20 de julio de 2019
20.07.2019

Liberalismo conservador

La relación entre libertad y cultura moral

20.07.2019 | 04:15
Liberalismo conservador

El liberalismo es la doctrina que defiende las libertades individuales. En el plano económico comprende la defensa del libre mercado, el derecho a la propiedad bien definido, el estado limitado, bajos impuestos, regulaciones escasas y simples y que el Estado solo intervenga en aquellos aspectos que no pueda hacer el sector privado, como la defensa, seguridad, justicia y la provisión de determinadas infraestructuras y bienes públicos. En el plano político, la libertad de expresión, reunión, de prensa, de elección, división de poderes, estado de derecho. El conservadurismo es la doctrina que exalta los valores e instituciones tradicionales, como son la defensa de la vida, la dignidad humana y la institución familiar tradicional por constituir el mejor entorno cultural, moral y de enseñanza a los descendientes en las virtudes de la frugalidad, laboriosidad, el ahorro, el respeto a la autoridad y ancianos, el cumplimiento de la ley y responsabilizarse por los propios actos. Es lo que antes se llamaba "familias formales", que instaban a los hijos a "aprovechar el tiempo". Se confunde conservadurismo con reacción e involución. Eso es un error. El conservadurismo quiere evolución y no va contra la modernidad. Lo que el conservadurismo no quiere es revolución.

Pienso que hay que tener más en cuenta los aspectos éticos en experimentos que llevan a cabo los autodenominados "progresistas" en temas de familia y ciencias de la vida (medicina y biología, fundamentalmente). Cuando se habla de liberalismo conservador siempre se piensa que es una contradicción, que una de las dos palabras sobra. Porque liberalismo es hoy, para muchos, relativismo moral, individualismo, culto a la libertad como un fin en sí mismo, progresismo social y cultural, desprecio arrogante de toda institución tradicional como represiva y oscurantista. Creo que el libre mercado y la libertad no se sostienen sin una cultura moral que alimente las virtudes y valores de los que depende su existencia, porque no se puede exaltar una libertad absoluta e indefinida a expensas del orden. La libertad política y económica es una conquista frágil, que hay que alimentar constantemente, ya que está amenazada por la permisividad moral libertina (la libertad degenera en libertinaje) y el intervencionismo socialdemócrata.

Opino que el liberalismo clásico era un liberalismo conservador porque se basaba en el cristianismo y la ley natural. Sus máximos exponentes fueron John Locke (1632-1704), Adam Smith (1723-1790), Montesquieu (1689-1755), Tocqueville (1805-1859) y Bastiat (1801-1850), entre otros. Pero, ¿existe el liberalismo conservador? Yo entiendo que sí. Estimo que Estados Unidos es el país liberal-conservador por antonomasia: los principios de los padres fundadores son una equilibrada síntesis de liberalismo, cristianismo y buen gobierno republicano. El liberalismo conservador quedó en cierto modo incorporado al ADN norteamericano. Otro ejemplo es el gobierno de Margaret Thatcher en Reino Unido desde 1979 a 1990. Cogió un país en quiebra después de diversos gobiernos laboristas, lleno de empresas públicas deficitarias, enorme desequilibrio fiscal, baja productividad y población desanimada. Aplicó una política liberal en lo económico y una enseñanza de calidad basada en el esfuerzo, el mérito y valores cristianos. Después de muchas luchas contra los sindicatos e intereses creados dejó un país próspero. Hegemonía cultural es el dominio sobre los valores y creencias.

Lo llevan a cabo unas élites a través de los medios de comunicación de masas. Tengo claro que lo que se proponen ahora es acabar con el concepto de familia tradicional, los valores cristianos y crear una nueva sociedad supuestamente igualitaria, vigilada por el Estado, con todo tipo de regulaciones que afectan a nuestra vida privada. Hay que evitar esto, pero no buscando imponer una moral, sino exponiendo nuestras razones, las de los liberales y liberal-conservadores, en las mismas condiciones que dispone la "progresía", pero sin que nadie reciba dinero público, para que cada uno elija, que es, en definitiva, lo que es la liberad.

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