comunidad Valenciana y que dijo que la F1 costaría cero euros y finalmente ha costado centenares de millones, la verdad es que no me merece ningún tipo de respeto», aseguró, según Efe.

Visita del Papa


Por otro lado, el expresidente y exvicepresidente de la Generalitat, Francisco Camps y Víctor Campos, respectivamente, declararon ayer ante la jueza y el fiscal anticorrupción que investigan las presuntas irregularidades en la visita del Papa que sus cargos (presidente y secretario de la fundación) eran meramente «honoríficos».

También apuntaron hacia el obispo auxiliar de Valencia Esteban Escudero como la persona que llevaba la voz cantante en la Fundación V Encuentro Mundial de las Familias. «Quien tomaba las decisiones era el obispo y, en última instancia, la Iglesia», aseguró Campos, según fuentes conocedoras de su declaración.

De hecho, Camps ha relatado que acudió a la primera reunión para constituir la fundación pero después no participó en nada de nada. Aunque también aportó dos informes de 2011 de la dirección general de Coordinación de la Conselleria de Industria y de la Conselleria de Justicia donde consta su baja en las «veinticinco fundaciones a las que pertenecía, entre ellas la del Valencia CF, por mi condición de presidente de la Generalitat. Y en ellos se demuestra que la fundación era privada».

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