14 de agosto de 2019
14.08.2019

Conspiración Epstein

13.08.2019 | 23:48
Jeffrey Epstein.

El poder en Estados Unidos no puede vivir sin una teoría de la conspiración en marcha. Esta vez viene del poder: el presidente Donald Trump ha relacionado a los Clinton (excluida Chelsea) con el supuesto suicidio del multimillonario pederasta Jeffrey Epstein, explotador sexual de menores.

El dedo de Trump no impide ver la luna de esta oportuna muerte violenta. El pederasta de las élites (porque las élites necesitan de todo) estaba en la prisión conocida como «el Guantánamo de Nueva York», donde reside temporalmente el narcotraficante « El Chapo» Guzmán. Epstein apareció hace un mes con hematomas en el cuello y sus abogados denunciaron que recibía amenazas, pero el penal no tiene unidad antisuicidios. Es raro. En el espacio limitado y sin intimidad de su celda confluían tres potentes fuerzas todo el día: los que supuestamente tendrían interés en asesinar a Epstein, su presunto afán de suicidarse y la profesionalidad de los custodios para evitar su muerte.

Epstein no iba a librar esta vez. Necesitaba la libertad para ejercer sus negocios y su sexualidad, inseparables en este multimillonario menorero multirreincidente. En Miami llegó a un acuerdo extrajudicial con el fiscal federal, se declaró culpable de haber prostituido a una menor y penó 13 meses en prisión, de la que salía 12 horas diarias 6 días a la semana. También cabe decir que se declaró proxeneta de una menor y fue premiado con 13 meses en libertad, durante 12 horas al día 6 días de la semana. El promediado acuerdo extrajudicial fue económico, lo que a un millonario le enseña que había pagado poco por tener relaciones sexuales con menores. Epstein, el multimillonario pederasta de las élites, deja sin decir quiénes de las élites eran pederastas.

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