21 de marzo de 2020
21.03.2020
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CORONAVIRUS OPINIÓN

Las diez plagas de Egipto y el coronavirus

20.03.2020 | 23:02
Las diez plagas de Egipto y el coronavirus

Cuando esta situación termine de una vez, que terminará, habrá que reflexionar sobre muchas cosas. Habrá que hacerlo sobre el curso que ha seguido la sociedad en los últimos años, y que ha determinado que se cometan muchísimos errores, que se ejerza una violencia inusitada en nuestra sociedad en muchos aspectos, y que la intolerancia sea la pieza fundamental que dirige la actuación de una gran parte de la Sociedad. Es por ello, por lo que el devenir al que nos estaba llevando nuestra conducta debe ser un ámbito de reflexión cuando esta situación puede resolverse por los responsables de que todo lo bueno pueda volver a ser como antes del día 9 de marzo de 2020, pero quitando lo malo. Porque podría darse la circunstancia de que podríamos reflexionar acerca de qué parte podemos sacar en positivo de todo esto, si algo se puede obtener, y cómo puede la sociedad cambiar en sus conductas negativas, cómo reducir la violencia y la intolerancia, así como comprobar si podemos convertirnos en una sociedad mejor, ante el deterioro al que ya habíamos llegado.

Resulta evidente que esta vez la alerta sanitaria ha sido justificada en la extensión brutal de la enfermedad, frente a otros momentos, como los de la crisis del Ébola, o la gripe aviar, que no tuvieron el impacto tan brutal que ha provocado esta vez el coronavirus, y que ha terminado con un encierro obligado de muchos ciudadanos en los primeros países en los que se ha producido una extensión brutal del virus como es el nuestro, Italia, China o Corea, así como otros en los que ya se está viendo la necesidad de llevarlo a cabo con urgencia, si no quieren estar como nosotros.

Sobre la extensión de este virus y sus dramáticos efectos podemos echar la vista atrás y recordar las 10 plagas de Egipto. Así, cuenta la historia que Moisés y Aarón se acercaron al faraón de Egipto para advertir al soberano que dejara partir a los hebreos de Egipto y no les sometiera a la esclavitud que tenían. Le entregaron la demanda encomendada por Dios, que exigía que los esclavos israelitas pudieran salir de Egipto, pero tras una primera negativa del faraón, Dios envió a Moisés y a Aarón de nuevo a mostrarle un milagroso signo de advertencia. Aun así el faraón rechazó las peticiones de los hermanos sucesivamente, hasta que la décima y última plaga fue la muerte de todos los primogénitos de Egipto. Ello fue el golpe más duro a Egipto y la plaga que finalmente convenció al faraón de que debía liberar a los hebreos. Pero después se arrepintió y fue en su busca, pero fue atajado por los muros de agua marina que volvieron a su estado natural por orden de Moisés y el gobernante, junto con su ejército, muere en el Mar Rojo.

Esta plaga del coronavirus no lleva consigo ninguna exigencia de nadie. Pero sí nos alerta con dureza a quienes están viendo morir a sus familiares sin poder despedirse de ellos, nos confina en nuestros inmuebles con la coherencia de una medida que, aunque dura, es necesaria para que con la solidaridad y comprensión de todos se pueda combatir a este fenómeno. Pero lo que debe ser importante es que, una vez superados los esfuerzos y la concentración en acabar con este mal, se reflexione sobre todo lo que se ha hecho mal. Y también desde el punto de vista asistencial y de potenciación de los servicios públicos y la ayuda a los desfavorecidos, así como de la necesidad de proteger a las víctimas y valorar más y mejor a quienes ejercen y desarrollan su vida con bondad y con espíritu de ayuda a los demás.

Debemos ser conscientes de lo mal atendida que está la sanidad, cuando este es el servicio de primera necesidad que debe disponer de los medios necesarios para que esta sociedad pueda seguir con vida. Y apostar más por la investigación, en lugar de dejarla de lado, invirtiendo el dinero en objetivos que no son de tanta urgencia y necesidad como la salud y la investigación.

La plaga del coronavirus no sabemos si será un aviso, pero cierto y verdad es que después del desastre que a esta humanidad le produjeron las guerras mundiales, no se recuerda en la historia un daño y estado de pánico que, desgraciadamente, nosotros hemos tenido que ver y sufrir. La historia dentro de muchos años esperamos que pueda dar cuenta de lo que en estos días ocurrió, y esperamos que pueda hacerlo en otra sociedad mucho mejor que esta y apuntando que todo este sufrimiento sirvió para cambiar muchas conductas negativas y abrir los ojos de muchos que los tenían cerrados.

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