10 de junio de 2018
10.06.2018
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À Punt: vuelta a las pantallas tras cuatro años y medio en negro

La nueva televisión autonómica arranca su emisión hoy a las dos y media de la tarde con su informativo, símbolo que quiere romper con la manipulación que persiguió a Canal 9

09.06.2018 | 23:03
Imagen de Punt Docs, uno de los programas con los que arrancará la cadena este domingo.

La relación con Alicante es uno de los retos que afronta la cadena pública.

La nueva televisión autonómica arranca hoy después de cuatro años y medio de apagón tras la decisión del PP de cerrar Canal 9 el 29 de noviembre del año 2013. Una reapertura que, no obstante, ha estado plagada de líos políticos, legales, técnicos y administrativos. Varios son los desafíos a los que se enfrenta la cadena -cumple una de las grandes promesas electorales del Consell de Ximo Puig y Mónica Oltra- bajo la marca À Punt y la dirección de Empar Marco. La falta de consenso político en su apertura, la histórica manipulación y el endeudamiento hasta morir de la antigua Canal 9 o la diversidad lingüística en la provincia de Alicante ponen sobre el tablero varios retos a la hora de devolverle a la Comunidad Valenciana su propio sistema de medios de comunicación públicos.

1

Falta de consenso

político en su nacimiento

Canal 9 nació en 1989 con el mandato del socialista Joan Lerma bajo el consenso político. Ahora el PP no comparte su reapertura. Considera que hay otras prioridades económicas y sociales a la vez que cuestiona la orientación y la selección de cargos. Un arma del discurso del PP, que sostiene que el Botànic sigue la hoja de ruta catalana. Una tesis a la que se suma por interés Cs que, sin embargo, votó a favor junto a PSPV, Compromís y Podemos de la ley que daba luz verde a esta nueva televisión. Para los populares, À Punt se convertirá en uno de los vehículos para «catalanizar» la Comunidad. Un discurso «de catalanización valenciana» que han convertido ya en uno de los ejes de su campaña electoral. Desde el Consell entienden, por contra, que el consenso no solo está en las Cortes sino en lo que acabe opinando la calle y recuerdan la reacción registrada, en su día, contra el cierre de Canal 9.

2

Independencia y pluralidad

Las bases políticas e informativas que sustentaron la creación de Canal 9 eran claras, pero en 24 años de actividad apenas unos pocos periodistas, luego represaliados, ejercieron como voces críticas contra el gobierno de turno. El planteamiento con el que ahora arranca À Punt es nítido: cumplir la ley, asumir el papel de los medios y dejar hacer periodismo. De ahí que la dirección de la cadena haya decidido inaugurar las emisiones regulares -ya lleva desde el 25 de abril en pruebas- con un informativo como declaración de intenciones. No hay que olvidar que À Punt llega en año preelectoral y que en 2019 habrá comicios autonómicos, municipales y europeos.

3

Sostenibilidad económica

A la falta de independencia de Canal 9, mal que afectó a todo el proyecto, se le añadió la cantidad de recursos económicos dilapidados, sobre todo después de que Eduardo Zaplana cambiara la ley en 1999 para permitir su endeudamiento. Canal 9 llegó a ser un pozo sin fondo y a incumplir su cometido para convertirse en un vehículo de prácticas corruptas, como evidencia la investigación por la visita del Papa a Valencia. La nueva ley de À Punt no permite la deuda y su presupuesto es cerrado: 55 millones, de los más bajos de España. La gestión tendrá que mirar dos cosas: rentabilizar el equipo -465 personas en todos los centros, 1.200 menos que Canal 9- con el mejor producto posible.


4

Los recelos y la diversidad lingüística de Alicante

Alicante es un territorio con muchísimo «contenido». Es diversa en cuanto a su identidad, gastronomía o fiestas. Y es puntera en sectores productivos como la industria juguetera, el calzado, el turrón, el mármol y, como no, el turismo. Pero también es la provincia en la que el proyecto genera más recelo. La diversidad lingüística es una de esas muestras que dan forma a un botón que necesita abrocharse al ojal del territorio. De ahí que el Consell haya hablado varias veces sobre la «cohesión territorial» de la televisión y «vertebración». Para ello, À Punt impulsará, al menos en la teoría, una programación que represente también al sur de Alicante -tradicionalmente castellanoparlante- y apuesta, todavía falta por ver si lo consigue, por desmarcarse de la influencia que ejerce València y su capitalidad. La agenda de contenidos será clave para hacer «visibles» a todos los pueblos y comarcas y cambiar aquella imagen poco apegada a Alicante que transmitía Canal 9.

5

Industria audiovisual

Las productoras valencianas aguardan a ser referentes en producciones para la nueva televisión autonómica, pero el proyecto no solamente se puede centrar en que ese sector económico se convierta únicamente en proveedor de À Punt. También se quiere contactar con al sector audiovisual de otros territorios y promover, a su vez, la proyección de las empresas audiovisuales valencianas hacia el exterior. Se pretende un impulso general a la vez que potenciar proyectos innovadores como la animación y permitir su asentamiento en, por ejemplo, el Distrito Digital de Alicante en el caso de que hubiese empresas dispuestas a ello.

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