25 de abril de 2019
25.04.2019

Radiografía de Orexa, el pueblo impenetrable al voto no nacionalista

Entre los objetivos que se marca el municipio está arraigar a su población joven, que llega al 18 %

25.04.2019 | 00:53

País Vasco. La pequeña localidad Guipuzcoana de Orexa es la primera de esta provincia en terminar el recuento, aunque no arroja sorpresas, pues elección tras elección, la izquierda abertzale barre entre los vecinos. Nunca ha contado ningún voto para el PP o para el PSOE e incluso el PNV es una opción minoritaria. A pesar de ser un feudo abertzale, el municipio trata de vender una imagen alejada de otros bastiones del independentismo vasco.

Orexa es el primer pueblo de Guipúzcoa en concluir el escrutinio electoral porque es también el más pequeño, con 123 habitantes. Pero no es esta la única singularidad de esta localidad que, elección tras elección, apoya con una unanimidad casi literal a la izquierda abertzale y donde nadie vota al PP o al PSOE. En las elecciones generales de 2004, cuando la izquierda abertzale pidió el voto nulo porque sus plataformas habían sido ilegalizadas, 55 de los 72 votos de Orexa fueron no válidos, siete fueron para el PNV, 2 para Aralar y uno para EA, estas dos formaciones actualmente integradas en EH Bildu.

Cuatro años más tarde dos vecinos depositaron su papeleta (una para el PNV y otra en blanco) en el colegio de Orexa pero el resto de los 95 vecinos se abstuvieron siguiendo la consigna de la izquierda abertzale. Sin embargo, las urnas de Orexa siguen sin conocer una papeleta del PP o del PSOE, algo que, aunque de manera testimonial, sí ocurre en otros municipios del entorno de la comarca de Tolosaldea con características y población similar. La misma tónica se repitió cuando EH Bildu concurrió a las elecciones de 2015 y 2016: 64 y 72 papeletas para la coalición soberanista, respectivamente, y un voto para el PNV.

«Sabemos quién es porque en este pueblo nos conocemos todos», bromea el alcalde de Orexa, Eneko Maioz, quien, a tenor de la fidelidad de su electorado, renovará su cargo el 26 de mayo para completar su tercera legislatura. Ese apoyo monolítico a la izquierda abertzale contrasta con la imagen del pueblo, enclavado entre montañas y al que se accede desde una estrecha carretera desde Lizartza, a seis kilómetros de Tolosa.

El Ayuntamiento, donde cuelga enrollada una bandera de España y una ikurriña, y el frontón están limpios de pintadas, salvo la silueta de un gallo, símbolo del pueblo, dibujado en algunos muros, y solo un pequeño cartel a la entrada que pide el acercamiento de presos de ETA. El pueblo no presenta la escenografía habitual de otros feudos de la izquierda abertzale, ciudades más grandes y más plurales en las que, sin embargo, aún abundan pintadas, carteles, fotos de presos de ETA y símbolos vinculados con el independentismo vasco.

«Facilita las cosas que todos seamos de la misma ideología, pero las ideologías en un sitio tan pequeño son muy simples y lo que tenemos que hacer es algo para que Orexa sea atractivo para la gente que nos visita y para los que viven aquí», asegura Maioz. «Todo es política, pero el respaldo a EH Bildu lo vemos más como un apoyo porque un pueblo tan pequeño necesita una asesoría», explica Maioz al ser preguntado por los resultados electorales.

«Nos sentimos a gusto con esa sigla pero hay gente en listas que incluso no se identifica expresamente con ella, pero que entienden que lo importante es trabajar para el municipio», señala el alcalde que considera que, a este nivel, «son más importantes las decisiones que se toman en los pueblos para su supervivencia que los partidos».

El alcalde sitúa entre sus retos arraigar a los jóvenes teniendo en cuenta que el pueblo cuenta con más de un 18 % de población joven, un porcentaje importante en relación a otras localidades de su perfil. «Somos un caso atípico, pero ahora hay que intentar que esos jóvenes no se marchen y para ello son importantes las facilidades en el ámbito de la vivienda, pero lo que es más importante es poder ofrecer un pueblo con vida», señala Maioz.

Aunque los niños deben desplazarse a Lizartza para ir a la escuela y a Tolosa para continuar los estudios de Secundaria, Orexa ha contado hasta este año con una guardería que ha cerrado porque ya no hay niños de esa edad.

Tiene también un bar y una cooperativa de queso, que son las actividades económicas más importantes. «Orexa tiene sus peculiaridades y así como otros pueblos tratan de ocultarlas a nosotros nos gustan», asegura Maioz.

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