09 de julio de 2019
09.07.2019
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¡Yo no digo na!

¡Yo no digo na!

08.07.2019 | 21:34 Un artículo de

¡Sí, como «resa» el cansionero popular, «yo no digo 'na', porque luego 'to' se sabe»! Siguiendo con las cosas del vulgo -pueblo llano-, con respecto al refranero español, que -además de ser sabio y estar basado la experiencia, que es la madre de la ciencia- no es patrimonio -¡por lo de español!- de ningún partido político, sobre todo de uno que es casi tan populista como el de Monsieur Coleté, que anda 'to' loco por ser ministro de lo que sea, aunque de distinto color -vamos, lo que viendo lo de las dos Españas de las que hablaba Antonio Manchado-, hay otro dicho que nos recuerda que «no digo 'na' y lo digo 'to'», sin olvidarnos del que asegura que «algo tendrá el agua cuando la bendicen» o de aquel que nos recuerda que «cuando el río suena agua lleva». Pero no es menos cierto que la mala leche del personal llega hasta límites insospechados, por lo que haremos referencia a esa otra máxima que dice que «difama que algo queda», y con éste último aforismo/dicho/apotegma -¡joder, me ha salido la vena «cultureta»!- quiero romper una lanza en favor del «sosio», porque soy de los que tiene muy presente lo de la «'presunsión' de inocencia», como siempre se encarga de recordarme mi abogado personal -que no asesor-, Pepeluí Bernabé, que es un tipo dicharachero, a la par que nada arrogante/prepotente.

Sea como sea, ¡quietos 'paraos' y que la sangre no llegue al río!, aunque que conste que en el caso del Segura, a su paso por Orihuela, «deberíamos hablar de mierda», no de sangre. Después de haber hecho un montón de llamadas para no errar el tiro, me confirman lo que luego leí en la Prensa y, ¡oh palmera!, como decía don Vicente Bañón, El Gorgie -no sé exactamente cómo se escribe-, mi profesor de Física y Química en el colegio de los Salesianos de Elche. Lo de la Prensa me confirmó lo que me habían contado tiempo atrás, pero que me aconsejaron callar para evitar malos rollos con la Fiscalía, que todavía no había recibido denuncia alguna en ese sentido. Ojiplático leí: «Sanidad lleva al alcalde de Orihuela a la Fiscalía para que investigue si cobró seis años sin trabajar». ¡Estará prescrito administrativamente, pero se quiere llevar por la vía penal por si fuere constitutivo de delito!.

Una vez que leí lo que leí, me acordé de lo que, en una ocasión -creo que fueron más, pero lo dejaré en una- me dijo el emperador Cómodo, que, a estas alturas, ya habréis descubierto que, cuando lo nombro, me refiero a Emilio Bascuñana. Me dijo que, cuando quisiera estar bien informado, le llamase, porque su teléfono, para mí, siempre estaba abierto, lo mismo que la puerta de su despacho. El tiempo siempre da y quita razones y, por mucho que me joda -aunque Cómodo no lo crea-, el tiempo me la ha dado. ¡Lo siento, va a ser que estaba bien infirmado, creo!. Y vuelvo a callar otra historia que, muy pronto, podría estallar, en plan denuncia en sede judicial, y que, en ese tsunami que se avecina en la Muy Noble, levantaría ampollas, por no decir que alguien volará por los aires.

El caso es que, por estos asuntos, ¡el reparto de concejalías está sin concretar!. Y todo porque, según me cuentan, Cs no se fía de la mitad de la cuadrilla, aunque -me dicen- el pacto está cerrado, a falta de firmarlo. Los naranjitos no están por la labor de suscribir acuerdos con Bascuñana -no diré PP- porque podría ser imputado y, consecuentemente, inhabilitado, dejando en entredicho la gestión que, en su día, hizo el número dos, a nivel nacional, Teo García Egea, cuando vino a Orihuela para «ratificar al doctor», pasarse por el arco del triunfo lo que pedía la militancia -sobre el candidato- y escenificar que los «azulones» están más peleaos que los tutsis y los hutus. Y como en todas las batallas siempre hay daños colaterales, si don Emilio es inhabilitado, ¿quién ocupará el sillón del despacho de la Esquina del Pavo?. Sin desmerecer a nadie, como se recordará, dos de los aspirantes a gobernar en las tierras de Teodomiro, Paco Sáez Sironi y Sofía Álvarez, recogieron velas y se fueron a sus cuarteles de invierno, empujados por la apetencia de un candidato que, aunque no lo reconozca, era consciente de que podía pasar lo que está pasando. El inquilino del despacho ¿será Damáso?, ¿Maite Sánchez?, ¿Víctor Valverde? Parafraseando la canción de Doris Day, ¿quién será, será?/será lo que deba ser/el juez nos lo dirá/¿quién será, será? ¡Ah, y de Máximo no he hablado, pero también tiene lo suyo! ¡Cuidadín, mi general!.

Por cierto, Cómodo -me confirman- solo ocupa «parte de su tiempo» a gestionar los intereses de una «ciudad tan importante como Orihuela». Y lo hace «a tiempo parcial», porque el resto lo dedica al centro de salud Álvarez de la Riva. ¡Hay que cobrar, macho!