01 de diciembre de 2018
01.12.2018

«La incertidumbre lleva a la gente a decidir cada vez más tarde el sentido de su voto»

30.11.2018 | 23:53

n «La incertidumbre lleva a la gente a decidir cada vez más tarde si va a votar y a quién». Antonio Alaminos repitió ayer la idea de que la incertidumbre gobierna la política actual, y que ello conlleva decisiones cada vez más tardías. Añadió que eso no es de extrañar, ya que la percepción de que los partidos políticos se miran el ombligo convierte este tipo de decisiones como el voto y su orientación o la abstención en situaciones de «gran voluntad política» que retrasan las decisiones clave «Hay que tener mucha voluntad política para votar a partidos y a la gente que está en ellos cuando crees que lo único que les importa son ellos mismos». «La gente va y viene. Hasta que no se acerquen las elecciones no hay nada claro», dijo. «Si piensan que tienen los votos en la saca, están muy equivocados», aseguró. También habló en este sentido de la abstención. «¿Y la abstención? ¿Cuándo se decide no votar? El patrón es idéntico y el que va a votar también valora no votar». Así, señaló que el escenario de incertidumbre retrasa las decisiones.

Alaminos también llamó la atención sobre los procesos con consultas como la de Cataluña o la que se realizó en las universidades sobre las preferencias entre República o Monarquía, una cuestión sobre la que el CIS no pregunta directamente toda vez que no aparece como una preocupación alta ni en poblaciones catalanas donde la cita incluso un porcentaje inferior al volumen de votantes de ERC. Para el sociólogo alicantino, estos procesos «producen un deterioro de la democracia», porque ni son consultas populares porque no cumplen los requisitos, por ejemplo, de censos, pero tampoco son encuestas porque carecen de las normas de representatividad. «Lo que importa es que se hable del tema», subrayó. Para quien los lleva a cabo, la importancia no está en la pregunta -algo que dijo que hay que elegir muy bien respecto a las necesidades que tengan los ciudadanos- y en saber qué piensan realmente, sino en la información y el debate que generan, a veces con crispación. Al final, dijo, se habla de que las instituciones democráticas están golpeadas, produciéndose así un deterioro democrático general. Insistió en este punto en que hay unas técnicas para que las preguntas coindidan con lo que el ciudadano y los poderes públicos quieren conocer y cuáles son sus necesidades reales.

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