10 de junio de 2019
10.06.2019
Tribuna

Asilo (en la calle) al refugiado

El actual requisito para poder acceder a estos recursos es el de haber formalizado la presentación de solicitud ante la Policía Nacion

10.06.2019 | 04:15
Asilo (en la calle) al refugiado
Las entidades que trabajan el día a día de la calle tienen el conocimiento de la gravedad de las situaciones que se detectan en nuestras ciudades con relación a la falta de atención a familias y personas que desean solicitar protección internacional. Mella ha hecho el efecto de las restricciones en la atención a solicitantes de protección internacional en la ciudad de Alicante. Y es que fue el pasado 2018 cuando se cambiaron los criterios por los cuales las personas que llegan a España para pedir protección internacional pueden o no acceder a la red de recursos residenciales prevista para esta circunstancia. El actual requisito para poder acceder a estos recursos es el de haber formalizado la presentación de solicitud ante la Policía Nacional y, una vez acabada la gestión (que se puede demorar meses), tener una plaza disponible en la red nacional de centros y servicios para estas personas, que supone también otra demora de meses. En la práctica ocurre que, quien quiera solicitar protección internacional debe esperar un tiempo largo, con frecuencia más de un año, antes de poder tener acceso a prestaciones de alojamiento, alimentación y otros servicios básicos.

 

No tengo duda en que el programa de protección en España tiene errores que en el propio sistema de ¿protección? deja al descubierto sus debilidades. El amparo del mismo es escaso ya que se pasa del todo a la nada en instantes. Aquí tanto mafias, trata u otros abusos, utilizan, burlan y corrompen el sistema. Centros de acogida que, en un solo mes pueden duplicar su capacidad. Las personas llegan, están dos o tres días, una semana, se recuperan, cogen fuerzas y continúan su trayecto que, en la mayoría de las ocasiones es el de llegar a otros países de Europa donde bien tienen familia, donde creen tener trabajo (mafias y con engaños), o simplemente es donde se costearon para obtener destino. En estas indeseables circunstancias todos llegan con móvil, esperando una llamada que no llega, se quedan a la intemperie, porque ya salieron y abandonaron el programa, luego quedan sin protección y sin otra salida. ¿Qué sucede con los menores cuando cumplen la mayoría de edad? Porque también les hemos visto en la calle.

 

Una dejación de funciones en una competencia del Gobierno, se traduce en la práctica en situaciones incompatibles con los acuerdos internacionales sobre protección internacional así como una vulneración de derechos básicos de las personas, tanto de adultos como de niñas y niños. Como consecuencia de esta situación, en la ciudad de Alicante, la falta de servicios básicos de atención a solicitantes de protección internacional hace que las solicitudes para la cobertura de estas necesidades básicas se transfieran, de forma indebida, a los recursos de atención a personas sin hogar. Recursos que ni tienen infraestructuras adecuadas, ni dotación de personal especializado, ni competencia administrativa para prestar una atención adecuada a estas personas. En la experiencia más cercana y sangrante significa que hay familias que se ven abocadas a dormir en la calle. Situaciones de mujeres embarazadas, personas enfermas, bebés y niños que llegan a Alicante con la expectativa de recibir protección y que a fecha de hoy no se les ofrece otra alternativa que esperar sin ningún tipo de cobertura social durante meses. Realidades inaceptables, de las que somos testigos los voluntarios y los trabajadores sociales. El Ministerio del Interior está obligado a dar y tomar las medidas oportunas. Medidas que hay que valorar para dar a esta situación y establecer los canales de colaboración que puedan ser oportunos entre organizaciones del Tercer Sector y otras entidades implicadas en esta materia.
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