08 de marzo de 2020
08.03.2020
Para madres & padres

Tranquila, tu hijo ya madurará...

07.03.2020 | 23:13
Tranquila, tu hijo ya madurará...

No podemos evitar comparar el comportamiento de nuestro hijo con el de los niños de su misma edad. Observamos cómo no es capaz de hacer cosas que otros sí, o de no hacerlas todo lo bien que debería para su edad. Cada niño tiene un ritmo de desarrollo diferente, eso es cierto, pero es esperable que el niño empiece a mostrar ciertos comportamientos en determinados meses de vida. ¿Pero qué pasa con mi hijo, que en comparación con sus compañeros de clase todavía no tiene un lenguaje lo suficientemente desarrollado, que a nivel psicomotor es algo torpe e inhábil o que no es capaz de jugar a las mismas cosas o de la misma manera que el resto?

Retraso madurativo

La escala de desarrollo Haizea-Llevant indica que, como norma, un niño aprende a decir «Mamá» y «Papá» cerca del año de vida, a bajar escaleras a los 18 meses aproximadamente, a decir «No» antes de los 2 años e ir al inodoro a partir de los 2 años y medio, entre otras cosas. Hay niños que alcanzarán todas las etapas necesarias, pero de manera más tardía. A este problema de desarrollo se le suele denominar «retraso madurativo» y es lo que suele utilizarse como diagnóstico en niños que presentan problemas poco específicos, esperando que sea un retraso normal y que cuando llegue a la primaria ya se habrá igualado con los niños de su edad.

Hay que actuar

Diagnosticar a un niño con retraso madurativo no supone ningún problema, más bien al contrario. Identificar déficits en el niño a edades tempranas es bueno porque permite intervenir precozmente para que la evolución sea buena. El problema está en que en los problemas de maduración o de desarrollo a menudo se aplica la técnica del wait & see (esperar y ver). Quedarse sentado esperando a ver «si el niño madura» supone perder un tiempo vital para poder intervenir y estimular de manera temprana. Si los problemas tienen que ver con el neurodesarrollo, cuanto más pequeño sea el niño más, cambios podremos provocar en su cerebro gracias a la plasticidad cerebral. Si el problema es conductual o psicológico, cuanto antes se aborde menos riesgo tenemos de que se cronifique.

Apoyo

Madres, padres, no debéis alarmaros o asustaros si vuestro hijo todavía se hace pipí encima, si no habla adecuadamente o si todavía no es capaz de comer sólidos. Acudid al pediatra, a la profesora o a un psicólogo que os oriente. La mayoría de las veces ni siquiera habrá un diagnóstico, simplemente será necesario un recurso de atención temprana o psicología que pueda evaluar al niño y acelere el proceso de maduración. Algunos dicen «Tranquila, ya madurará», pero mi consejo es que no esperéis sentados a que esto suceda.

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