14 de mayo de 2019
14.05.2019
Hoy es martes en Orihuela

El general gladiador

14.05.2019 | 00:36
El general gladiador

¡Nada es verdad ni mentira, sino del color del cristal con que se mira! (Ramón de Campoamor, literato y político). En nuestro país existe el «Derecho a réplica», que es «el derecho que tiene toda persona, natural o jurídica, que se considere injustamente perjudicada por cualquier información, escrita o gráfica, que la mencione o aluda en una publicación periódica, a que el escrito de réplica que prepare le sea publicado por el mismo medio de comunicación», no en las redes sociales, aunque ya se sabe que «nunca te acostarás sin saber una cosa más»!.

Es triste -¡por lo menos para mí!- que alguien que ha dirigido una organización cultural juvenil, los inicios de una ONG en su pueblo y ha sido el interventor más joven de la entidad para la que trabajaba y de la que fue consejero, conozca más una historia de ficción que la historia de su país. La ficción es «cosa, hecho o suceso fingido o inventado, que es producto de la imaginación», como, por ejemplo, el general Máximo, «el Hispano», que, en una peli de Ridley Scott, se convierte en gladiador, por huevos, para vengar la muerte de su familia, ordenada por el emperador Cómodo, quien había matado a su padre, Marco Aurelio, porque, no fiándose de su incestuoso hijo -estaba enamorado de su hermana, Annia Aurelia Galeria Lucila, con quien mantuvo relaciones para engendrar «un hijo de sangre pura»- quería que su general heredase el imperio. ¡Yo también he visto la peli (Gladiator), como también las de Indiana Jones o La Guerra de las Galaxias!. ¡Y digo que es ficción porque Máximo no existió y Cómodo no murió en la arena del circo, sino en una bañera!.

No quiero dejar pasar la ocasión de salir al paso de alguien que me cuenta un cuento -en plan milonga- muy diferente a la realidad. Mirad, lo del general Máximo es una milonga, como lo demuestra el hecho de que tres de los cuatro historiadores contratados por Ridley Scott para pergeñar el guion de la peli renunciaron porque el cineasta -según he leído- empezó a manipular la historia para hacerla más comercial. ¡Que se lo pregunten al regidor de Crevillente, Augusto César, gran entendido en esta materia!.

La historia de España está trufada de héroes que escribieron páginas también llevadas al cine. Por ejemplo, la de Rodrigo Díaz de Vivar, a quien los moros llamaron «Mío Cid». Rodrigo, por exigir a Fernando VI, rey de Castilla y León, que jurase no haber intervenido en la muerte de su hermano, Sancho I de Castilla (jura de Santa Gadea de Burgos), fue desterrado. Los burgaleses, según la historia, despidieron al Cid al grito de «qué buen lacayo/vasallo si hubiera buen señor», según se recoge en «El Cantar del Mío Cid». Nunca he vejado ni mancillado a la persona o el nombre de «nuestro gladiador», todo lo contrario. Aplicándole esa máxima referida al Cid vengo a decirle que «es fiel». ¡Si él ha visto otra cosa, se equivoca, de ahí la cita de Campoamor!.

¿No creéis que es una pena creerse la ficción de «Gladiator» y desconocer la historia de España?. Por cierto, Cómodo, cuando le comunica a Máximo que luchará contra él en la arena, le clava una daga en el costado para mermar sus facultades y tener más opciones de victoria. Máximo defendió, según la peli, a Marco Aurelio, pero ojo, que el emperador muerto no se fiaba de su hijo, a quien sus tropas, conociendo su forma tramposa/torticera de actuar, le abandonan en el circo. Asegura «el gladiador oriolano» que «su emperador» sabe «hablar, sin demagogias y con la verdad por delante», lo que contradice un informe en el que se asegura que estuvo años cobrando sin trabajar, o no pagar cuotas como militante, o el canguelo que le entró cuando anunció que se presentaba a presidir su partido y luego reculó, o cuando supo que una asesora «espió» a dos «senadoras», o cuando los «senadores» de la bancada de enfrente quisieron cargárselo por, según ellos, mal gestor, o cuando cuenta en su candidatura con expedientados y expulsados «peperos» o ex pedáneos del «psoé» que lo ponían a caldo. En fin, Mari Pili, ¿qué quieres que te cuente que tu no sepas?. Dice «nuestro gladiador» que su emperador, Cómodo, trabaja para conseguir una ciudad mejor, ¡Máximo, para eso cobra, a no ser que cobre sin trabajar!; ¡total!, ¿verdad?. ¡Mejor conocer la historia de España que fiarse de la ficción!. ¡No es un consejo, es una sugerencia!. ¡Afectuosamente; desde el cariño, el respeto y sin acritud!.

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