26 de mayo de 2018
26.05.2018
Información

El recluso Zaplana, en la enfermería

El expresidente de la Generalitat fue fichado, con toma de huellas y fotografías, y sometido a una exploración médica

26.05.2018 | 00:49
El recluso Zaplana, en la enfermería

El reconocimiento ha determinado que su estado de salud es bueno. Comparte celda con dos reclusos, uno de ellos acusado de una agresión machista.

Tres celdas en tres noches consecutivas. Tras pasar primero por un calabozo de la Comandancia de València en la noche del martes, por uno de la de Madrid, el miércoles, Eduardo Zaplana, exalcalde de Benidorm, expresidente de la Generalitat Valenciana y exministro de Trabajo, en orden cronológico, probó en la madrugada de ayer su tercera celda en 72 horas.

Así, Zaplana se encuentra desde la una de la madrugada de ayer en una de las celdas del módulo de Enfermería del centro penitenciario Antoni Asunción de Picassent, que comparte con dos reclusos más, uno de ellos, en prisión preventiva por una agresión machista a su exnovia. Según la información a la que ha tenido acceso Levante-EMV, ha pasado su primera noche «tranquilo» y, de momento, no está sometido al protocolo de suicidios.

Eduardo Zaplana llegó en un furgón de la Guardia Civil, junto con su asesor fiscal, Francisco Grau Jornet, y su amigo de la infancia y presunto testaferro Joaquín Barceló Llorens a la una de la madrugada a la unidad de Ingresos de la cárcel valenciana, poco después de que la jueza de Instrucción 8 de València decretara prisión comunicada y sin fianza para los tres, a petición de la Fiscalía Anticorrupción de València. La UCO solicitó el furgón a las 0.05 horas, una vez dictados esos autos de prisión por la jueza.

Como sucede con cualquier otro recluso, en la unidad de Ingresos se le abrió la correspondiente ficha de interno, que incluye la toma de huellas, datos personales y dos fotografías -es su segunda reseña como presunto delincuente en 48 horas, tras la ficha policial que le hizo la Guardia Civil mientras permaneció detenido-, y se le entregó el escrito informativo con las normas de funcionamiento del centro, que incluye los horarios de comida, de patio y las posibilidades de entretenimiento (biblioteca, polideportivo...), así como sus derechos de visita, la cuantía económica que puede gastar semanalmente en el economato -las compras especiales van aparte- y los datos para abrir la «cuenta» de gastos a la que tiene derecho todo interno.

Gracias a ese documento, el expresidente de la Generalitat supo que podrá ser visitado por su abogado en todas las ocasiones que lo desee y una vez a la semana por su familia, además de los vis a vis correspondientes, que requieren una solicitud previa con antelación y están restringidos. Tras cumplimentar la ficha policial, Zaplana fue explorado por el médico de la prisión -las entrevistas con el psicólogo y con el educador de la cárcel se pospusieron hasta ayer por la mañana dada la hora de ingreso-, quien tras comprobar la medicación que ha viajado con él desde su detención, a las 8.05 horas del martes a la salida de su domicilio en la calle Pascual y Genís de València, y verificar que su estado de salud se mantiene en buenas condiciones, concedió su ingreso en la Enfermería.

El módulo dispone de todos los elementos necesarios para su cuidado diario y será excarcelado cada vez que tenga visita con su oncólogo o precise tratamiento por la leucemia que padece.

No hay protocolo de suicidio

Además, se ha decidido que no sea sometido al programa de prevención de suicidios (PPS), ya que no se aprecia riesgo de autolesión en el exministro ni un estado depresivo que haya hecho saltar la alarma.

La enfermería es el recinto con mayor protección para un recluso y a él son destinados siempre los internos que padecen algún tipo de enfermedad y los vip. En este caso, Eduardo Zaplana reúne ambas condiciones: el cáncer del que está siendo tratado desde hace años y ser un personaje de relevancia pública.

Los otros dos encarcelados en esta causa, Joaquín Barceló y Francisco Grau, también fueron fichados a su llegada, como marca el protocolo, pero, al no estar enfermos ni ser considerados personajes de relevancia social, no fueron llevados a la enfermería, sino que permanecen en el módulo de Ingresos. El protocolo marca que los presos primerizos se queden en ese recinto las primeras 48/72 horas, como adaptación al régimen carcelario, antes de ser llevados a un módulo.

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