24 de marzo de 2020
24.03.2020
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Más limpios y disciplinados ante el coronavirus

23.03.2020 | 23:03
Más limpios y disciplinados ante el coronavirus

Una de las consecuencias más importantes del contagio del virus se puede centrar en la recomendación que se ha hecho por las autoridades sanitarias de extremar las medidas de higiene por parte de las personas. Resulta, así, muy interesante que esta situación que se ha provocado en nuestro país haya provocado una medida positiva, cual puede ser que muchos ciudadanos que no tienen la costumbre de lavarse las manos, o extremar medidas de higiene en su vida diaria, lo van a hacer ahora, y en adelante, por protección personal para evitar contraer el conocido coronavirus.

Pero lo que resulta sorprendente es que estas medidas de higiene se tomen por algunas personas ahora, y no antes, cuando se ha sabido la cantidad de bacterias, o virus, que pueden transmitirse fácilmente por el contacto entre las personas, y por la ausencia de medidas de higiene personal.

Muchas cosas van a cambiar en el país después de todo esto. Porque ahora la sociedad será más limpia, pero también más disciplinada y, sobre todo, respetará, como se merecen, a todos los que trabajan en el sector sanitario, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a los militares, que son los colectivos que se están dejando la piel en estos momentos, así como los transportistas que nos han traído de todo, y aquellos empresarios y profesionales liberales y trabajadores/as que han trabajado todos los días en sus puestos de trabajo y con riesgo, y que están ayudando desde su modesta aportación para poder salir de este drama cuanto antes y ganarle la batalla al virus.

Pero, sobre todo, habrá mucha gente que ahora se dará cuenta que muchas de las enfermedades que se producen tiene su razón de ser, también, en esta ausencia de medidas de higiene personal que desembocan en contagios y ciertas enfermedades que, pueden ser leves, pero que podrían evitarse por una mayor acentuación en las medidas de higiene que debe adoptar cada persona.

Resulta curioso escuchar los comentarios que se están haciendo por muchas personas de cuántas veces al día se están lavando las manos, o extremando esas medidas de higiene personal, cuando antes no se hacía en casi ningún momento del día por estas personas. Es, por ello, ahora cuando la sociedad es consciente de que la higiene personal no ha sido objeto de observancia por parte de los ciudadanos de ninguna de las maneras, y que solo ante el miedo ante el contagio a una enfermedad es cuando éstas se empiezan a adoptar.

Y, por ello, son varios los mensajes que podemos obtener de todo lo que está ocurriendo cuando esto acabe, y es que debemos respetar la disciplina cuando sea nos diga lo que hay que hacer para conseguir un fin, la mejora en la higiene personal, la mejora en la solidaridad entre todos, para que el país funcione como un equipo, y no como diferentes grupos de personas que van cada uno a los suyo, enfrentándose unos a otros, como si se tratara de una guerra permanente por conseguir cotos de poder y de presión.

Por ello, cuando esto haya terminado, hay que echar la vista atrás y darnos cuenta en todo lo que nos hemos equivocado, y que las confrontaciones, los enfrentamientos, y, sobre todo, los odios a las instituciones y profesionales que ayudan siempre, como son los citados, es una asignatura que hay superar. Y por encima de todo la del odio. Porque en este país se ha aprendido a odiar de una manera exacerbada. Y hay personas que han hecho del odio una costumbre, llegando a odiar a quien te puede ayudar el día que te haga falta.

Cuando esto acabe, habrá que seguir manteniendo la costumbre de lavarse las manos con frecuencia, de utilizar los geles que ahora se agotan en las farmacias, y de ser más limpios en los transportes públicos y más respetuosos con los demás. Pero además de la higiene, siendo más respetuosos con todos, aunque piensen de distinta manera que nosotros. Del virus habrá que sacar lo que hemos aprendido, y habrá que cambiar actuaciones y formas de ser.

Así pues, el aprendizaje ante situaciones de crisis debe servir para evitar caer en los errores y que las medidas no se circunscriban solo a estos periodos, sino que se perpetúen en las costumbres diarias de los ciudadanos. Porque igual que se reclama tolerancia «0» ante la violencia debería reclamarse tolerancia «0» ante el odio, ante la falta de higiene y ante la falta de disciplina. Miremos otros países que lo respetan más y cómo les va mejor.

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