01 de diciembre de 2018
01.12.2018

La Diputación llega a las elecciones con un presupuesto récord y el agua como reclamo

Las últimas cuentas de este mandato para César Sánchez elevan el gasto en 20 millones y en un 70% el dinero para obras hídricas en plena guerra por el trasvase del Tajo.

30.11.2018 | 23:53
Carlos Castillo, ayer en solitario, presentó el proyecto de presupuestos de la Diputación de Alicante.

Más munición para una de las batallas que, sin lugar a dudas, protagonizará la campaña electoral: el agua. El vicepresidente de la Diputación y responsable de Economía, Carlos Castillo, presentó ayer, en un acto en el que compareció solo, el proyecto de presupuestos con el que el dirigente popular César Sánchez cerrará este mandato. Una tabla presupuestaria récord que alcanza los 256,5 millones incluyendo todos los organismos. Una previsión en la que el PP dispara las partidas para agua en nada menos que un 70%, llegando a los 13,3 millones de euros. El ejecutivo de César Sánchez vuelve a sacar la guerra hídrica como un argumento más para intentar cosechar votos, especialmente en el sur de la provincia donde los regantes siguen inmersos en un tenso conflicto que se ha vuelto a avivar durante los últimos días a cuenta del trasvase de tan sólo 7,3 hectómetros cúbicos que el Gobierno central ha autorizado entre el Tajo y el Segura que, como todo apunta, volverá a ser insuficiente.

Así las cosas, desde el equipo provincial no quisieron dejar pasar ayer la oportunidad para contraatacar durante la presentación de los presupuestos para el próximo año electoral, que podrían quedar aprobados el próximo 13 de diciembre y cuya partida de gastos se incrementa en 20 millones. Un total de 214 millones para la Diputación y otros 42 para los diferentes organismos. Y la eficiencia hídrica es la partida que más incremento experimenta. En concreto, el PP pasa a destinar 13,3 millones de euros al agua frente a los apenas 4 millones para este año. Un incremento de nueve millones de euros, que representa un porcentaje de subida de un 70%. Toda una declaración de intenciones.

«Nosotros no podemos comprar el agua. Eso es cosa del Gobierno central. Lo que sí podemos es ayudar a que el uso sea lo más eficiente posible», señaló ayer Castillo durante la presentación de los presupuestos. Un ataque al ejecutivo socialista de Pedro Sánchez tras su decisión sobre el trasvase. Con este telón de fondo, no hay lugar a dudas, la política hídrica volverá a copar parte del debate electoral al menos como munición de ataque por parte del PP y desde la Diputación, la principal institución que les resta a los populares en toda la Comunidad Valenciana, quieren asegurarse que disponen de balas de artillería para disparar durante estos meses.

Con los datos en la mano, el ente provincial quiere dedicar 7,8 millones para invertir en infraestructuras hídricas y alrededor de 300.000 euros en garantizar el control de la calidad de las aguas. La planificación y gestión de los recursos hídricos se lleva 1,2 millones mientras que, además, el gobierno de César Sánchez articula una línea de ayudas de regadío por un millón y medio para compensar a las grandes víctimas de la guerra del agua. También hay previstos otros 700.000 euros, entre las más destacadas en este campo, que se va para reparación y conservación de las instalaciones. En total, las políticas en esta materia acaparan el 6,3% del gasto que ha previsto la Diputación, que alcanza una cifra récord: 214 millones de euros.

«Organismo imprescindible»

Así las cosas, Castillo definió ayer a la Diputación de Alicante como la «institución provincial más inversora». Un total de 32 millones se van a los planes de obras para los municipios. Se trata de la partida que aglutina más cantidad de fondos en la distribución de gastos. De esta forma, el gobierno provincial quiso reivindicar ayer su importancia frente al Consell, contra el que acto seguido Carlos Castillo abrió fuego. «Es la acreditación de que éste es un organismo imprescindible», arremetió el vicepresidente a escasos meses de cerrar un mandato que ha estado marcado por la lucha entre organismo autonómico y provincial por el control de las instituciones.

La partida de Cultura también se incrementa hasta los 17,7 millones, suponiendo un crecimiento de un 23%. La aportación para la Fundación del ADDA se lleva nada menos que 5,7 millones -más de la mitad para la Orquesta-, frente a los 3 millones destinados al Marq, en unas cuentas que presentan un superávit de 11 millones, puesto que los ingresos rondan, de forma global, los 267millones. Carlos Castillo hizo hincapié en la buena salud de la que gozan las arcas provinciales y adelantó que se espera cerrar el actual ejercicio con un remanente de cerca de 40 millones de euros, a los cuales fía el acceso de la Diputación al Fondo de Cooperación Municipal, articulado desde el Consell y que, por tanto, queda otra vez condicionado.

El presupuesto consolidado de la Diputación, que incluye todos los organismos dependientes del gobierno provincial, se eleva a los 256,5 millones de euros en gastos, lo que supone un incremento de un 7,1% respecto al año anterior. Los ingresos, en el conjunto, crecen un 2,6%, superando los 267 millones y medio de euros. Un presupuesto de «máximos», como recalcó Castillo, para hacer frente a la cita electoral.

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