31 de marzo de 2020
31.03.2020
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Cuestión de tacto

31.03.2020 | 04:15
Cuestión de tacto

Al Covid-19 le da igual que lo derrotemos o no, ignora qué cosa sea la victoria o la derrota, de ahí que la nomenclatura militar utilizada en su eliminación le traiga sin cuidado. Los políticos, en la búsqueda de un discurso apropiado, han tropezado con el de la arenga militar y lo han hecho propio equivocadamente.

El otro día, en la tele, una médica de urgencias se negaba a que comparáramos esta lucha con una guerra:
-Yo no soy un soldado -añadió-, yo soy personal sanitario, y no tengo que ser valiente ni cobarde, ni heroína: he de saber a lo que me enfrento y disponer de las herramientas precisas para hacerlo.

Hay en todo este asunto un exceso de cacharrería verbal de origen bélico que en ocasiones se desliza hacia el patriotismo o el patrioterismo. El virus no forma parte de ninguna conspiración judeo-masónica. Es un suceso químico, solo eso, al que conviene neutralizar con sabiduría científica y con trajes de protección individual que eviten infectar al personal sanitario. El objeto de las alusiones guerreras no es otro que el de ocultar, bajo una retórica con caspa, la falta de medios, la improvisación y los recortes económicos que se han efectuado durante los últimos años en la salud pública.

Es lo que pienso tras fregar los cacharros y recoger la cocina. Y mientras lo pienso me aplico una crema de manos, con lanolina, creo, que me ha regalado en la farmacia por hacer una compra superior a 20 euros. Los dedos de la izquierda y de la derecha interactúan entre sí como si llevaran toda la vida haciéndolo. No soy consciente de que se hayan tocado mucho. Jamás hasta ahora había utilizado crema de manos, ni crema hidratante para el cuerpo, ni crema para las arrugas. Padezco desde joven de un prejuicio contra los productos cosméticos. Sin embargo, esta crema está sentando bien a mi piel envejecida y castigada por los detergentes domésticos.

Friego los cacharros porque no sé hacer yoga, porque no sé hacer Tai Chi, para contrarrestar el ardor guerrero desatado contra el Covid-19. Más química y menos soflamas. Más crema de manos para manejar la situación con el tacto que se merece. Gracias.

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