16 de agosto de 2019
16.08.2019
Tribuna

Testimonio extraordinario de la Festa d'Elx

15.08.2019 | 20:41
El óleo data de 1867 y ha sido donado al Patronato por los herederos de Salvador Sánchez Braceli.

La colección artística del Patronat del Misteri d'Elx se ha visto notablemente enriquecida con la donación de un óleo de pequeñas dimensiones, pero de un extraordinario valor histórico por las imágenes que contiene. Se trata de un lienzo en el que se reproduce el cielo utilizado en las celebraciones de La Festa que pintó el artista local José Gonzálvez, «Paraes» (1837-1897) en 1867. Este cielo, que fue destruido en el incendio de Santa María de 1936, nos era conocido por una fotografía en blanco y negro realizada por Pere Ibarra en 1901. El cuadro donado, que pudo verse en la exposición «El cel en la Festa», organizada por el Patronat del Misteri y la Diputación de Alicante en 1995, nos permite ver el colorido de sus nubes, de su gloria central, y de sus innumerables ángeles que tañen instrumentos musicales o sostienen guirnaldas de flores alrededor de las puertas del cielo, así como una filacteria con un versículo en latín del Cantar de los Cantares.

Además, en los huecos que quedan entre el círculo del cielo y el rectángulo que forma el propio lienzo, se distribuyen cinco escenas de las fiestas de Elche en miniatura. En orden cronológico, la primera es la Nit de l'Albà, con el disparo de cohetes y fuegos artificiales desde la torre del Consell y la de Calendura, que se destacan en la noche. Además, surcan el cielo diversos globos aerostáticos de papel, como era costumbre a principios del siglo XX.

El descenso de la Mangrana, que se sitúa junto a la cama de María en el cadafal para entregarle la palma dorada, incorpora el único testimonio conocido del aparato aéreo cuando era de color azul como corresponde a su naturaleza de «Núvol», color que fue sustituido por el granate actual en 1906. Además, junto al escenario, aparecen diferentes espectadores mayores y niños, que dan a la escena una viveza extraordinaria.

En el centro superior del lienzo, los apóstoles y las Marías, se muestran arrodillados alrededor de la sepultura del centro del cadafal, una vez enterrada la Virgen, disposición que se mantuvo hasta mediados del siglo XX. Como detalle de interés, los apóstoles todavía portan sobre sus cabezas las diademas con sus nombres escritos en latín, que desaparecieron de escena, pero que todavía conservan las Marías.

En la parte superior derecha, la escena de la coronación de la Virgen en el Araceli por parte de la Santísima Trinidad. El Padre Eterno presenta en su cabeza el triángulo dorado, símbolo de la divinidad, que también fue eliminado. Y a los pies del Araceli con la Virgen coronada, Santo Tomás, también con diadema, que eleva sus manos al cielo ante la glorificación de María.

Y, finalmente, en la parte inferior derecha del lienzo, el «Llit de la Mare de Déu». El lecho de ébano y plata que se levanta ante el altar mayor de Santa María para exponer la imagen yacente de la patrona durante las Salves que van del 16 al 22 de agosto. Destaca la exuberante ornamentación de cirios y flores que presentaba el tálamo en esta época, a los pies del cual también se muestran algunos devotos.

El cuadro está firmado y fechado: « Sánchez Braceli, 1924». Desgraciadamente, sobre el autor conocemos muy pocos datos. Formaba parte del círculo de amistades de Pere Ibarra ya que aparece fotografiado, a finales del siglo XIX, junto al mismo y algunos intelectuales ilicitanos como Adolfo y Alfredo Llopis, el marqués de Lendínez, José M. López Parreño, Luis Llorente, Fernando y Mariano Antón, Santiago Pomares y Julio M. López, entre otros, en una imagen conservada en los álbumes del erudito historiador. Salvador Sánchez Braceli figura también entre los ilicitanos que avalaron con su firma la crónica del hallazgo de la Dama de Elche que redactó Pere Ibarra el 14 de agosto de 1897. Y también entre quienes ofrecieron al historiador ilicitano copia de sus «papeles» con los que éste fue enriqueciendo su archivo local, como se manifiesta en su libro «Elche, materiales para su historia» (1926).

Sabemos que contrajo matrimonio con Serafina Peral Castaño, viuda de José Peral Sánchez. En 1902, en nombre de su esposa, solicitó permiso para elevar un piso en una casa de la calle Mayor. Diez años después consta Sánchez Braceli como depositario de prendas de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Elche y hay constancia de que falleció el 3 de abril de 1932. A causa de su matrimonio era tío político del arquitecto Antonio Serrano Peral (1907-1968).

Sobre el cuadro en cuestión, aunque tampoco se han localizado noticias concretas, hay algunos indicios que nos llevan a pensar en un posible encargo. Incide en esta suposición la fecha de realización, 1924, año de la restauración del drama asuncionista efectuada por la llamada Junta Protectora de la Festa d'Elx, que se quiso rodear de una intensa campaña de publicaciones, invitaciones a diferentes intelectuales y otros actos que sirvieran para promocionar la Festa. De hecho, Sánchez Braceli consta en el listado de ilicitanos que entregaron donativos para sufragar las fiestas de agosto de este año, con una aportación de 10 pesetas. También es de notar que el lienzo ofrece un repertorio iconográfico bastante completo de toda la festividad (desde su inicio tradicional con la Nit de l'Albà hasta su conclusión en las «Salves de la Mare de Déu»), un compendio de imágenes de sus principales momentos, aunque sin incluir la «Judiada», repuesta por Óscar Esplá en dicho año 24. Y, finalmente, que Pere Ibarra poseyera entre sus fotografías una de este lienzo todavía sobre el caballete de su autor y sin enmarcar, cosa que nos confirma que tuvo conocimiento de su ejecución y que mostró claro interés por el mismo.

Gracias a la generosidad de los herederos del pintor Salvador Sánchez Braceli el Patronat del Misteri d'Elx ha enriquecido sus fondos artísticos con una notabilísima obra que, a su valía artística, añade un valor histórico indiscutible. Un valor extraordinario como testimonio único de una época de la Festa que sólo podemos conocer ya por descripciones escritas y por imágenes como las que nos ofrece este óleo.

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