20 de julio de 2019
20.07.2019

Investiduras y desgarros

19.07.2019 | 23:50
Investiduras y desgarros

«Libertad, amnistía y Estatut de Autonomía», esta era la síntesis que unía a toda la oposición antifranquista que protagonizó la transición a la democracia en España. El eslogan resumía la reivindicación por la democracia, la legalización de los partidos políticos y la autonomía política de regiones y nacionalidades. Socialmente encerraba un pacto entre los sectores populares, la clase obrera, clases medias y las clases medias periféricas catalana y vasca fundamentalmente. Esta alianza ha sido clave siempre para ganar el gobierno a la derecha, y más ahora con el neofranquismo redivivo.

Ni a los nacionalistas ni a la izquierda les interesa ahora nuevas elecciones. Si los partidos de izquierda y la burguesía autonómica dejan escapar la ocasión de hacer una política progresista, la abstención de izquierdas en unos comicios forzados será de las que hacen época. Las derechas probablemente, al menos PP y Cs, presentarían candidaturas conjuntas al Senado. Tanto el PSOE como los distintos grupos nacionalistas, harán todo lo posible para no repetir elecciones, aunque para ello estos tuvieran que votar a favor de Pedro Sánchez en la investidura de la semana próxima.

Nunca está de más, antes que nada, cuantificar el panorama. Las derechas PP (65), Cs (57), Vox (24), UPN (2) y Coalición Canaria (2), suman 150 diputados. Esos son los votos negativos que tiene garantizados Pedro Sánchez, por mucho que haya insistido en pedirles la abstención. El PSOE tiene 123 a los que en principio se podrían sumar PNV (6), Compromís (1), P.R. Cántabro (1), ERC (15) y HB (4) que suman otros 150. Estos dos últimos probablemente preferirían abstenerse, salvo que teman que pueden repetirse elecciones, en este caso votarían a favor de la investidura de Sánchez. Con lo que se mantendría el empate a 150 votos. Quedan siete diputados del PdeCat, de los cuales tres no pueden votar por estar en prisión, y los otros se debaten entre votar «no» como pretende Torra -o sea, Puigdemont- que es lo más probable; o abstenerse como defienden los que están en la cárcel. En ese caso serían 153 noes por 150 síes.

Por último, están los 42 de Unidas Podemos que probablemente se abstengan -votar «no» sería un suicidio, aunque ya lo hicieron en 2018, en el Ayuntamiento de Alicante eligiendo a Barcala, y lo han repetido ahora en La Rioja-. En los 42 votos de Unidas Podemos hay siete de Cataluña en Comú, dos de las Mareas gallegas y siete elegidos en Adelante Andalucía. Estos últimos siempre han sido partidarios de apoyar un gobierno de progreso, desde fuera, sin participar en la gestión, al modo del Bloc de Esquerda y el Partido Comunista Portugués. Por eso su presidenta, Teresa Rodríguez, calificó de «insulto a la inteligencia» el referéndum convocado por la dirección de Iglesias: no incluía la opción de apoyar al PSOE sin participar en el Gobierno. La propuesta de los podemitas andaluces es, seguramente, el obstáculo que Iglesias quería sortear. No descarto, pues, que estos últimos den la sorpresa en la votación del jueves rompiendo la disciplina del grupo de Unidas Podemos, con el consiguiente desgarro. Los síes ganarían por 159 a 153.

Unidas Podemos trata de marcar, de hecho, objetivos en algunos temas: definirse como garantes del gobierno de izquierdas, la convocatoria de un referéndum en Cataluña, el mítico «derecho a decidir», los posicionamientos en la UE, los políticos presos -«presos políticos»- que dice Iglesias. Lo más grave fue el 24 de mayo, cuando los portavoces de Unidas Podemos - Irene Montero- en la recién elegida Mesa del Congreso rompieron la mayoría de la izquierda, cuando no avalaron la suspensión como diputados de los políticos independentistas presos, como recomendaban los letrados del Congreso, a petición del Supremo. El no anunciado por el PdeCat no es extraño a esta actitud. Santiago Carrillo, cuando dirigía el PCE, también intentó y logró en ocasiones marcar la estrategia al PSOE de Felipe González; pero la disciplina de Unidas Podemos no es la del PCE, e Iglesias imita más el purismo y la retórica de Julio Anguita.

Hay sectores autonomistas, incluso independentistas como EH-Bildu o ER de Catalunya que, en mi opinión, votarán a favor de la investidura de Pedro Sánchez o más bien a favor de que no haya nuevas elecciones. Pero no será porque el Gobierno sea de coalición ni porque en el mismo se integre, o no, Pablo Iglesias, y menos por promesas de Sánchez. Pura y llanamente, será porque no quieren un gobierno de las derechas.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook