23 de marzo de 2020
23.03.2020
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Tribuna

La España solidaria

22.03.2020 | 21:17
La España solidaria

Empiezo por lo que creo todos sabemos, en 2019, España sigue siendo líder mundial de donaciones y trasplantes durante 28 años consecutivos, con 2.301 donantes y 5.449 trasplantes; en total se realizaron 3.423 trasplantes renales, 1.227 hepáticos, 300 cardíacos, 419 pulmonares, 76 de páncreas y 4 intestinales, de los cuales, 335 renales procedieron de personas vivas. No crean que todo trae causa en accidentes de tráfico, sólo un 4,4 % procede de ese origen. Lo que importa es que ante una situación irreversible de muerte, bien por accidente o no, los médicos consiguen la autorización de sus familiares, o ha existido con carácter previo una voluntad para que le sean extirpados los órganos que pudieran servir a otras personas. Baste decir que España cuenta ya con 420.730 donantes de médula ósea inscritos en el Registro Español de Donantes de Médula Ósea (REDMO). Para evitar esos momentos de desconsuelo en los familiares, les recuerdo que existe un documento propuesto por la Generalitat de voluntades anticipadas en el que, entre otras muchas cosas, pueden decidir en vida, de forma reversible, si dona sus órganos en beneficio de los más necesitados. Ánimo, la edad máxima de un donante efectivo se sitúa en 91 años lo que ha permitido realizar un trasplante de hígado.

En estos momentos de crisis, vuelve salir de modo espontáneo la calidad humana de esta sociedad hacia los más desfavorecidos, y no me refiero aquí a los que están en primera línea de riesgo, personal médico en activo, que se va a reforzar con 50.000 profesionales procedentes de médicos residentes de último año de formación de todas las especialidades que verán prorrogado su contrato para continuar desarrollando su labor en los servicios de salud, otros 11.000 profesionales médicos y de enfermería que realizaron pruebas selectivas especializadas sin adjudicación de plaza, así como 14.000 médicos y enfermeros jubilados en los dos últimos años, todas las fuerzas de seguridad del Estado, Defensa, UME, transportistas, empleados de supermercados, panaderías, y tantos otros.

Y esos gestos anónimos que alimentan la fe en el ser humano, ejemplos que aquí no caben todos. Dos guardias civiles de Calpe pararon a una mujer que caminaba con dos niñas de 10 y 6 años y de un niño de dos años y medio, a los que les habían retirado la beca de comedor, ninguna ayuda pública de las instituciones cercanas, y la recomendaron que volviera a casa. Al poco tiempo sonó el timbre de la casa donde vivía esa familia, y aparecieron los dos guardias civiles que la preguntaron dónde iba, agarrando con sus manos bolsas con galletas, una caja de leche, chorizo, macarrones, pan de molde, yogures, tomate frito, arroz, mandarinas, manzanas... ¡Hasta chuches!, y saben quién lo pagó? Sí, esos dos vestidos de verde, de su bolsillo.

 La Asociación de Vecinos de Els Tolls de Benidorm tiene ya 250 voluntarios para coser mascarillas y los hoteleros les proveen de sábanas. la Asociación Vecinal Carrús-Vinalopó, junto con fabricantes de calzado de Elche, aparadoras y modistas, ya han confeccionado 4.000 mascarillas. La comunidad china ha entregado a los diferentes cuerpos de Seguridad mascarillas, guantes y gel desinfectante.

Inditex, Amancio Ortega, ha anunciado que pone a disposición del Gobierno toda su capacidad logística, de aprovisionamiento y de gestión comercial, muy especialmente desde China, para atender las necesidades de urgencia, tanto de material sanitario como textil,  y ya se han donado 10.000 mascarillas protectoras y está previsto el envío de otras 300.000 mascarillas quirúrgicas, y están estudiando la posibilidad de convertir parte de su capacidad de fabricación textil en producción de material sanitario, así como la posibilidad de fabricación de batas protectoras en España.

Que cierto me parece que esto no es el apocalipsis, cuando Europa se ve más afectada que África, cuando un beso puede ser un arma mortífera, cuando el dinero no te salva, cuando el tiempo es un castigo, es el momento de pensar en que cuando volvamos a caminar, lo hagamos más despacio, más cercanos, más humildes, en definitiva, más humanos.

Me despido con unas gotas de necesario humor sobre lo que dirán los abuelos a sus nietos dentro de unas cuantas décadas:

-Una cuarentena de dos meses tenías que haber pasado tú

-Tu generación está acomodada, os hace falta una pandemia

-Cuando yo era joven, el que tenía perro era un privilegiado

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