02 de noviembre de 2007
02.11.2007

En recuerdo de José Ortiga

02.11.2007 | 01:00

U

n gran artista, una persona sencilla y afable en el trato, que recorrió España y varios países de Europa llevando el nombre de Alicante en aulas y conciertos, ha muerto. Su cuerpo nos ha dejado, como la grave y cruel enfermedad que padeció en los últimos años lo hizo con su mente y su arte.

José Ortiga Belmonte

falleció en Málaga, donde su hija menor,

Alicia

, tiene su residencia. Fue el 2 de octubre, a los 84 años de edad y tras una prolongada y cruel dolencia, como es la enfermedad de Alzheimer. Cuando murió

Angelita Guerri

, su esposa, hace unos pocos años, Ortiga ya había comenzado a «alejarse». Después ingresó en una residencia de Alicante hasta que le llevaron a Málaga. José Ortiga nació en Madrid el 22 de marzo de 1923. Teniendo 4 años murió su madre y al año siguiente, en 1928, se quedó ciego como consecuencia de un accidente con un triciclo. Ortiga estudio en el Colegio Nacional de Ciegos de Chamartin, pero anteriormente su abuelo materno, muy aficionado a la música, lo llevaba a conciertos y lo fue introduciendo en el mundo de la música, lo que desembocó en que estudiase música en el Colegio de Chamartín.


El compositor y pianista alicantino

Rafael Rodríguez Albert

fue su profesor de piano con lo que el alumno consiguió una depurada técnica siendo ya considerado, muy joven, como un virtuoso. Todo transcurrió en el Balneario de Onteniente, donde trasladaron a todos los alumnos ciegos de Chamartin, durante los tres años de la Guerra Civil. De vuelta en Madrid, Ortiga se consagró al estudio de la música de Cámara, Historia de la Música y Armonía; «trabaja la fuga, el contrapunto y la composición, teniendo ya como profesor a

José María Francos

É» (

Jesús Montoro

);. A partir del uno de septiembre de 1941, la ONCE se hizo cargo del Colegio Nacional y fue la que encargó de orientar el futuro de José Ortiga. Tras superar con gran brillantez los exámenes de piano se le concedió una beca para ampliar y perfeccionar sus estudios en París, que no pudo realizar por la Segunda Guerra Mundial. Tuvo profesores de reconocido prestigio aquí en España, como el alicantino

Gonzalo Soriano

y

Tomás Andrade de Silva

. En 1945 aprobó los exámenes de un riguroso tribunal que presidió

Joaquín Rodrigo

en una oposición para profesor de cantos escolares y formación musical en el Colegio de Sevilla, pero inesperadamente la plaza se otorgó a una persona que también estaba en la penuria y con una familia que mantener. Ortiga solicitó y se le concedió una plaza de administrativo en la Delegación de de la ONCE en Alicante. Ya no salió de Alicante, por lo que son muchos los que le consideraban de esta ciudad. Prueba de ello es que la buena periodista de INFORMACION,

Pirula Arderius

, en el diario del 18.10.1980 titulaba su trabajo: «Un pianista alicantino triunfó en Polonia», si bien ella, en el cuerpo de la noticia añadía: «José Ortiga, que aunque nació en Madrid se considera alicantino por todos los conceptosÉ». Sin duda ha sido el concertista de piano que más y mejor ha llevado el nombre de Alicante por múltiple lugares del mundo. Precisamente ese articulo periodístico glosaba la gira artística por Polonia y añadía: «La palabra éxito tiene en este caso la justificación en una medalla, concedida por el Ministerio de Cultura polaco y que le fue entregada al finalizar un conciertoÉ». Fueron 14 los conciertos que dio en Varsovia y en las principales ciudades del país. Su repertorio se basó en

Chopin

y en música española. Algunos se retransmitieron en directo por la radio. Excepcionalmente se le concedió acceder al piano que se conserva en la casa natal de Chopin. El sueño de todos los pianista es poder interpretar obras del gran polaco en el mismo piano que le sirvió para crear sus bellas obras.


En la década de los 50, al quedar finalista en Nápoles en el concurso

Alfredo Casella

para jóvenes pianistas, llevó a cabo en Italia varios conciertos con notable éxito, como el que ofreció en la Academia Española de Bellas Artes, en Roma. En 1959 actuó en el Teatro Principal de Alicante junto con la Coral Polifónica Santa Cecilia. El mismo año, con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Federico Chopin, recorrió varios lugares de España reconociéndosele como el mejor intérprete de compositor polaco. En Alicante todos los años daba conciertos como pianista solista.


Digno de resaltar es que tuvo que compaginar sus conciertos con sus obligaciones laborales en la Delegación de la ONCE y clases de piano a infinidad de alumnos que venían de toda España y del extranjero, así como cursillos «de cinco sesiones de dos horas de duración cada una, sobre la iniciación a la música, ilustrando sus charlas con la interpretación de pasajes». En la década de los 70 fue muy solicitado para dar conciertos por toda España y en 1979 grabó un disco con obras pianísticas, al que en años posteriores siguieron otros. En los años 80 venía dando de 30 a 40 conciertos por temporada, actuando tanto con orquesta como solo. Actuó en Munich, Francfort y otras poblaciones de Alemania, así como en Varsovia y Cracovia. En 1985 debutó en el Carnegie Music Hall de Nueva York, con notable éxito. Con la orquesta americana de cámara New American Chamber Orchestra realizó varias giras artísticas dando conciertos en Francia y otra vez en Alemania.

Podría seguir enumerando sus éxitos artísticos pero como muestrario estimo es suficiente. Él siempre buscó el éxito, aspiraba a más, pero a la vez decía que su mejor éxito estaría en los alumnos que él formó, como

Pepa Alvares

y

Juan Carlos Vázquez

, entre otros, y en los estudiosos que, en el futuro, seguirían aprendiendo, en los años venideros, en los libros que publicó junto a

José Luis Barceló

: Música, BUP 1 (Edelvives 1995);; Teoría de la música, nivel IV (Piles 1993);, Dictado Musical-Manual para el Profesor, etc. Otro testimonio de reconocimiento y cariño, esta vez de un concertista, un buen intérprete como pudimos apreciar en el concierto que dio en el Teatro Principal organizado por la Fundación Manuel Peláez, fue el de Juan Carlos Vázquez, quien publicó el pasado día 18 una necrológica en la que se presentaba como: «alumno y amigo suyo que les invita a orar por su eterno descanso y a participar en la misa funeral que se celebraráÉ en el Camarín de la Virgen (María Auxiliadora-Salesianos);».


No seamos ingratos, con nuestro silencio y olvido, con quien tanto nos hizo gozar con sus impecables, dúctiles y apasionadas interpretaciones, en la magia del piano.


Recuerdo y homenaje.


Luis Simón Zorita

es ex empleado de la ONCE.

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