21 de septiembre de 2019
21.09.2019

Día de la marmota

20.09.2019 | 23:55
Día de la marmota

Al final no habido manera, otra vez a votar. Esto parece el día de la marmota. Entre unos y otros nos han llevado a tener que repetir las elecciones generales. Los electores estamos cada vez más desencantados de esta política de los que van echando la cuenta de la vieja para ver de dónde pueden sacar más rédito, computable en asientos en el Congreso de los Diputados y el Senado.

La sensación que cunde cada vez con más fuerza entre la población es la de que los partidos políticos no están para atender sus necesidades y llevar las riendas del país, sino para buscar lo más conveniente para ellos mismos. Si de veras tuviéramos unos políticos con sentido de Estado esta situación no habría tenido lugar. El grito de «con Rivera no», que corearon algunos simpatizantes socialistas tras las últimas elecciones a las puertas de la sede del PSOE, ha sido como una losa que nos hubiera caído a todos encima. Y es que lo que gritan unos pocos puede ser interpretado erróneamente como el sentir general de todos los votantes.

De otra parte, ya hemos visto cómo algunas alianzas sirven y otras no, exactamente con los mismos partidos, según el lugar y el momento. O sea que Groucho Marx no hubiera dado abasto con las greguerías si hubiera vivido en España hoy. Veremos cómo les salen las cuentas ahora a los políticos, aunque como son tan listos seguro que tratan de vendernos la burra, aunque esté vieja y desdentada. Muchos ciudadanos, con minúscula, están hasta el gorro y no van a ejercer su derecho a votar. Tal vez ignoran que su abstención puede precisamente tener el efecto de engrosar los resultados de algunos partidos a los que jamás habrían votado.Ante la situación actual muchos nos preguntamos qué deberíamos hacer, si cruzarnos de brazos y asistir pasivamente como convidados de piedra a este teatrillo, o poner nuestro grano de arena para tratar de combatir la desidia general.

Particularmente me decanto por lo segundo, a pesar de los riesgos que conlleva opinar en este país del pensamiento único, que demoniza a los discrepantes y pretende encasillarnos a toda costa. Considero que ninguno de los líderes actuales ha estado a la altura de las circunstancias y que deberían ser sustituidos por otros más capaces para el diálogo y la negociación. Aunque es posible que tampoco lo esté la ciudadanía, en buena medida anestesiada por la intoxicación de información contaminada de opinión, cuando no directamente manipulada, a que viene estando sistemáticamente sometida. Gracias, David Jiménez, por abrirnos los ojos con tu imperdible y desafiante libro El Director.

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