19 de noviembre de 2019
19.11.2019
En canal

Ganadería

Por muy bien que esté la caza, la ganadería le da mil vueltas. Es lo que tiene la civilización

19.11.2019 | 10:14
Ganadería

Por muy bien que esté la caza, la ganadería le da mil vueltas. Es lo que tiene la civilización. Cazando consigues grandes presas muy rentables en televisión, pero la ganadería es más fina y no da ese olor a monte que da la caza. Por eso fue tan satisfactorio ver el viernes por la noche a Alejandra Rubio en «Volverte a ver». Apunten: sobrina de Carmen Borrego, hija de Terelu Campos, nieta de María Teresa Campos.

Criada por las mejores criadoras, Alejandra cumple los máximos estándares de calidad, tiene el pedigrí que demanda el mercado y acaba de entrar en edad de producción, por lo que su rendimiento se prevé alto. Con diecinueve añitos, dispone desde los dieciocho de su propio canal videoblog en la web de Mediaset en donde es superencantadora, superdivertida y supercercana sentada supercasual en un sofá «supertrending» abrazando un cojín superamorosa. Alejandra también es superfamiliar. En su día llevó a su canal a su abuela para que le sirviera de crotal de presentación. Después, de casta le viene al galgo, lanzó algunas pullitas a Telecinco diciendo que no le gusta la tele que valora la mala educación, los chillidos y la polémica; rechazó participar en «GH VIP» y «Supervivientes»; y remató a gol: «Nunca digas nunca, pero yo, tele de corazón, no». Ahora, ya tardaba, debuta en Telecinco de la mano de su madre para dejar claro que una cosa es hablar y otra renunciar a exponerse en los lineales del supermercado poniendo ojitos al consumidor, al distribuidor y a las cajas registradoras. Carne de la mejor ganadería con denominación de origen certificada, trazabilidad acreditada y todas las garantías. Prueben qué jugosa.

Mientras, el Maestro Joao, Pol Badía y Alberto Armenteros compiten en el mismo escaparate. Pobres. Da igual que monten y desmonten triángulos amorosos en un constante montaje de quita y pon, da igual que se desmayen o desfallezcan entrando y saliendo del armario entre lloros, desplantes y reencuentros: solo son carne de caza. La ganadería es más fina y no da ese olor a monte.

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