11 de septiembre de 2019
11.09.2019

Elecciones, sí; elecciones, no

10.09.2019 | 23:31
Elecciones, sí; elecciones, no

Estaba pensando como tantos españoles en la posibilidad de unas nuevas elecciones en noviembre en las que, si tenemos en cuenta algunas de las últimas encuestas, podría resultar necesaria una unión de fuerzas políticas muy parecida a la que hace unos meses se requería para poder gobernar. ¿Qué implicaría ello? Un estacazo más a la unidad de España. Una auténtica pena

Quien suscribe sugirió hace unos años, en artículo publicado en INFORMACIÓN, al poco de la irrupción de Podemos, que no veía a medio plazo que Podemos y Ciudadanos sobrevivieran solos y con el mismo nombre en la escena política. Sí, posiblemente, sus líderes.

Después, los descalabros electorales del PSOE y el marchamo de partido corrupto que recayó sobre el PP por culpa sobre todo de políticos segundones que se enriquecieron ilícitamente, llegó a crear la sensación de que tales formaciones podrían ceder su liderazgo de la izquierda y de la derecha, respectivamente, a Podemos y Ciudadanos. Pero si bien la partida no está todavía finiquitada, la tendencia apunta con bastante claridad a que no va a ser así, cuando menos, a corto plazo.

Podemos ya ha ido ampliando su nombre, hasta el punto de perder tales siglas el protagonismo emparedadas entre Unidas y variopintas confluencias. Sin embargo, el intento de Unidas Podemos por acaparar buena parte del feminismo y de los votantes de izquierda menos dados a concesiones con el capital, no les está dando los resultados que esperaban. Porque respecto del feminismo hay distintas maneras de entenderlo y si hay una que debiera predominar sobre las demás no tendría que tener ninguna necesidad de ser calificada de derechas o de izquierdas. Y lo del capital, lo de las sociedades capitalistas, ¿a cuáles se refieren, a la nuestra y a las de nuestro entorno, a las que respetan en mayor grado que ninguna los derechos y las libertades de los ciudadano/as? Si es que a estas alturas de la historia da risa andar todavía con esas.

El problema de Podemos es que ha estado saltando a la comba creyendo que a la confluencia realmente apetecida, el PSOE, se le caía la baba viendo lo bien que saltaba. Y cuando se ha querido dar cuenta hasta los que le meneaban la cuerda se las han pirado.

Iglesias no quería ser ni rabo de león ni cabeza de ratón. ¿Acaso no hay dos hermosos leones al pie de la escalinata del Congreso de los Diputados? Pues uno él y el otro Sánchez. Una especie de «primus inter pares», primero Pedro, pero no más que Pablo.

¡Ay, Pablo, cómo has hecho el pardillo! ¿Qué esperabas de Sánchez? Le pones en bandeja tu discurso y a eso que te descuidas te lo birla en tus mismas narices. Y, encima, ni lo tenías registrado. Un auténtico pichón. Sánchez ya no te necesita de socio, a lo más que puedes aspirar es al dudoso honor de llevarlo bajo palio a la toma del poder. ¿Que vas a intentar mitigar el desastre? Pues hazlo pronto si no quieres quedarte hasta sin cabeza de ratón. ¡A Sánchez nunca le debiste dar ni agua, a ver si te enteras de una vez!

Por otra parte, Ciudadanos viene dando la sensación de que se estanca y no logra configurar una alternativa de centro lo suficientemente representativa para constituirse como alternativa para alcanzar el Gobierno de España.

La consecuencia de lo anterior es que Unidas Podemos no va a volver a tener los diputados que tuvo Podemos y se va a quedar tan solo con una parte del voto radical de izquierdas. Y eso si se lo permite Izquierda Unida, que a la vista de la debacle de su jefe de coalición puede plantearse sacar pecho y competir con sus hasta ahora aliados por un voto que si descuidan irá a parar al PSOE o a cualquiera. Y del voto antisistema que se olviden que a nadie va a dar de comer.

Y respecto a la derecha, una vez su sector más radical queda por lo pronto acaparado por Vox, al PP y a Ciudadanos no les queda otra que crecer el uno a cuenta del otro, lo que a ninguno de los dos habrá de beneficiarles a corto y medio plazo. Eso o unirse los dos partidos en uno solo con la fórmula y denominación que resulte menos onerosa para sus respectivas formaciones políticas. Es cuestión de sentarse y hacer números. No creo que se decidan a dar el paso porque todavía están frescas mociones y acusaciones mutuas. Y algunos personalismos aparentemente irreconciliables. El tiempo lo dirá. Por lo pronto bastante tienen con cerrar compuertas para evitar la fuga de votos a derecha e izquierda.

A la vista de lo expuesto, ¿elecciones sí o elecciones no para noviembre? Mi opinión es que no habrá elecciones y Podemos buscará una vez más la coartada para bajarse los pantalones.

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