25 de febrero de 2019
25.02.2019

Primer viaje relámpago de 36 horas a Uruguay

La trama recurrió a dos empresarios alicantinos para que emitieran facturas falsas para poder retirar 50.000 euros en metálico que recogió el chófer de Zaplana, según el sumario del caso Erial

25.02.2019 | 00:03

La presunta trama de blanqueo de capitales de dinero procedente de mordidas supuestamente orquestada por Eduardo Zaplana utilizaba a dos empresarios alicantinos para que emitieran facturas falsas. Unos cargos que permitían «a los investigados justificar el movimiento de determinadas cantidades de dinero», según señala la magistrada del caso Erial, en un auto de la causa.

Uno de estos colaboradores necesarios es Francisco Pérez López, conocido como «Paco Gasofa» -así se refieren también a él en las conversaciones grabadas por la Guardia Civil-. Pérez López fue presidente del PP en Benidorm y propietario de una conocida gasolinera en la carretera a Finestrat. También es amigo íntimo de Zaplana y Joaquín Barceló (el presunto testaferro) de la Peña El Picarol, como ayer publicó INFORMACIÓN. «El Gasofa» sería uno de los «factureros» a los que recurría de forma habitual Barceló para justificar la extracción de dinero de la empresa Costera del Glorio que se entregarían en efectivo a Zaplana.En las escuchas, la Guardia Civil recoge numerosas conversaciones entre Zaplana y Barceló y éste con «El Gasofa», para convencerle de una nueva facturación falsa por valor de 50.000 euros. «Si es más de lo mismo, no pasa nada. Si quieres, si queremos... Mira tu... Si queremos hacer el enredo o no hacerlo, pues hay que hacerlo legalísimo (...) Algún día habrá que decir basta, pero bueno, bien. Vamos a ver...», asegura Barceló en una conversación con Francisco Pérez el 17 de marzo de 2018.

Aunque el Gasofa pone pegas a la nueva operación ficticia en otra llamada registrada cuatro días después. «Está muy complicado. ¿50 en gasoil? Che. Y ya hemos hecho lo del barco y hemos hecho eso y hemos hecho lo otro. Si es... que es imposible», explica Pérez a Barceló en una llamada interceptada por la Guardia Civil el 21 de marzo de 2018. Unas negativas que Barceló comunica a Zaplana por teléfono. «Ayer me dijo un no como una catedral». A lo que el expresidente de la Generalitat le espeta: «¿Pero lo arregla o lo aprieto?». Finalmente Barceló buscó una alternativa al Gasofa y señala en otra conversación telefónica que ha recurrido a Juanba el del Madeira, a quien también graba la Guardia Civil. El testaferro pacta con éste último redactar una factura para la «reforma de unos apartamentos turísticos» por 50.000 euros más IVA.

Cuando Barceló logra extraer los 50.000 euros de manera segura el 22 de marzo de 2018, a las 14.03 horas recibe la llamada de «Fran», el conductor de Zaplana, quien «expone que le ha llamado Don Eduardo y me ha dicho que vaya a recoger».

Por estos hechos también han sido investigados en el caso Erial tanto «el Gasofa» como «Juanba el del Madeira». La Guardia Civil registró sus viviendas en Finestrat y la Nucia y sus oficinas cuando estalló el Caso Erial el 22 de mayo de 2018. Según el sumario, Juanba el del Madeira facilitó a la Guardia Civil la localización e incautación de la documentación en la Vila Joiosa.


El expresidente de la Generalitat ya viajó a Uruguay en 1999

En Montevideo tienen su sede las dos empresas que los investigadores sospechan que guardan dinero blanqueado
En el imperio de Zaplana nunca se ponía el sol, como escribió INFORMACIÓN en un articulo publicado el 9 de febrero del año 2000. Durante los primeros cuatro años completos de mandato el segundo presidente de la Generalitat realizó 35 viajes oficiales por todo el planeta. Desde Tokio, a Moscú, pasando por París, Londres, Nueva York y varios países suramericanos. Entre ellos Uruguay, donde la investigación del caso Erial ubica dos empresas vinculadas a Zaplana (a través de testaferros) que serían las receptoras de parte del dinero de las comisiones pagadas por los Cotino al expresidente de la Generalitat. 
 
El 26 de noviembre de 1998 comenzó Zaplana su periplo por el país suramericano. La delegación valenciana estaba integrada además de Zaplana por el conseller de Economía, José Luis Olivas (investigado también en el caso Erial); el presidente de la Autoridad Portuaria de Valencia, Juan Antonio Mompó; el presidente de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV), Rafael Ferrando y el rector de la Universidad Politécnica de Valencia, Justo Nieto. 
 
Fue un viaje relámpago que dio para mucho. En apenas 36 horas de estancia en Uruguay Zaplana se entrevistó con el presidente Sanguinetti y con el ministro de Asuntos Exteriores y asistió a la inauguración de las exposiciones de Yoko Ono y la colectiva «Femenino plural. El arte de las mujeres al borde del Tercer Milenio». El presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, y el ministro de Educación de Uruguay, Yamandú Fau, también inauguraron el Centro Politécnico del Cono Sur, promovido por instituciones valencianas y uruguayas y ubicado en la ciudad uruguaya de Colonia de Sacramento. Una visita que aprovecharon para poner la primera piedra de las obras de rehabilitación del segundo edificio de este centro. 
 
A su vuelta de Uruguay, Zaplana hizo escala en París para inaugurar una exposición del artista Jose María Yturralde y asistir a un desfile de Ágata Ruiz de la Prada, entonces esposa del periodista Pedro J. Ramírez, con quien el entonces presidente de la Generalitat comenzaba a fraguar una estrecha amistad. 
 
Meses después, el presidente de Uruguay, Julio Maria Sanguinetti, devolvía la visita protocolaria a Zaplana en marzo de 1999. Además de asistir a la mascletà i la cremà del 19 de marzo, Zaplana y Sanguinetti celebraron un encuentro empresarial en Alicante para que empresas valencianas y alicantinas se implantaran en Uruguay. 
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