08 de marzo de 2020
08.03.2020
El teleadicto

Los dos dígitos

08.03.2020 | 04:15
Florentino Fernández, Frank Blanco y Vicky Martín Berrocal.
Aterrorizados están los que mandan en la televisión pública cada vez que llega el día 1 de cada mes. Esa jornada marcada a fuego en el calendario la empresa Kantar Media comunica los datos de las audiencias. Desde hace tiempo, el umbral psicológico de mantener La 1 a salvo del 10% se fue al garete. Bajar de los dos dígitos a costa de lo que fuera no dio resultado. Y todo fueron excusas. Unos dicen que el llanto y rechinar de dientes sobrevino cuando, tras abandonar Rajoy el poder, la izquierda tomó Torrespaña y los informativos se ideologizaron hasta extremos insoportables. Otros pensamos justamente lo contrario. Pero lo cierto es que mes tras mes, con las cifras de Kantar Media en la mano, tanto los informativos de Tele 5 (Piqueras y su «apocalipsis», que diría Buenafuente) como los de Antena 3, se meriendan a los de La Primera, que sí aguantan el tipo durante los fines de semana. Pero lo de los dos dígitos parece haber pasado a la historia. También en febrero. Durante cualquier jornada normal, sea un martes, un jueves o un sábado, que La 1 se quede en un 9% o incluso baje hasta casi un 8% es algo que entra dentro de los cálculos de quienes conocen bien el comportamiento de los espectadores. Funcionan los grandes talents como Maestros de la costura, MasterChef, OT o Prodigios, pero las series, si son nuevas, no terminan de encajar. La audiencia es fiel a las veteranas, Cuéntame o Estoy vivo, pero difícilmente a las nuevas (salvo el caso de Monteperdido). El Ministerio del Tiempo vive más de su prestigio que de sus espectadores. Y ya veremos cuál es la reacción ante Hit, una producción muy potente creada por Joaquín Oristrell y protagonizada por Daniel Grao.
 
Typical Spanish
 
La 1 necesita inventar espacios de entretenimiento para tratar de competir en sus horarios de máxima audiencia. Importando formatos que han funcionado fuera. Pero es complicado, muy complicado. Ahora lo va a intentar con Typical spanish, cuyos ingredientes resultan muy sospechosos. Se trata de confrontar cada semana a dos equipos para que demuestren cuánto saben de las cosas de nuestro país. Marca España sin complejos. Mucho rojo y gualda en la indumentaria, y unos padrinos archiconocidos, muy españoles y mucho españoles. Por un lado, Vicky Martín Berrocal, de los Martín Berrocal de toda la vida. Por otro, Florentino Fernández, Flo para los amigos, de profesión humorista de guardia durante las últimas décadas. Y como presentador del programa, Frank Blanco, durante muchos cientos de tardes, el conductor de Zapeando en La Sexta.
 
Los concursantes deberán estar curtidos en gestas deportivas, platos típicos, fiestas regionales, acontecimientos recientes de nuestra historia, y también tendrán que identificar imágenes, algunas trucadas. Todo, eso sí, muy typical spanish. Arropados por una hinchada entregadísima defendiendo los colores.
 
Muchos interrogantes
Proyectos como el de Typical Spanish han visto la luz verde durante el mandato de Rosa María Mateo, administradora única de la Corporación que ya solicitó, apenas hubo Gobierno en firme, abandonar su cargo. Tras la convocatoria de concurso público para nombrar presidente o presidenta del Consejo de Administración de RTVE, con una amplia participación y tras minucioso estudio de las candidaturas, quedó como número uno Alicia Gómez Montano. ¿Qué hubiese ocurrido si ella hubiera podido arrancar su mandato? ¿Si los resultados electorales no hubiesen bloqueado la situación? ¿Si la enfermedad no se hubiera cruzado en el camino? Como interina, Rosa María Mateo no ha podido llevar a cabo más que gestos (el hecho de nombrar a la propia Montano como editora transversal de Igualdad, cargo de nuevo cuño, no fue baladí), pero qué duda cabe que no hubo lugar de tomar decisiones de gran alcance puesto que estas escapaban de su cometido. ¿Cómo hubiese obrado Alicia? ¿Hasta qué punto le habría obsesionado recuperar los dos dígitos? Yo creo que muy poco. Teniendo en cuenta el título de su libro La manipulación en televisión  (Espejo de Tinta, 2006), ya podemos darnos una idea de por dónde iban sus tiros. Los trabajos que firmó para En portada fueron suficientemente elocuentes. Y es que el peaje de los dos dígitos es demasiado gravoso para una televisión como la pública. Que no tiene que competir con las privadas puesto que el resultado del partido está anunciado de antemano. La noche del estreno de Supervivientes,el pasado febrero, uno de cada tres espectadores, eligió esta opción (un 32%). Y los otros dos de cada tres optaron entre el resto de opciones: generalistas, autonómicas, locales, temáticas de pago, plataformas y un largo etcétera. Sálvame dura cinco horas, y arrasa. Pero es que, Sálvame banana se come también los doce primeros minutos del informativo de las nueve de la noche y su público, hipnotizado, ni se inmuta. TVE tiene graves problemas de financiación. En voz alta no lo pueden decir, pero a pocos les vendría tan bien como a TVE la supresión de los Juegos de Tokio. Lo lamentarían muchísimo en público. Pero ahorrarse 55 millones de euros en sus circunstancias sería un alivio. Porque ni con los Juegos llegarán a los dos dígitos.
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