08 de febrero de 2015
08.02.2015

Los «amigos» de Echávarri

El secretario general del PSOE y alcaldable por Alicante acumula polémicas desde que inició su carrera hacia el Ayuntamiento

08.02.2015 | 04:15

En apenas dos años, ha sido actor principal en conflictos surgidos en las redes sociales, con compañeros de su propio partido y en la elaboración de su equipo de trabajo, entre otros.

­Se presupone que un secretario general del PSOE y candidato a alcalde de una capital siempre está acompañado de buenos amigos, y por supuesto de muchos conocidos. Sin embargo, Gabriel Echávarri, alcaldable por Alicante, también se ha rodeado de personas que le han hecho, cuanto menos, protagonista de historias poco o nada vinculadas a su carrera hacia la Alcaldía de Alicante. A menos de cuatro meses para las elecciones municipales, Echávarri ha vuelto a ser noticia por sus «compañías», esta vez en Twitter. Una «colla» formada por «trolls», cuentas falsas y también personas de carne y hueso impulsaron hace unos meses una controvertida campaña para mejorar su reputación en las redes sociales, aunque para ello no dudaran en dejar decenas de «víctimas» en la cuneta, personas que han sido insultadas e injuriadas bajo el único pretexto de ser críticas con la gestión de Echávarri al frente del PSOE. Él, conocedor de ese «apoyo», nunca hizo nada por, al menos, desvincularse de las cuentas más radicales y de sus malas prácticas. Ahora, destapada la trama, dice no saber nada. La memoria de Twitter, sin embargo, certifica más bien lo contrario.

Una red de «trolls» que lo jalean en Twitter e insultan a sus críticos
Todo saltó por los aires la pasada semana, cuando un arquitecto se presentó en una comisaria de Valencia para denuncia la usurpación de su identidad por una cuenta de Twitter. Este perfil (@josemaruenda), inactivo desde hace justo una semana, se dedicó desde su nacimiento a elogiar al candidato alicantino y, de paso, a insultar e incluso a injuriar a personas críticas con el día a día del propio Echávarri. A esta cuenta con aires delictivos se unió otra, por lo menos, que también se había apropiado desde su creación de la imagen de una persona ajena por completo a la política alicantina, en este caso, un empresario de Ecuador. Pero no sólo dos cuentas han predicado en el vasto desierto de Twitter en busca de votos para los socialistas con artes poco apropiadas. Un nutrido batallón de «trolls» se ha ocupado en los últimos meses de alabar a Echávarri en Twitter, compartiendo mensajes publicados por el propio candidato y con otros textos de factura propia, eso sí, todos ellos con una estética tan similar que parecían prefabricados con independencia del perfil que lo subiera finalmente a Twitter. Pero estas cuentas –que han llegado a superar la decena en los tiempos más activos de la trama– no sólo se dedicaban a impulsar al aspirante, sino que dejaron cantidad de damnificados en su camino. Los afectados sólo compartían una característica entre ellos: discrepar de Echávarri. Ese motivo era suficiente para ser objetivo de insultos, amenazas y también injurias y calumnias. Todo valía para «defender» al candidato socialista por Alicante, con el viejo arte del ataque a, entre tantos, militantes del PP, simpatizantes de Compromís, próximos a Podemos, cargos públicos de EU, y también a los «críticos» internos socialistas, como los concejales Gabriel Moreno, Elena Martín y María José Adsuar; el rival en la lucha por el liderato del partido Fernando Javier Fernández; o el secretario general de Juventudes en Alicante, Toni Mira-Perceval. Destapada la cascada de insultos de los «amigos» de Echávarri, el alcaldable intentó salir al paso a través de dos vías. En Twitter dijo «rechazar» las cuentas que «pretenden atacar» su proyecto «atacando a otros socialistas», sin aludir al resto de afectados. Mientras que en una entrevista posterior en Informacióntv se limitó a desvincularse de una investigación interna, alegando falta de medios. Insuficiente, dicen los afectados, que discrepan de las palabras del candidato. «Estoy convencido de que Echávarri conoce la red de insultos, forman parte de su estilo. Si no es el urdidor, seguro que al menos es conocedor», añade Moreno, concejal socialista. Entretanto, otro de los afectados apunta: «Echávarri les dejó hacer. No hizo nada. Ahora que les han pillado, quieren poner orden».

José Aroca, su polémico «escolta» en Twitter
Pero no sólo de cuentas que usurpan identidades y de «trolls» se ha beneficiado Echávarri, sino que el candidato también ha tenido a su servicio un grupo de subalternos que han elogiado su «honradez» y contado sus bondades en Twitter. Sus escuderos pertenecen prácticamente en su totalidad al Comité Electoral del PSOE en Alicante, es decir, a su equipo de confianza. Sin embargo, el tuitero más activo en la defensa de Echávarri no forma parte de ningún órgano interno del partido, aunque sí presume de militancia. Muchos sospechan de las artes de Aroca, informático de profesión, pero a nadie se le escapa que es el principal «escolta» del alcaldable en Twitter. «No hay conversación que intentes iniciar con Echávarri en la red en la que no aparezca él, como un elefante en una cacharrería, atacando sin preguntar», cuenta uno de los afectados, que subraya un dato que a pocos escapa de entre los injuriados por los «trolls». Aroca, que no hace mucho se hizo militante socialista, siempre ha seguido (y le han seguido) las cuentas involucradas en la red de apoyo a Echávarri. «Siempre está en todas, no falla en ninguna. Todas las cuentas que insultan le han seguido al principio de su andadura y él también las ha seguido. Interactúa con ellas... Y no tiene problemas en insultar a quien se ponga por medio. Él puede decir de todo, pero su respuesta siempre es la misma si te pones a su altura: te amenaza con los abogados que tiene el partido», relata otro de los injuriados. Pero Aroca no sólo destaca por sus artes, sino también por otros rasgos. Utiliza fórmulas muy propias de los «trolls», con quienes ha llegado a compartir «horas» de conexión en Twitter. «Estaban conectados a la vez, insultan con las mismas palabras, parece que se mimetizaron», sostiene otro aludido, al que siempre extrañó un detalle nada menor: «Si tu mencionabas a Gabriel Echávarri en un tuit, siempre aparecía Aroca». El informático, pocas horas después de descubrirse la trama de apoyo al alcaldable socialista, salió al paso con un tuit muy suyo: «Ante la infamia y ante el odio, os digo que no me vais a callar, mi causa es noble y el objetivo es digno. Atacáis, algo teméis. Cobardes».

Maroto, un inspector de Policía con despacho en el bufete «Vidal&Echávarri»
Al margen de su actividad tuitera, no parece que Echávarri vaya a tener demasiados problemas con la Policía Local si accede al Ayuntamiento, debido a sus, digamos, buenas relaciones con el «cuerpo». En concreto, con Diego Maroto, un inspector de la Policía de Alicante, que además es delegado del Sindicato Profesional de la Policía Local y Bomberos (SPPLB) en el Ayuntamiento y también miembro de la ejecutiva nacional del sindicato. Maroto acude desde hace años, regularmente, al bufete que abrió Echávarri junto a su mujer, la también abogada Beatriz Vidal, y del que era copropietario hasta finales del pasado año, cuando optó por disolver la sociedad para evitar incompatibilidades con su actividad política. El inspector de Policía ha sido, en los últimos años, casi uno más del despacho de abogados de Echávarri, donde ha disfrutado de un espacio reservado para atender, dice el implicado, a los afiliados al SPPLB. Y todo, alegan las partes, porque el sindicato tiene contratados los servicios del bufete desde hace aproximadamente una década. De hecho, durante este tiempo, el despacho de Echávarri ­–por entonces, sí compartía la sociedad a medias con su mujer– ha llegado a ir judicialmente contra el alcalde socialista de Benidorm, Agustín Navarro, por casos denunciados por el citado sindicato. Maroto, licenciado en Derecho, emplea ahora sus días libres –según relata él mismo– para ejercer de asesor jurídico, una especie de «enlace» entre el sindicato y el despacho. Y lo hace, desde el propio bufete, donde ha trabajado con el alcaldable durante años bajo el mismo techo. Eso sí, Maroto sostiene que no atiende a personas ajenas al sindicato y que no percibe remuneración alguna del despacho. De hacerlo, por ser policía, vulneraría la Ley de Incompatibilidades. También, cuenta Maroto, todos sus gastos los asume el sindicato (teléfono, desplazamientos, comidas y demás). Y, dice, ya sólo es un recuerdo pasado el expediente que le abrió hace años el jefe de la Policía Local Luis Gómez por ser un habitual del despacho de Gabriel Echávarri, y que se acabó por archivar.

Dice su currículo que aún ejerce como profesor en la Universidad de Alicante
Quien ya no guarda ninguna relación –al menos, legal– con su bufete es Echávarri, como ya se incluye en su currículo público del Congreso de los Diputados, debido a su condición de diputado nacional en esta última legislatura. En ese documento, sin embargo, todavía figura como profesor asociado en Derecho Internacional Público en la Universidad de Alicante. Por allí hace al menos dos años que no pasa, a no ser para alguna visita, aunque su condición de docente también aparece en su currículo en la web del PSPV. Su ajetreo político, parece ser, le ha impedido renovar su ficha de «méritos», donde sí figura su hija ­–nacida en 2013– y su adiós temporal a la abogacía, certificado hace apenas tres meses.

Un comité electoral con varios «ex» del PP y sin paridad de inicio
Algo le debió quedar a Echávarri de su paso por Unión Valenciana. El primer órgano creado por y para las elecciones del 24-M por el PSOE de Alicante nació rodeado de polémica, ya que entre sus miembros hubo cuatro «piezas» controvertidas. Tres de ellas habían tenido una vinculación directa con el PP –Juan Ravello, que finalmente fue excluido, llegó a ser concejal en La Torre de les Maçanes, otro presumió años atrás de ser simpatizante del PP y un tercero se ocupó durante años del protocolo de Alperi y Castedo en Alcaldía–, mientras que el cuarto fue condenado por vulnerar derechos sindicales. Además, el comité no sólo tenía «aires populares», sino que además no cumplía la paridad que exigen por estatuto. De hecho, tuvo que modificar su equipo de trabajo, introduciendo hasta un total de siete cambios.

Pedro Sánchez «pasa» de Alicante tras alegar una gripe en su última cita
La polémica por la composición del Comité Electoral de Echávarri, que surgió a finales de noviembre, y una inoportuna gripe de última hora llevaron a que Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, cancelara a última hora la visita que tenía prevista realizar a Alicante para participar en una asamblea abierta con ciudadanos. Pocos se creyeron la excusa esgrimida por Sánchez, y menos cuando el líder socialista acudió sólo un día después a una entrevista televisiva sin evidentes síntomas virales. La cancelación de la cita preelectoral tenía una segunda parte, ya que todos los implicados aseguraron que el encuentro de Sánchez y Echávarri con los ciudadanos se emplazaba al mes de enero. Sin embargo, a 8 de febrero, nada se sabe aún de la visita del líder socialista a la capital alicantina, aunque desde la fecha de la sospechosa gripe, el secretario general del PSOE ya ha visitado Valencia en hasta tres ocasiones. Echávarri, al menos hasta noviembre, siempre había presumido de amistad y de alianza política con Pedro Sánchez, a quien apoyó en las primarias del PSOE a secretario general. Sin embargo, un virus fracturó una relación que, hasta el momento, no ha tenido visos de arreglarse. Con todo, se espera que antes de las elecciones, el líder nacional de los socialistas visite Alicante. Falta saber la fecha. De haberla.

La edil Ana Paula Cid, compañera a la que ha llevado a los tribunales
A falta de líos externos, Echávarri tampoco ha sido ajeno a los problemas internos desde su llegada al puesto de mando del PSOE en Alicante. En, tal vez, la «legislatura» más intensa de las que ha vivido la ciudad de Alicante en su historia reciente, sólo un enfrentamiento personal entre dos políticos ha llegado a los tribunales. El secretario general de los socialistas en Alicante llevó a los juzgados a Ana Paula Cid, compañera de partido y concejala en el Ayuntamiento, que en su muro de Facebook escribió: «Pido la dimisión del secretario general del Partido Socialista en Alicante Gabriel Echávarri. Le acuso de ser cómplice de corrupción. [...] El PSOE de Alicante es un pozo de mierda». En octubre, Echávarri anunció que su trifulca con Cid no iba a quedar ahí, sino que acabaría en los tribunales, a donde llevó a la concejala por acusarle de «cómplice de corrupción» y a la que reclamó 18.000 euros por haber lesionado su honor y su imagen. En el acto de conciliación, se pudo ver a los dos «PSOE» de Alicante, en un espectáculo nada nuevo. Echávarri no fue a la cita, a la que sí acudieron «críticos» con el líder socialista. Éstos, entre los que estaban varios ediles del PSOE en Alicante, llegaron a sujetar a las afueras de los juzgados una pancarta que no daba lugar a equívocos: «Echávarri: el honor no se compra con dinero». No hubo acuerdo, y este conflicto sigue adelante en los tribunales. Otro más.

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