13 de junio de 2019
13.06.2019
Opinions des d'Elx

Pactos que hay que pactar

12.06.2019 | 19:59
Pactos que hay que pactar

Una de las consecuencias de la inexistencia de las mayorías absolutas es la necesidad de los pactos para asegurar la gobernabilidad de las instituciones. Es verdad que los dos grandes partidos (PSOE y PP) no están muy acostumbrados a esa política de pactos, especialmente a nivel estatal. Siempre han gobernado solos.

Este modelo parece que se ha acabado y para bastante tiempo. El fraccionamiento del arco parlamentario ha llegado para quedarse y todos tendrán que habituarse a él. Las negociaciones y pactos de gobernabilidad serán una constante.

Por eso resulta tan llamativo que el PSOE se haya empecinado en querer gobernar en solitario, negando a Podemos la posibilidad de un gobierno conjunto. En cambio sí que quiere los votos de sus 42 diputados. Que le apoyen, pero para gobernar él sólo. Así no se las ponían ni a Fernando VII. Una legislatura de 4 años, con una derecha dividida pero todavía potente, hay que afrontarla lo más blindada posible y eso sólo lo puede garantizar Podemos si es que se quieren desarrollar políticas sociales avanzadas; si no es para eso, entonces la cosa cambia. Ahora, cuando ya parece que las tres derechas se destapan y se comprueba que, para gobernar no le hacen ascos a nadie, empezando por Vox, parece que Pedro Sánchez ofrece a Pablo Iglesias un llamado gobierno de cooperación, que parece otro postureo, antes de reconocer que, se gusten o no, están condenados a colaborar en la gobernabilidad, máxime ante lo que tienen enfrente.

En el nuevo Consell su gestación también está siendo difícil de conformar. La petición de Podemos de querer estar, ahora sí, en el Govern Valencià, dificulta los acuerdos. Pero sus votos son imprescindibles para repetir otro Botànic. Todos deben ceder y ser conscientes de la nueva realidad. Aunque se ha corregido lo que parecía una deriva, que podía desembocar en un Consell mastodóntico para contentar a todos y que nadie apareciera como perdedor, las discusiones previas y la tensión alcanzada deberían servir como antídoto para evitar que la futura convivencia de tres fuerzas políticas no transforme la gestión en un conflicto permanente.

En el caso de nuestro Ayuntamiento, que se constituirá el próximo sábado, no debería haber más problemas. El PSOE, con 12 concejales, tiene asegurada la elección de Carlos González como alcalde. De todos modos debe formalizar un pacto de gobierno para asegurar una mayoría absoluta que permita una mejor gestión. Y debe hacerlo con Compromís. Es cierto que Ciudadanos también tiene dos concejales, pero no es lo mismo y todos lo saben. También es verdad que las circunstancias no son las mismas de 2015. El PSOE ha pasado de 8 concejales y 29.071 votos entonces a 12 concejales y 37.351 votos y, en cambio, Compromís sacó 4 concejales y 15.293 votos en 2015 y sólo 2 concejales y 6.598 votos ahora. Es un cambio sustancial. Aunque el PSOE podría gobernar en solitario es mejor asegurarse una mayoría absoluta para hacerlo. Compromís está dispuesto a apoyarle y se aseguraría un voto decisivo y leal, como lo ha sido en estos 4 años últimos en los que ha habido práctica coincidencia en casi todo. Menos fácil parece, en cambio, la relación entre el alcalde y su grupo y ejecutiva y ahí habrá que hilar fino para la mejor gobernabilidad municipal.

Otra cuestión que afectaría al Ayuntamiento es la rumoreada salida de Mireia Mollà para ser consellera o alto cargo en Valencia. Se supone que implicaría su dimisión como concejala y está por ver cómo afectará eso a su grupo municipal.

En esta próxima legislatura que ahora empieza y en la que la izquierda tendrá mayoría absoluta en el pleno, es necesario acometer la gran cantidad de cuestiones pendientes que tiene el municipio. Resolver bien el tema del Mercado Central debía ser uno de los prioritarios. Peatonalizar la Corredora y desarrollar una zona central mejor adaptada para la ciudadanía, el comercio y la pacificación del tráfico en la zona es una cuestión pendiente. Aprobar un nuevo PGOU después de 22 años desde que el Ayuntamiento aprobó el actual ya está bien. Desarrollar políticas de mejora e integración en los barrios y pedanías es urgente. En sanidad y educación queda mucho por hacer. Un Ayuntamiento fuerte y unido es imprescindible para conseguir que Elx deje de ser algo que sólo merece promesas por parte de la Generalitat y el Estado Central, pero pocas realidades.

Es mucho lo que queda pendiente de hacer y mejorar en nuestro municipio y sería un error pensar que las elecciones municipales han premiado una determinada gestión desde el Ayuntamiento. Todos sabemos que se ha votado más en clave nacional que otra cosa y que, igual que ahora ha beneficiado a algunos, puede no ser así siempre. Y Elx merece más atención.

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