17 de abril de 2019
17.04.2019

La distinción de la Semana Santa

16.04.2019 | 23:21
La distinción de la Semana Santa

Presenciar cada día de los que quedan de esta Semana Santa las procesiones en las aceras de nuestra provincia es un auténtico lujo para los ojos

Estamos ante una semana especial. Una semana distinta a las demás del año, y en la que no se trata solamente de tener unos días libres de los que disponer para viajar o descansar de los rigores de los cuatro primeros meses del año tras las vacaciones de Navidad, que lejos quedaron ya. Porque la distinción de la Semana Santa respecto de otros periodos vacacionales es que, detrás de ella, o dentro de ella, subyace el sentimiento de muchas personas que participan directamente en las procesiones, dentro de las cofradías y hermandades. Y, para ellos y ellas, la Semana Santa no es un simple periodo vacacional, sino que dedican su tiempo libre para integrar esas procesiones que estamos viendo estos días por las calles de nuestra provincia.

De la misma manera, los alicantinos salen a las calles, se agolpan junto a las aceras, y con los numerosos visitantes que vienen a la provincia de Alicante participan, también, en un espectáculo que cada año es distinto. Porque no existe un año igual que otro. No existe repetición alguna en las procesiones de Semana Santa, porque se ven de otra manera cada día, cada año y quienes trabajan en ella desde dentro hacen que esa distinción sea una característica diferenciadora. Porque si se tiene la costumbre de asistir cada año a ver la Semana Santa alicantina no hay una igual que otra.

Por un lado, porque, incluso, cambiando, o no, el lugar desde donde se vea el discurrir las procesiones, siempre se aprecia algo nuevo en el desarrollo de las mismas por las calles de nuestras localidades. Los nazarenos y costaleros son los mismos, y los pasos también, pero siempre se añade algo nuevo, o se aprecian rasgos y características, que les hacen ser distintas un año a otro. Y, además, deseamos que así lo sean, porque desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección cada día es distinto a otro, y a otros del mismo día, pero también lo es con respecto a años anteriores.

La Semana Santa es distinta. Pero porque su distinción también hace referencia a cuando una persona, símbolo, o institución, se elevan sobre lo ordinario, o habitual y, también, se refiere a aquella diferencia que hace que una cierta cosa no resulte igual a otra.

Podemos asegurar, pues, que presenciar cada día de los que quedan de esta Semana Santa las procesiones en las aceras de nuestra provincia es un auténtico lujo para los ojos. Y nada hay más estremecedor como presenciar los típicos encuentros de la Virgen con el Cristo, en donde los costaleros elevan los pasos al cielo, tras moverlos con energía a uno u otro lado. El sentimiento religioso se apodera de los presentes en unos instantes realmente espectaculares, porque los que hemos participado desde dentro y desde fuera de los mismos sabemos las sensaciones que se viven, y que hacen que sea algo distinto a cualquier otro acto que pueda celebrarse en la Semana Santa. Solo hay que mirar a los ojos a los visitantes para darse cuenta del fervor que hay detrás de esta Semana Santa. Solo hay que ver y valorar el silencio que inunda nuestras calles y en donde solo se escucha el arrastrar de los pies de los nazarenos y costaleros por nuestras calles. Y, sobre todo, el discurrir de las procesiones por la parte antigua de nuestras localidades, cuando ha anochecido completamente y se ilumina la calle con las luces de los pasos y las velas de los pasos y nazarenos. Nunca, por ello, el silencio se había «escuchado tanto» por esa calle por donde circulan lentamente nuestras procesiones.

Así pues, la significación de la Semana Santa no puede asociarse a un mero periodo vacacional, porque supondría desoír el verdadero sentido de lo que hay dentro de ella. Y ese significado se puede ver perfectamente reflejado en el esfuerzo de muchos alicantinos y alicantinas que llevan todo el año trabajando en las cofradías y hermandades para que, en estos días, el resto puedan presenciar las bellezas de nuestros pasos y el desfilar de nuestros nazarenos. Todo ello, para que nuestra Semana Santa sea algo especial cada año, y distinto para todos nosotros.

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