14 de mayo de 2019
14.05.2019

Institución convergente para ciudad dispersa

14.05.2019 | 00:36
Institución convergente para ciudad dispersa

La democracia menos enrarecida, a menudo, es la que se percibe a pie de calle, la que los ciudadanos inspiran en plazoletas y bulevares. De ahí que la quintaesencia de esa percepción democrática se da, o debiera, en las ciudades y en los pueblos, donde supuestamente los dirigentes políticos, sin injerencias en las listas impuestas por los aparatos de los partidos, se nutren, o debieran, para su presencia en cualquier candidatura, primero de una querencia emocional hacia sus territorios y en un segundo plano de la carga ideológica que destila su partido.

Un alcalde, un concejal, debe, o debiera, ser primero vecino, después alcalde o concejal y en última instancia militante o dirigente de su correspondiente partido o formación. Desde la aspiración a conseguir el modelo municipal deseado, catorce son las formaciones políticas que aspiran a obtener representación en el Ayuntamiento de Elche en las ya inminentes elecciones municipales.

De entrada, esta dispersión de siglas, no todas unificadoras al albergar algunas de ellas proyectos de segregación de las ahora pedanías Torrellano y El Altet, indica el grado de discrepancia colectiva con la actual percepción de nuestra ciudad. No se necesita ser demóscopo profesional para pronosticar una atomización consistorial que va a provocar una potencial ingobernabilidad porque serán necesarios pactos a ¿dos, tres, cuatro bandas?, con las inherentes diferencias programáticas sobre el modelo de ciudad y los más que probables desencuentros que provocará la coexistencia forzosa de esas distintas sensibilidades.

Desde la reivindicación de desproveer a Elche de su condición de campo de batalla de intereses de partido y personales, IdeaElche-Instituto de la Ciudad, un movimiento surgido de la Sociedad Civil ilicitana para potenciar, reverdecer y proyectar a Elche hacia un futuro con las expectativas de esa urbe de primer orden que nunca debimos dejar de ser, quiere promover no solo espíritu pactista donde los intereses conjuntos de la ciudad prevalezcan sobre los de cualquier formación, sino que se postula como ese engranaje institucional mediador, no solo entre el colectivo de las formaciones municipales que obtengan representatividad electoral, sino también entre las que no la consigan.

Nos puede legitimar el hecho de que IdeaElche-Instituto de la Ciudad esté conformado por ciudadanos ilicitanos sin aspiraciones políticas y de extensas trayectorias gestoras, que han sorteado cualquier pronóstico vox populi que los situaba en lugares preeminentes de candidaturas de varios partidos y que, no obstante, lejos de integrarse en ninguno, siguen comprometidos con la sociedad y con el único, por esencial, objetivo de situar a Elche en el vértice desarrollista de las ciudades merecedoras, a través de un proyecto sólido en el medio y largo plazo.

Proponemos oficiar como árbitro para contrarrestar supremacías interesadas calculadas, para que los escogidos en las urnas confluyan solo en Elche como único icono mancomunado; sin preeminencias de partido; con el escudo de la ciudad en una mano y la voluntad de consenso en la otra. Promover esa concordia supramunicipal como ejemplificación de que el imprescindible despegue de la ciudad debe ser el único horizonte al que tender. Con ideas, con debates, con disensos ¿por qué no?; con confrontaciones de proyectos para sopesar cuál se revela más prometedor para el mejor posicionamiento de Elche como metrópoli puntera.

En IdeaElche-Instituto de la Ciudad apostamos por la moderación, por la evitación de los extremismos, por el diálogo constructivo inclusivo, por dejar las rencillas y los enconos políticos para otros tableros de operaciones. Poseemos ideales en forma de modelos tangibles, visitables, exitosos, de proyectos de ciudades como Bilbao que, bajo el palio de su estrategia de transformación, Bilbao M-30, han conseguido primero reconducirse urbanísticamente y después convertirse en polo de atracción de cultura, turismo, servicios y empresas. De la mano sabia y templada de quien fuera designado alcalde del mundo en 2012, Iñaki Azkuna, un pactista irredento que antepuso Bilbao a todo lo demás a través de ese anhelado consenso de las distintas fuerzas sociales y de una ecuanimidad que todavía se respira en la margen derecha del Nervión.

Aspiramos a ser gozne, núcleo, encrucijada, intersección para concentrar las múltiples fuerzas urbanas, ciudadanas, consistoriales, empresariales y las restantes y conducirlas a una resultante de entendimiento, primero entre nosotros, para exportarnos después al mundo como emblema de capital vanguardista, comprometida con su idiosincrasia, pero también con la modernidad.

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